A veces me pregunto por qué nos comunicamos, cómo y cuándo llegamos a la conclusión de que debíamos hacerlo para sobrevivir y perpetuarnos a lo largo del tiempo. ¿Dónde se encuentran nuestros orígenes? Tampoco importa determinarlo, y dudo que podamos hacerlo. Lo importante es que la hemos heredado; me refiero a esa capacidad de resistir, insistir, desistir y volver a tropezar e iniciar un nuevo ciclo, que no deja de ser similar al anterior, aunque cada época, cada generación, cada persona, se sienta única y diferente. Y sin embargo, cuanto nos parecemos. Tal vez por ello digamos cualquiera, pues en cualquiera nos miramos, nos reflejamos, nos conocemos, nos desconocemos. Nos olvidamos de quienes somos y de quienes fueron. Pero en “Sueños de engaño” me interesa hablar de lo que apunta el título: que nos engañamos y soñamos. En definitiva, me engaño como el que más y me gustan las malas costumbres de escribir como quiero y de dialogar con el pasado, con el presente y con posibles futuros....
Cuando decido despertar, duermo Por Antonio Pardines Hay un estilo Sorrentino. El director napolitano quiere hacerse notar. Es como si dijese: «esta es mi película, esta es mi historia, la que os voy a contar. Y lo haré a mi manera, aparentando barroquismo pero introduciendo cargas de profundidad tras la caricatura del mundo y el movimiento de mi cámara». Y aquí, en La gran belleza ( La grande bellezza , 2013), se trata de un cuento sobre el vacío y la farsa existencial, sobre la sociedad de la opulencia, sobre su no tan dulce dolce vita . Para ello, inicialmente contrapone dos espacios: uno de arte, que ya asoma como consumo para turistas, y la fiesta del sesenta y cinco cumpleaños de Jep Gambardella (Tony Servillo), quien bien pudo ser un aprendiz de Marcello, cuando llegó a Roma, la ciudad tantas veces recreada y fantaseada por Fellini. En todo caso, Jep, el más mundano entre los mundanos, comprende una cuestión que había pasado por alto hasta entonces: que no quiere perder el...