A veces me pregunto por qué nos comunicamos, cómo y cuándo llegamos a la conclusión de que debíamos hacerlo para sobrevivir y perpetuarnos a lo largo del tiempo. ¿Dónde se encuentran nuestros orígenes? Tampoco importa determinarlo, y dudo que podamos hacerlo. Lo importante es que la hemos heredado; me refiero a esa capacidad de resistir, insistir, desistir y volver a tropezar e iniciar un nuevo ciclo, que no deja de ser similar al anterior, aunque cada época, cada generación, cada persona, se sienta única y diferente. Y sin embargo, cuanto nos parecemos. Tal vez por ello digamos cualquiera, pues en cualquiera nos miramos, nos reflejamos, nos conocemos, nos desconocemos. Nos olvidamos de quienes somos y de quienes fueron. Pero en “Sueños de engaño” me interesa hablar de lo que apunta el título: que nos engañamos y soñamos. En definitiva, me engaño como el que más y me gustan las malas costumbres de escribir como quiero y de dialogar con el pasado, con el presente y con posibles futuros....
La deriva oculta Por Antonio Pardines Con su segundo largometraje, Paolo Sorrentino apuntaba que era uno de los cineastas que, mirando el esplendoroso pasado de la cinematografía italiana, se inspiraba en ella para su propio cine. El italiano llevaba tiempo sin un realizador referente a escala internacional. Era una necesidad volver a sentir el esplendor y la calidad que el cine italiano gozaba en el pasado, cuando los Mario Monicelli, Vittorio De Sica , Federico Fellini , Roberto Rossellini y compañía sorprendieron al mundo ofreciendo un cine de calidad y humanismo incuestionable. Pero, aparte de grandes cineastas y magníficos guionistas, el cine italiano siempre gozó de grandes actores y actrices, grandeza heredada por Toni Servillo , quien, en su papel de Titta di Girolamo, un nombre un tanto frívolo, da vida a alguien introvertido, lacónico y solitario en grado superlativo. Titta apunta en su agenda «no subestimar las consecuencias del amor». Pero más allá de esa adverte...