A veces me pregunto por qué nos comunicamos, cómo y cuándo llegamos a la conclusión de que debíamos hacerlo para sobrevivir y perpetuarnos a lo largo del tiempo. ¿Dónde se encuentran nuestros orígenes? Tampoco importa determinarlo, y dudo que podamos hacerlo. Lo importante es que la hemos heredado; me refiero a esa capacidad de resistir, insistir, desistir y volver a tropezar e iniciar un nuevo ciclo, que no deja de ser similar al anterior, aunque cada época, cada generación, cada persona, se sienta única y diferente. Y sin embargo, cuanto nos parecemos. Tal vez por ello digamos cualquiera, pues en cualquiera nos miramos, nos reflejamos, nos conocemos, nos desconocemos. Nos olvidamos de quienes somos y de quienes fueron. Pero en “Sueños de engaño” me interesa hablar de lo que apunta el título: que nos engañamos y soñamos. En definitiva, me engaño como el que más y me gustan las malas costumbres de escribir como quiero y de dialogar con el pasado, con el presente y con posibles futuros....
Lobos reprimidos y devotos en una Galicia de tópicos y cuentos Por Antonio Pardines El personaje real de Manuel Blanco Romasanta inspiró a varios escritores para llevar a cabo sus ficciones más populares. Dos de ellas son El bosque de Ancines y El perfume , que geográficamente nos queda lejos, al ambientarse en Francia, aunque su fecha de publicación resulte más próxima en el tiempo y su éxito haga lo propio en la memoria popular. La primera se ambienta en una Galicia rural decimonónica que colinda con las tierras de León y que, personalmente, me resulta un entorno rural de cartón piedra, por mucho que se haya rodado en escenarios naturales de las provincias de Lugo, Ourense y León, y se añada a todo hijo e hija de vecina el sufijo diminutivo -iño/-iña. Pero lo que más me aleja de la representación es el verle sus costuras, su esfuerzo por querer ser realista. Cuestión que no logra, y que tampoco sería necesaria, como innecesario es el uso de expresiones que dudo que ningún gallego ex...