A veces me pregunto por qué nos comunicamos, cómo y cuándo llegamos a la conclusión de que debíamos hacerlo para sobrevivir y perpetuarnos a lo largo del tiempo. ¿Dónde se encuentran nuestros orígenes? Tampoco importa determinarlo, y dudo que podamos hacerlo. Lo importante es que la hemos heredado; me refiero a esa capacidad de resistir, insistir, desistir y volver a tropezar e iniciar un nuevo ciclo, que no deja de ser similar al anterior, aunque cada época, cada generación, cada persona, se sienta única y diferente. Y sin embargo, cuanto nos parecemos. Tal vez por ello digamos cualquiera, pues en cualquiera nos miramos, nos reflejamos, nos conocemos, nos desconocemos. Nos olvidamos de quienes somos y de quienes fueron. Pero en “Sueños de engaño” me interesa hablar de lo que apunta el título: que nos engañamos y soñamos. En definitiva, me engaño como el que más y me gustan las malas costumbres de escribir como quiero y de dialogar con el pasado, con el presente y con posibles futuros....
Fragmentos de nada: apropiación de conciencias Por Antonio Pardines Sin conciencia propia, la Inteligencia Artificial es la suma de pensamientos y datos ya expuestos por algunos humanos a lo largo de la historia. Digo algunos porque son una minoría los que dejan una originalidad que pasa a formar parte de los logros de la especie —sin olvidar que también suelen ser unos pocos quienes empujan al resto a malograrla—. Por lo que una charla con el procesador de datos no puede pasar del límite de lo conocido, aunque este conocimiento sea ignorado por las personas que consultan sin más curiosidad que obtener los datos que les reafirmen o les saquen de dudas concretas; es decir, aquellas que son en la inmediatez y no obligan a mayor esfuerzo que la consulta. De ahí que la conversación entre los dos extremos de la (in)comunicación que se está dando acerquen el espejismo de establecerse entre dos interlocutores. Lo cual no deja de ser un reflejo o una alucinación virtual entre una mente orgánic...