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Mostrando las entradas etiquetadas como roberto benigni

Coffee & Cigarettes (2003)

Una de las piezas que mejor recuerdo de Coffee and Cigarettes (2003) es aquella que expone la reunión de Iggy Pop y Tom Waits en la que ambos dejan de fumar, aunque la intención solo les dura unos instantes, pues, finalmente, la afición y la adicción a los cigarrillos vence sin mayor pesar para los contertulios, que acompañan con tabaco sus cafés, su incomodidad y su conversación a la defensiva. Ese recuerdo me lleva a pensar que hace más de cinco años que dejé de fumar y más de veinte desde que vi por primera vez esta suma de once cortometrajes en los que el humo, la cafeína, los encuentros y las charlas, con o sin sentido, unen episodios confiriéndoles sensación de unidad, aunque ninguno de los momentos tenga que ver con los demás. Funcionan independientes y algunos mejor que otros. Desde entonces, el mundo y nosotros hemos cambiado. Sin ir más lejos, en relación con la percepción que tenemos del tabaco, ¿quién de los nacidos antes de la década de 1980 no recuerda al cowboy que caba...

Noche en la Tierra (1991)

Pasear por la Tierra no resulta tarea fácil, más si cabe si tomas un taxi o lo conduces, pero puede ser divertido, incluso sorprendente, si uno se deja conducir por un guía como Jim Jarmusch, que pasea su humor, su desenfado, su independencia y su desorden por cinco ciudades —Los Ángeles, Nueva York, París, Roma y Helsinki—, en los cinco episodios que componente su Noche en la tierra (Night on Earth, 1991), comedia subversiva que encuentran su nexo en los relojes de pared que indican los horarios de cada lugar en un mismo instante, en la nocturnidad, en el taxi y en los espacios urbanos que adquieren características propias de cada ciudad, según el fragmento que corresponda. Aparte de los guiños al cine de John Cassavates, que resalta a primera vista en la presencia de Gena Rowlands, al de Spike Lee en el fragmento neoyorquino, o a los hermanos Kaurismäki, Mika y Aki —para este último, Jarmusch había interpretado el pequeño papel de vendedor de coches usados en la no menos surrealista...

Bajo el peso de la ley (1986)

La cámara se mueve de derecha a izquierda por un paisaje urbano y pantanoso. Finalizado el recorrido,  Jim Jarmusch presenta a Jack ( John Laurie ). Pronto lo abandona. Ahora, de izquierda a derecha, el paisaje vuelve a marcar distancias, en este caso las de un recorrido que concluye para darnos a conocer a Zack ( Tom Waits ). Hay pocos inicios que establezcan tan claramente las distancias entre sus personajes: y este deambular de imágenes, que transitan en sentido opuesto, confirma la separación existente entre ambos y, en medio de ellos, se descubrirá Bob ( Roberto Benigni ), el italiano que, sin apenas conocer el idioma, se convierte en un puente comunicativo entre ambos. El inicio de Bajo el peso de la ley ( Down by the Law , 1986) es una metáfora visual de un espacio en descomposición y de incomunicación donde Jack no escucha las palabras de la prostituta con la que comparte la habitación y Zack apenas se inmuta ante el estallido de furia de su novia ( Ellen Barkin ), que ...

Un profesor singular (1979)

Resistente en su disconformidad, el cine de  Marco Ferreri centró su discurso en individuo/sociedad, en la alienación y la imposibilidad , en la ruptura no consumada del uno con el medio donde el orden establecido atenta contra la libre elección. En sus películas, no existe libertad para sus protagonistas, se descubren atrapados y, en vida, no hay posibilidad de escape.  Sus films son ante todo humanos, en su deformación, de ahí que haya comedia, drama, vida y muerte.  Un profesor singular ( Chiedo asilo , 1979) no deja de ser tan humano como su responsable o como su protagonista: Roberto ( Roberto Benigni ), un maestro de parvulario, aunque no uno cualquiera, sino uno que pide asilo, clama amparo y protección, sueña humanidad y libertad.  Roberto es subversivo, transgresor, diferente. Quiso cambiar el mundo, pero no lo ha logrado. Como la mayoría de las derrotas, la suya conlleva desilusión y, en su particular, cierto aire taciturno, melancólico, romántico. No ...

El tigre y la nieve (2005)

Los inicios cinematográficos de Roberto Benigni  datan de los primeros años de la década de 1970, durante la cual también se produjo su debut como guionista en Berlinguer ti voglio bene ( Giuseppe Bertolucci , 1977) o su protagonismo en Un profesor singular ( Chiedo asilo ,  Marco Ferreri , 1979), pero fue gracias a comedias coescritas y dirigidas por él mismo,  Soy el pequeño diablo , Johnny Palillo  o  El monstruo , cuando se convirtió en el cómico más popular de la pantalla Italiana, frontera que traspasó con sus interpretaciones para Jim Jarmusch  en Bajo el peso de la ley y Noche en la tierra o para Blake Edwards en El hijo de la pantera rosa , y posteriormente como director, actor y guionista de  La vida es bella , una película que significó el reconocimiento unánime de crítica y público y su evolución de autor cómico a fabulador. De ese modo, en su faceta de cuentacuentos, no sorprendió que su siguiente trabajo como realizador fuese ...

El monstruo (1994)

Años antes de alcanzar el reconocimiento internacional con  La vida es bella  ( La vita é bella , 1997), Roberto Benigni  había participado en varias películas de Jim Jarmusch , protagonizado el último film de Federico Fellini , encarnado al hijo del inspector Clouseau en  El hijo de la pantera rosa  ( Blake Edwards , 1993) y desarrollado una exitosa carrera en su país natal como director, guionista y actor de comedias en las que las confusiones, creadas por y alrededor de su personaje, generan momentos de elevada comicidad. Una de sus producciones más conocidas de esta etapa es  El Monstruo ( Il mostro , 1994), en la que una vez más contó con  Nicoletta Braschi como pareja protagonista y con Vincezo Cerami  como coguionista, rol que el escritor desempeñó desde  Soy el pequeño diablo ( Il piccolo diavolo , 1988) hasta El tigre y la nieve ( La tigre e la neve , 2005). El monstruo  parte del equívoco que se produce al inicio del film, tr...

La vida es bella (1997)

Imaginativo, generoso, rico en ardides y repleto de sorpresas, el personaje que Roberto Benigni asumió en su personal visión del holocausto, y de la época que lo precedió, ama la vida y la moldea a su gusto. Aprovecha cuanto observa para sorprender y dar emoción a su existencia, también a la de Dora ( Nicoletta Braschi ), que se convierte en su princesa por una casualidad inexistente en la película, pues todo lo que sucede antes tiene un propósito para después: ser parte que encaje en una escena posterior y permita la fabulación y el juego propuesto por el cineasta italiano. Todo encaja en su fábula, porque, como cualquier fábula, no es real. No tardamos en darnos cuenta, porque no lo oculta. Es la sublimación de la realidad o, mejor, la fuga hacia la ensoñación que, junto al amor y el engaño, el film asume como protección de la inocencia contra la barbarie. De ese modo, la fantasía intenta ocultar el horror y se transforma en el eje que conduce  La vida es bella ( La vita è ...