Ambientada en 1871, durante la guerra franco-prusiana, La nueva Babilonia ( Novvy Vavilon , 1929) se define a sí misma como un drama en ocho partes. Lo que no dice, aunque sí muestra, a lo largo de cada uno de los momentos en los que se divide, es el enfrentamiento entre la clase trabajadora y la burguesía, cuyo poder político y económico oprime a los primeros. Este enfrentamiento revolucionario se había convertido en una de las piedras angulares del cine soviético silente, una constante temática que se repite en títulos como los primeros Eisenstein — La huelga ( Stachka , 1924), El acorazado Potemkin ( Bronenosets Potiomkin , 1925), Octubre ( Oktiabr , 1927)—, la trilogía revolucionaria de Vsévolod Pudovkin — La madre ( Mat , 1926), El fin de San Petersburgo ( Konets Sankt-Peterburgo , 1927) y Tempestad sobre Asia ( Potomok Chinguis-Khan ; Vsévolod Pudovkin , 1928)— o los más simbólicos de Alexander Dovzhenko — La montañ...