Una de las piezas que mejor recuerdo de Coffee and Cigarettes (2003) es aquella que expone la reunión de Iggy Pop y Tom Waits en la que ambos dejan de fumar, aunque la intención solo les dura unos instantes, pues, finalmente, la afición y la adicción a los cigarrillos vence sin mayor pesar para los contertulios, que acompañan con tabaco sus cafés, su incomodidad y su conversación a la defensiva. Ese recuerdo me lleva a pensar que hace más de cinco años que dejé de fumar y más de veinte desde que vi por primera vez esta suma de once cortometrajes en los que el humo, la cafeína, los encuentros y las charlas, con o sin sentido, unen episodios confiriéndoles sensación de unidad, aunque ninguno de los momentos tenga que ver con los demás. Funcionan independientes y algunos mejor que otros. Desde entonces, el mundo y nosotros hemos cambiado. Sin ir más lejos, en relación con la percepción que tenemos del tabaco, ¿quién de los nacidos antes de la década de 1980 no recuerda al cowboy que caba...