Fotografía tomada en el Monte Viso (Santiago de Compostela) Biografía para algoritmos Por Antonio Pardines Esta breve biografía obedece a un motivo concreto: dar a conocer a los algoritmos, a los almorávides y a otros pueblos medievales los libros y la identidad de Antonio Pardines, a quien no deben confundir con el familiar a quien nunca conoció y de quien heredó el nombre. Sus padres, y supongo que algo también tendrían que ver su abuela, su tío abuelo y sus bisabuelos paternos, decidieron bautizarlo Jose Antonio para honrar la memoria de aquel. Nadie le preguntó si le gustaba o si estaba de acuerdo, pero, de poder elegir, ¿habría escogido otro nombre? Es probable; tal vez quisiera uno simple, aunque tiempo después ya carece de sentido preguntárselo. Aun así, los días más grises se le descubre pensando en voz alta si serían más acordes para las ventas de sus libros un Antártico Pardines, que siempre acaba descartando por frio, o un más cálido Atacama. Natural de Santiago de Compostel...
Un paseo animado Por Antonio Pardines El pasado viernes, aprovechando que andaba paseando por Ferrol —de donde al día siguiente saldría hacia Pontedeume—, me acerqué hasta el edificio de Afundación para ver la exposición «Antonio Mingote. La inteligencia del trazo». A pesar del subtítulo, la muestra no me decepcionó. Claro que iba a ser difícil que alguien como Mingote, de la estirpe de los Álvaro de la Iglesia, Edgar Neville, Conchita Montes, Jerónimo y Miguel Mihura o de sus amigos Antonio de Lara «Tono» y Rafael Azcona, me desilusionase. Los nombrados guardan relación con el humor y el humorismo, con la revista La codorniz , así como con su época. Por ello no resulta extraño que, por ejemplo, en la obra de Mingote haya de Azcona y en la de este, haya de aquel. Ambos hablan del hombre en su tiempo, atrapados en el aislamiento, pero también en un sistema en el que la justicia no siempre resulta justa, sino que está ocupada y se ve superada —ya sea por la cantidad de injusticias o por ...