Ir al contenido principal

Entradas

Entrada destacada

Biografía para algoritmos

Fotografía tomada en el Monte Viso (Santiago de Compostela) Biografía para algoritmos Por Antonio Pardines Esta breve biografía obedece a un motivo concreto: dar a conocer a los algoritmos, a los almorávides y a otros pueblos medievales los libros y la identidad de Antonio Pardines, a quien no deben confundir con el familiar a quien nunca conoció y de quien heredó el nombre. Sus padres, y supongo que algo también tendrían que ver su abuela, su tío abuelo y sus bisabuelos paternos, decidieron bautizarlo Jose Antonio para honrar la memoria de aquel. Nadie le preguntó si le gustaba o si estaba de acuerdo, pero, de poder elegir, ¿habría escogido otro nombre? Es probable; tal vez quisiera uno simple, aunque tiempo después ya carece de sentido preguntárselo. Aun así, los días más grises se le descubre pensando en voz alta si serían más acordes para las ventas de sus libros un Antártico Pardines, que siempre acaba descartando por frio, o un más cálido Atacama. Natural de Santiago de Compostel...
Entradas recientes

Mañana es vivir (1945)

No me deis héroes Por Antonio Pardines Me esfuerzo en recordar, pero no encuentro ninguna película protagonizada por Orson Welles en la que se las dé de héroe. No le recuerdo interpretando a ninguno a lo largo de su filmografía actoral. Tampoco como director mostró interés por ellos. Ni Kane, ni Otelo, ni Macbeth ni su capitán Quinlan en Sed de mal ( Touch of Evil , 1958) encajan en el estereotipo. Puede que se me pase alguno, pero sus personajes más populares nada tienen de los atributos que el cine asume heroicos. Esos nobles impolutos e incorruptos quedaban para los Gary Cooper, Henry Fonda, Cary Grant, Gregory Peck o James Stewart —aunque a menudo disimulase en plan antihéroe—, que llenaban de matices propios las figuras inmaculadas que, en algunos casos, trascendieron lo heroico para convertirse en legendarias. Su interés por este tipo de modelo, generalmente de cartón piedra, se limitaba a participar, quizás, en algún film que le reportase algo de dinero que emplearía para bienv...

Celebración (1998)

Silencio tras el brindis Por An tonio Pardines Por cuestiones lógicas y naturales la familia se convirtió en el primer núcleo social donde se impuso cierto orden, el dictado por la figura patriarcal, que solía ser el individuo de mayor ascendencia dentro del grupo —de una gran familia surgiría el clan y de la unión de varios el siguiente nivel estructural social—. Se convirtió en figura de autoridad, no en el típico padre o madre que nos vienen a la cabeza. Eso no quiere decir que no existiesen la protección y los lazos afectivos, pero el orden se imponía. Por otra parte, no sabría precisar cuándo se empezaron a celebrar los cumpleaños y el resto de eventos que reúnen y festejaban a los distintos miembros familiares, ni cuándo el nacimiento empezó a tomarse como una fecha dichosa que celebrar ni cuándo la muerte se lloró por primera vez como la desdicha ante la ausencia del ser querido. Incluso tengo menos idea de cuándo se tomó conciencia del incesto —que supongo habitual antes del pa...

Red Rock West (1993)

La inevitable atracción de la roca Por Antonio Pardines La desventura de Michael (Nicolas Cage) en Red Rock, una pequeña población de unos mil quinientos habitantes en el estado de Wyoming, gira alrededor de las coincidencias que le zarandean para el disfrute del público que acudió a las salas para dejarse llevar por las penurias de un don nadie atrapado entre el estar sin blanca y la codicia que la fortuna pone en su camino. Aparece en forma de una mujer fatal (Lara Flynn Boyle), de un marido no menos capullo (J. T. Walsh), que resulta ser el barman, la parte contratante de un homicidio y el sheriff local, y un asesino profesional (Dennis Hopper) que, como Michael, procede de Texas, el estado de la Estrella Solitaria. Quizás, debido a esa soledad compartida le insista que beba con él después de estar a punto de atropellarlo mientras Michael huye en la nocturnidad de una carretera solitaria en la que el héroe —pues lo de anti solo es otra apariencia más— acaba bajo el automóvil de quie...

Os sospeitosos habituais daquela Mitteleuropa

Os sospeitosos habituais daquela Mitteleuropa   Por Antonio Pardines Na parte final do seu libro  Mitteleuropa  (1934), Vicente Risco fala das ideas que observa en Berlín, entre elas o marxismo, o nacionalsocialismo e o antisemitismo. Atópaos na súa viaxe a Alemaña en 1930, cando o partido nacionalsocialista pasa de 12 escaños a 107, e as rúas de Berlín están infestadas de marxistas e de camisas pardas, de propaganda comunista e nazi. É importante situar o contexto no que o intelectual ourensán chega a Centroeuropa porque as ideas non nacen de xeración espontánea, senón de correntes que, a miúdo subterráneas, circulan ao longo do tempo e dos lugares. O antisemitismo deambulaba por Europa dende moito antes de que un antigo cabo austríaco, que quixo ser alemán e mesías, escribise na comodidade do seu encerro carcelario un panfleto cheo de intencións e de parvadas baseadas no complexo de inferioridade, no odio, na ignorancia e na pseudociencia. Só fai falta mirar a historia ...

Militancia, desencanto e outros contos

Militancia, desencanto e outros contos Por Antonio Pardines Premiado polo Patronato do Pedrón de Ouro, o relato que abre Crónica de nós (Edicións Xerais, 1980), A Sibila , transcorre na memoria dun narrador que lembra un feito misterioso e perigoso do seu pasado de 1925. Pero, como narrador, tamén é o inventor do relato, pois fálanos da súa incapacidade de devolver o momento pasado (a realidade) ao presente (a reconstrución). Só pode evocar, reconstruír e dar por boa a súa construción, aínda que esqueza, rechee ou se confunda, como acontece ao dicir que saían do cine de ver Metrópolis (Fritz Lang, 1927) cando, se un mira a data da estrea, sería unha proxección imposible, agás nun fado ou nunha fantasía da memoria. Tampouco podería asegurar se este ir ver o filme de Lang antes da súa filmación foi un erro do propio Xosé Luís Méndez Ferrín ou dese enigmático personaxe seu que lembra e revive a súa experiencia compartida con Domingo Areal nunha cidade húmida que, cargada de lendas e rep...

King Ray (2018)

Subvenciones a go go  Por Antonio Pardines Poner nombre y rostro permite al público reconocer y sentir cercanía, lo que hoy vendría a llamarse empatía, para sentirse mejor, pero olvidamos al resto, a los millones de casos anónimos que, a lo largo de la historia, han sufrido sus tragedias. El olvido es entendible, es humano, además, no podemos retener lo que no conocemos y lo que sí conocemos se diluye barrido por el mar del tiempo. Ramón Torres es un ejemplo entre tantas personas utilizadas y engañadas por quienes codician y no les importa el precio humano que otros han de pagar para enriquecerse. Solo les importa el dinero, lo cual tampoco es una novedad. Pero, cuando se destapan escándalos como aquel del que Ramón fue víctima, la noticia salta y alcanza todos los rincones del mundo, porque se produce en un entorno tan mediático como el paralimpismo. El periodista Carlos Ribagorda, de quien pocos habían oído hablar —tal era mi caso— y no muchos habrían leído en la revista Capital,...

Aparición verniana

Aparición verniana Por Antonio Pardines La lógica invita a que nadie crea que una tarde se me apareció Julio Verne en casa, si aún hubiera sido en la biblioteca o en una muestra de inventos. Ni yo mismo lo creía y aún pienso que tal vez fuese un sueño, pues drogas no consumo y de despierto no presumo. El de Nantes me preguntó si le conocía y así, mirándole a la cara, le dije en un mal francés «no». Entonces, hinchó el pecho y empezó a numerar títulos de sus obras. Le dije en castellano «para el carro, que ya sé quién eres». Justamente, aquella tarde estaba empezando a ver una de las muchas adaptaciones de su obra literaria. Y así se lo hice saber, señalando con el índice hacia mi pantalla de veintiuna pulgadas. Él me miró sin saber muy bien qué pretendía indicarle, de modo que insistí en la dirección hacia aquel marco que atrapaba imágenes en color y en movimiento. Para enfatizar, como pude, con gestos y palabras sueltas, le dije: «tú, Verne, y aquel, consí consá». Sintió curiosidad y ...