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Sueños de engaño (presentación)

A veces me pregunto por qué nos comunicamos, cómo y cuándo llegamos a la conclusión de que debíamos hacerlo para sobrevivir y perpetuarnos a lo largo del tiempo. ¿Dónde se encuentran nuestros orígenes? Tampoco importa determinarlo, y dudo que podamos hacerlo. Lo importante es que la hemos heredado; me refiero a esa capacidad de resistir, insistir, desistir y volver a tropezar e iniciar un nuevo ciclo, que no deja de ser similar al anterior, aunque cada época, cada generación, cada persona, se sienta única y diferente. Y sin embargo, cuanto nos parecemos. Tal vez por ello digamos cualquiera, pues en cualquiera nos miramos, nos reflejamos, nos conocemos, nos desconocemos. Nos olvidamos de quienes somos y de quienes fueron. Pero en “Sueños de engaño” me interesa hablar de lo que apunta el título: que nos engañamos y soñamos. En definitiva, me engaño como el que más y me gustan las malas costumbres de escribir como quiero y de dialogar con el pasado, con el presente y con posibles futuros....
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Un mundo hecho añicos

Un mundo hecho añicos Por Antonio Pardines Europa ya estaba kaputt antes de septiembre de 1939. Llevaba toda una década de caída y de resquebrajarse: revoluciones que no estallaron en armas y otras que sí lo hicieron. Una guerra civil como la española, que fue internacional y el preludio de la Mundial, la subida al poder de los nazis en Alemania, las concesiones que les hicieron las democracias, la bajada de pantalones británica-francesa en Múnich de 1938, la impensable alianza firmada por el von añadido de Ribbentrop y Molotov, el del cóctel que no era suyo, la guerra ruso-finlandesa del 39, la anexión italiana de Etiopía... y cientos de hechos más que engrosaron la lista hasta reventar a Europa, pues todo apuntaba que algo se había hecho pedazos. Y eso es Kaputt , un libro y una mirada que pone en primer plano ese acabose llevado al límite. Ese sin retorno del que fue testigo Malaparte, quien recuerda lo vivido y lo sentido. El escritor, periodista y fascista renegado, hace memoria ...

La caza (2012)

Cuando los justos desatan su terrorífica ira cazadora Por Antonio Pardines La situación planeada por Thomas Vinterberg en La caza ( Jagten , 2012) es compleja y difícil de abordar.  Aparte, el cineasta danés va introduciendo perfectamente el panorama, las relaciones, las situaciones y las pistas necesarias para saber por dónde van a ir los tiros. Inicia su caza mostrando a un grupo de amigos en noviembre. Forman parte de una tranquila comunidad en la que todos darían cualquier cosa por el resto. Eso a priori , o mientras nada les afecte. Pero ¿y si algún suceso o sospecha les golpea, rompe la cotidianidad e indica que uno de los suyos es un depravado? ¿Cómo actuar? ¿Como cazadores obsesionados con cobrarse su pieza? La situación estalla a raíz de unas palabras de Klara (Annika Wedderkopp), una niña que cursa infantil. Ella es la primera culpable, pero no la más letal, puesto que, debido a su edad, no puede formar parte de la batida iniciada por los adultos, quienes no dudan en des...

Dos corredores ás letras impresas

Dos corredores ás letras impresas Por Antonio Pardines Tiña boa sona entre o alumnado do Rosalía. Sempre dicían que, con el, o galego era un choio. Camiñaba polos corredores do instituto cun sorriso e cunha afabilidade contaxiosa que parecía non cadrar naqueles corredores centenarios do centro escolar onde, nos cambios de clase, saíamos a parolar, a fumar e a bromear. Non o tiven como profesor de lingua galega, que era a materia que lle correspondía. Así que, para quen isto escribe, o galego non foi un choio e nin sequera o podo valorar como docente. Pois, ao contrario que moitos dos meus amigos, non tiven a sorte de vivir as clases de Pepe Chao, un home que sospeito sabía perfectamente que un idioma é moito máis cunha nota ou cun exame. A min déronme clase outros docentes. Non conectei con eles, pero iso é un conto aparte e, supoño, en moita parte culpa miña. Anos despois, investigando para un dos meus libros (1) atopei un seu (2) que pensei que me podería achegar á parte histórica e ...

El capitán Kidd (1945)

El pirata que quiso ser aristócrata Por Antonio Pardines Una aventura de piratas más oscura de lo habitual en la que ni el héroe ni el villano caen bien. Sobre todo el primero, un aristócrata que carece de peso emocional, aunque busca vengar la muerte de su padre y limpiar su buen nombre. Pero, precisamente por esa cualidad de no resultar simpáticos y de que su héroe no robe lo mejor de la película —el brillo de la amoralidad de su verdadero protagonista—, El capitán Kidd ( Captain Kidd , 1945) funciona como un oscuro cuento lejos del divertimento de las populares producciones Warner con Errol Flynn en plan heroico prístino — Capitán Blood ( Captain Blood , 1934) y El halcón del mar ( The Sea Hawk , 1940), ambas realizadas por Michael Curtiz— y de las posteriores evasiones como la no menos mítica El temible burlón ( The Crimson Pirate , Robert Siodmak, 1952). En esta aventura, que más semeja una de cine negro, mezcla de intriga y comedia negras, las piruetas circenses, el histrioni...

Las consecuencias del amor (2004)

La deriva oculta Por Antonio Pardines Con su segundo largometraje, Paolo Sorrentino apuntaba que era uno de los cineastas que, mirando el esplendoroso pasado de la cinematografía italiana, se inspiraba en ella para su propio cine. El italiano llevaba tiempo sin un realizador referente a escala internacional. Era una necesidad volver a sentir el esplendor y la calidad que el cine italiano gozaba en el pasado, cuando los Mario Monicelli, Vittorio De Sica , Federico Fellini , Roberto Rossellini y compañía sorprendieron al mundo ofreciendo un cine de calidad y humanismo incuestionable. Pero, aparte de grandes cineastas y magníficos guionistas, el cine italiano siempre gozó de grandes actores y actrices, grandeza heredada por  Toni Servillo , quien, en su papel de Titta di Girolamo, un nombre un tanto frívolo, da vida a alguien introvertido, lacónico y solitario en grado superlativo. Titta apunta en su agenda «no subestimar las consecuencias del amor». Pero más allá de esa adverte...

Levantarse en el basural

Levantarse en el basural Por Antonio Pardines Hay libros que cambian la vida de su autor y no me refiero a que de la noche a la mañana lo haga popular o le suponga un cambio económico radical. El cambio es existencial, uno que le llevará allí donde nunca había imaginado adentrarse. Incluso uno del que no habrían sospechado su existencia. El escritor levanta la vista y observa a su alrededor. No busca la inspiración para una fantasía ni para una ficción que se acerque a la realidad observada. Poco a poco, se da cuenta de que se convierte en personaje de esa realidad que tal vez no entendía, porque era inconsciente de estar formando parte de la misma. Quedaba fuera de su perspectiva. Pero algo que no encaja derrumba el muro que le protegía. Ahora, al mirar el horizonte de nubarrones, descubre la realidad de otro modo. Y la vive en su carne. Entonces, sentirá cada paso y ya no podrá volver atrás. Será otro distinto a quien podría ser, de haberse quedado en casa o en el barrio tomando una ...

Fragmentos de nada: Amores de mayo

Fragmentos de nada: Amores de mayo Por Antonio Pardines Siendo simplista e injusto del montón, digo sin reflexionar que, como padres del chovinismo, los franceses lo son más que el resto de ciudadanos del mundo, salvo que sean austrohúngaros o caballeros británicos, descendientes de aquel individuo más papista que el papa. De ahí que quisiera ser él el único pontífice. Pienso en Mel Brooks y me apropio del «Qué bueno es ser rey» para atribuírselo a Enrique VIII, quien, antes de la llegada del rey Sol al trono de Francia, ya entrevió las prioridades máximas: él y luego él, después él y si tal, ya los fines de semana, alguna de sus mujeres en estado de gracia. Es decir, con anillo o con cabeza. A los guerreros de Siam, a los Duces y Kobas de turno y otros fanáticos, como los militaristas japoneses o aquel que decía que todo lo habían inventado los españoles, incluso a Dios, los dejo para el día en que la inspiración me lleve allí donde estén. Mientras, me conformo con ver Los amantes hab...