Chaves Nogales y La agonía de Francia Por Antonio Pardines En Vietnam, Michael Herr vivía codo con codo con los soldados, que no podían escoger y por eso pensaban que Herr o Sean Flynn, el hijo de Errol, estaban como cabras por estar allí, con la mierda hasta el cuello y la muerte o las heridas a la vuelta ya no de la esquina, sino de cualquier paso o incluso sin moverse. Pero lo que aquellos soldados no sabían explicar, aunque lo intuyesen en el mismo instante de poner el pie en el Sudeste Asiático, era que el idealismo había muerto tiempo atrás, al menos su inocencia y la credulidad de los combatientes y de los reporteros. Ya se trataba de otra cosa, aunque también se buscase narrar lo inenarrable. Por contra, tres décadas atrás, todavía se respiraba cierta ingenuidad que obedecía a la necesidad de creer en la libertad y que alguien o algún Estado la representaba. Manuel Chaves Nogales vivió y fue testigo de aquella época en la que se fraguaba la tormenta, también Vasili Grossman, Il...