Rincones sin esquinas: presente abstracto Por Antonio Pardines La vida es tan breve que solo cuando nos situamos en un punto avanzado observamos que el ayer distante, el ahora fugaz, el porvenir menguante forman un suspiro en el que a veces nos buscamos en los recuerdos y en las posibilidades; o nos vemos tentados al carpe diem, esa idea expresada por Horacio que invitaba a apurar al máximo lo que llamamos existencia, como si el hacerlo fuese posible y nos liberase, nos hiciese dueños de nuestras vidas y de nuestras decisiones. ¿Y los esclavos? ¿También ellos podían escoger vivir el momento? ¿O el buen poeta solo se refería a los patricios? Claro que Horacio solo fue quien lo expresó por primera vez en Odas (o así se le atribuye); otros llegaron después para animar a cosechar el día. Pero vivir el momento no implica plenitud ni ser productivo —no me refiero a cuestiones laborales, que la mayoría son útiles para unos pocos, pero improductivas para los individuos que las asumen y llevan...
Bajo el síndrome de Orfeo Por Antonio Pardines Como todo cuento de hadas clásico, el narrado por Jacques Demy se inicia con el cansino y remoto «Érase una vez…». Pues sí, lo fue y todo comenzó de la pluma del cuentista Charles Perrault, autor del cuento que inspiró a Demy su Piel de asno ( Peau d’âne , 1970). El cineasta logra una de sus películas más emblemáticas, creativa y, visualmente, ambiciosa, aunque Los paraguas de Cherburgo ( Les parapluies de Cherbourg , 1964) quizás sea de las suyas la más aplaudida y ensalzada; valoración de la que tampoco discrepo. Pero esta logra algo distinto: consigue envolverte en una atmósfera de fantasía colorista y musical, de magia cinematográfica que el cineasta francés maneja con elegancia para llevarnos por un reino donde el rey vive en el cuerpo de Jean Marais, el protagonista de dos de las fantasías cinematográficas francesas más poéticas. Me refiero a las rodadas por Jacques Cocteau: La bella y la bestia ( La Belle et la Bête , 1947) y Orf...