El mayor reclamo de Sneakers ( Los fisgones ) (1992) era contar con el protagonismo de Robert Redford, quien por primera y última vez compartía escenas con Sidney Poitier , otro de los grandes iconos del Hollywood de la segunda mitad del siglo XX. Pero eso no era todo para atraer al público a este entretenimiento hecho a la medida de Redford. También había anzuelo juvenil en la presencia de River Phoenix, que venía de protagonizar la más compleja e intimista Mi Idaho privado (My Own Idaho, Gus Van Sant, 1991). Además, al tratarse de un film lúdico, sin apenas más tema que divertir desde la intriga, se contó con Dan Aykroyd para darle un toque cómico y paranoico en su otra especialidad: las teorías de la conspiración. Y ya que se estaba tirando la casa por la ventana, había que presentar un villano a la altura de las circunstancias y este rol cayó en Ben Kingsley. Claro está que a la historia le faltaba algo; y ese algo era una presencia femenina elegante y atractiva que no desmerecie...