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Mostrando las entradas etiquetadas como sam wood

El diablo burlado (1941)

La importancia de llamarse William Cameron y lo fácil que luce ser Charles Por Antonio Pardines La importancia del decorador William Cameron Menzies queda reflejada en los títulos de crédito de El diablo burlado ( The Devil and Miss Jones , 1941), en un fotograma solo para su nombre y su labor, algo inusual por entonces para los decoradores o diseñadores de producción  —cabe señalar que Menzies fue un pionero en el diseño y que había hecho y volvería a hacer sus pinitos en la dirección de películas como La vida futura ( Things to Come , 1936) o, sin acreditar su aportación en el campo de la dirección, en El ladrón de Bagdad ( The Thief of Bagdad , Ludwig Berger, Michael Powell y Tim Whelan, 1940)— . Ese privilegio no se le concede a Van Nest Polglase y Albert D’Agostino, dos hombres del estudio y los otros decoradores —directores artísticos— que participan en esta producción RKO dirigida por Sam Wood, escrita por Norman Krasna —uno de los guionistas de comedia más prestigio...

Sinfonía de la vida (1940)

En momentos puntuales de las películas que protagonizaba junto a sus hermanos,  Groucho Marx  abandonaba su papel en la trama, miraba al objetivo y hablaba a la cámara, es decir, nos hablaba a nosotros para hacernos partícipes de sus ingeniosas ocurrencias. La primera vez que empleó este recurso teatral en el cine, llamó la atención, pues no era corriente que un personaje de la pantalla se dirigiera al público de la sala donde se proyectaba la película para verbalizar y compartir alguno de sus alocados pensamientos. En el silente, esto era imposible por razones evidentes y durante los primeros años del sonoro, muy pocos tendrían en mente la posibilidad de romper la distancia entre ficción cinematográfica y la realidad de quien la observaba. Pero si en Groucho era rasgo y capricho de su ingenio y de su formación cómica en los espectáculos de variedades, acercarse al público de forma directa se convirtió en recurso narrativo fundamental de  Sinfonía de la vida ( Our Town ...

Por quién doblan las campanas (1942)

Si no lo expresase la leyenda, y aún así, haría falta mucha imaginación para ubicar Por quién doblan las campanas  ( For Whom The Bells Tolls , 1943 )  en la guerra civil española. La ubicamos porque así nos lo dice el film y porque la famosa novela de que  Ernest Hemingway , publicada en 1940, sitúa a su héroe en España y lo convierte en brigadista que lucha contra el ejército “nacional”. Pero se trata de una novela que se aleja de la realidad. Bien es cierto que todas las novelas se alejan para crear un espacio propio, novelístico, pero el caso es que Hemingway creó uno al estilo Hollywood. Finalizada la española, otra guerra, una a escala mundial, tomaba el relevo para continuar enfrentando a ideologías que venían peleando desde años atrás. Por aquel entonces, nadie sabía cuál iba a ser el resultado de un conflicto internacional que, desde los estudios de Hollywood, se mostró en producciones de cine bélico y de propaganda que pretendían animar, advertir y posicionar ...

El orgullo de los Yankis (1942)

Las biografías cinematográficas tienden a idealizar personajes, a sintetizar y a alterar hechos con el fin de servir a los intereses económicos, ideológicos y artísticos de quienes las llevan a cabo conscientes del imperativo de ajustar las vidas de los retratados a metrajes que apenas alcanzan las de horas de duración. En el caso de El orgullo de los Yankis  ( The Pride of The Yankees ) los aspectos político-sociales de la época tuvieron suma importancia a la hora de conferir al Lou Gehrig interpretado por Gary Cooper  la imagen modélica que admirar e imitar. Esta circunstancia encuentra su explicación en la situación por la que atravesaba el país tras el bombardeo japonés a Pearl Harbor en diciembre de 1941 y en la predilección de Hollywood (y de la sociedad estadounidense) por los individuos hechos a sí mismos, como sería el caso de este jugador fallecido un año antes del estreno de la película en la que se narra su vida. Por aquel entonces la moral de los ciudadanos norte...

Un día en las carreras (1937)

De nuevo dirigidos por Sam Wood , tras su encuentro en  Una noche en la ópera , Un día en las carreras (A Day at the Races) es una de las mejores producciones en las que participaron los hermanos Marx . Wood supo aprovechar ese humor hilarante y gamberro que era la seña de identidad de los tres hermanos más famosos de la historia del cine. Escenas como la revisión médica a la señora Upjohn ( Margaret Dumont ), en presencia del eminente doctor Steinberg ( Sig Rumann ), es una buena muestra de la bendita locura del trío, pero Un día en las carreras  posee otros momentos inolvidables en los que el humor reconocible de los Marx se adueña por completo de la situación, y son esos momentos, en los cuales aflora su talento cómico, cuando el film adquiere cotas caóticas pocas veces igualadas. Argumentalmente  Un día en las carreras (A Day at the Races) no aporta nada diferente, ya que se trata de una nueva intervención de los tres cupidos, en esta ocasión para ayudar a que el a...

Lo que el viento se llevó (1939)

En la década de 1930, la MGM contaba entre sus ejecutivos con dos productores de gran talento y visión cinematográfica, Irving Thalberg y David O. Selznick , que intervenían en las películas que producían para poner su impronta. Pero, mientras el primero nunca aparecía acreditado en los títulos que producía, el segundo buscaba el reconocimiento y la independencia, lo que le llevó a crear su propia productora. Con la Selznick International Pictures en marcha, el ejecutivo empezó a barajar proyectos, entre los que se contaba este colosal ejemplo de película hecha por y al gusto de su productor. Ni de su director acreditado ( Victor Fleming ) ni de los no acreditados ( George Cukor , William A. Wellman o Sam Wood , entre otros), menos aún de sus guionistas,  Lo que el viento se llevó ( Gone with the Wind , 1939) es, en lo mejor y en lo peor, obra de Selznick , que encontró en este melodrama, ambientado durante la guerra de la secesión, su vellocino dorado, el que en ese instante ...

Una noche en la ópera (1935)

La primera comedia que les produjo  Irving Thalberg   para la  Metro-Goldwyn-Mayer  fue  Una noche en la ópera (A night at the opera) , una delirante comedia de los  hermanos Marx . El mítico productor supo aprovechar al máximo el magnífico potencial de esos genios de la comedia,  dotando a la historia de un sentido narrativo que no existía en las primeras películas de los Marx. No resulta exagerado decir que  Una noche en la ópera  posee varios de los momentos más divertidos de la historia del cine: la lectura del contrato de la parte contratante, la escena en la que un minúsculo camarote empieza a llenarse de gente, mientras  Groucho  hace sus divertidos comentarios, o la secuencia donde un policía pretende atraparles en la habitación de Otis B.Driftwood ( Groucho Marx ) son ejemplos de un derroche de humor y diversión que, únicamente, se ve interrumpido por las escenas musicales, inevitables las de la...