Había acordado participar en la superproducción que Rouben Mamoulian iba a realizar sobre el triángulo Cleopatra, Julio Cesar y Marco Antonio, cuando su contrato con MGM estaba a punto de concluir, después de dieciocho años en el estudio, pero antes <<aún tenía que rodar su última película para la Metro. El estudio quería explotar los escándalos de su estrella y le ofrecieron protagonizar Una mujer marcada , basada en la vida de una famosa prostituta de lujo en Nueva York. Tras leer el guion, a Liz le pareció un insulto a su persona. “La protagonista es una ninfómana —se lamentó—. Es una historia tan repugnante que no la haré por nada del mundo.” Los ejecutivos la amenazaron con suspenderle el contrato y no podría trabajar en otra película durante dos años. Finalmente aceptó a regañadientes porque no quería perder su contrato millonario con la Fox. Estaba tan enojada que les aseguró que “les iba a causar todo tipo de problemas” y exigió que le dieran un papel a su esposo Eddie Fi...