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Mostrando entradas de marzo, 2021

Días y noches (1944)

<<Ninguno de ellos imaginaba el destino que esperaba a la Unión Soviética, aún menos lo que le reservaba a la ciudad modelo de Stalingrado con sus plantas de ingeniería, parques municipales y sus altos bloques blancos de apartamentos que miraban a la otra margen de gran Volga>> (Antony Beevor: Stalingrado ) Días y noches ( Dni i nichi , 1944) se abre con imágenes del Volga y la barcaza que, arrastrada por un barco vapor, transporta a decenas de soldados rusos a la orilla de la ciudad situada. En ese instante, las bombas alemanas caen para confirmar la amenaza que Aleksandr Stolper  aprovecha para presentar al héroe y a la heroína de la historia, que representan la entrega y la lucha de los miles de soviéticos anónimos que pelearon, murieron o sobrevivieron, durante el sitio de Stalingrado, donde se produjo la primera batalla urbana de la historia. Los personajes resultan difíciles de creer, ya que no se pretende dotarles de emociones veraces sino hacer de ellos imáge...

Stalingrado: Batalla en el infierno (1959)

Uno de los temas que Frank Wisbar  apunta en  Stalingrado: Batalla en el infierno ( Hunde, wollt ihr ewig leben , 1959) no tiene que ver con la lucha que se desató en la ciudad a orillas del Volga, sino con la deportación de las mujeres rusas a Alemania —interés central de Mikhail Romm  en su película Cheloviek n. 217 — donde trabajarían como mano de obra esclava en hogares, fábricas y campos de trabajo. Esto se apunta al inicio, cuando el teniente Wisse ( Joachim Hansen ) observa a Katja ( Sonja Ziemann ) en la oficina de empleo y se enamora de ella. En ese instante, a la joven rusa no le preocupa el amor, le preocupa, y mucho, conseguir un trabajo para que no la deporten a Alemania, donde sabe lo que le espera. Gracias a la intervención del oficial, Katja logra su objetivo. Esta introducción sirve para señalar la generosidad del joven teniente, cuya intervención precipita que ella se replantee la idea inicial que tiene de él (comprende que no todos los soldados alemane...

Ellos lucharon por su patria (1975)

El avance alemán parece imparable y, literalmente, la estepa rusa, entre el Don y el Volga, arde en julio de 1942. Los campos, las granjas, las aldeas y otras poblaciones son quemadas por los propios habitantes, para que nada quede al invasor, o arrasadas por los ataques alemanes que avanzan hacia el Cáucaso. En ese instante del verano, Sergey Bondarchuk inicia Ellos lucharon por su patria ( Oni srazhalis za rodini , 1975), su adaptación de la novela de Mikhail Sholokhov . Lo hace con la retirada y presentación de un grupo de soldados soviéticos que marchan en retirada hacia Stalingrado. Entre el derrotismo, la resistencia, la entrega y la pesadilla, el camino del grupo está marcado por la amistad, la lucha y la muerte. Bondarchuk es detallista al respecto, detalla el espacio, los objetos —armas y municiones, o esa bandera que portan sin desplegar, mientras retroceden— y el comportamiento de los hombres. Es cercano a su caminar, a sus pausas, a sus charlas en las inmediaciones del D...

School of Rock (2003)

La primera imagen que se recibe del personaje de  Jack Black puede confundir o provocar la estampida de quienes lo encuentren odioso, infantil en exceso, exageradamente histriónico (esto no sería novedad), pero, quizá sea esa la primera impresión que  School of Rock ( Richard Linklater , 2003) pretenda generar para, desde el prejuicio, romper con la imagen inicial. A medida que su comportamiento se hace familiar, se comprende que no es una pose caprichosa, sino la consecuencia de su empeño de vivir el rock, sentirlo como parte de sí mismo, y hacer de él su medio de expresión frente al mundo. Cierto que Dewey Finn tiene otra edad física que la de los niños y niñas con los que formará su nuevo grupo, pero él sigue siendo un niño de diez años, quizá porque de modo inconsciente comprende y asume que a esa edad existe la posibilidad de cumplir los sueños. La infancia es la edad del todo es posible, mientras que el paso del tiempo, la entrada en la edad adulta, erosiona la posibil...

Sin fin (1984)

La escena inicial muestra un vínculo siempre presente a lo largo de Sin fin ( Bez końca , 1984), un nexo que une dos espacios: el externo y el interno de Urszula ( Grazyna Szapalowska ), la protagonista de este film determinante en la trayectoria cinematográfica de Krzysztof Kieslowski , ya que supuso su primera colaboración con Krzysztof Piesiewicz , quien, desde entonces, sería su coguionista habitual hasta Tres colores:  Rojo ( Trois couleurs: Rouge , 1994), su última película. Pero, además, este encuentro profesional es determinante para que Kieslowski se decante por un cine de mayor carga simbólica, aunque esto no quiere decir que pierda la capacidad combativa que venía mostrando en películas como El azar ( Przypadek , 1981), al contrario, su critica se agudiza en su exposición de un sistema político represivo y de una sociedad quizá cómplice —en su insolidaridad, en su mirar hacia otro lado, por temor o por interés—, en los que apenas quedan opciones, salvo las asumidas...

El candidato (1972)

Cuenta la historia que el desarrollo tecnológico trajo consigo cambios en las distintas sociedades, que pasaron de nómadas a sedentarias, de agrícolas a urbanas, de la primera revolución industrial a la era tecnológica. Desde los primeros adelantos técnicos, sea el uso de la rueda o del arado, hasta la aparición de los medios de masas, la tecnología transformó costumbres, normas, necesidades, comportamientos y así, hasta hoy, cuando se descubre la cotidianidad como espectáculo mediático con publicidad, propaganda, protagonistas, productos, vendedores, espectadores, compradores, humo… En no pocos aspectos, se le puede aplicar aquello de “lo que corresponde al todo, puede aplicarse a sus partes”. Por ejemplo, política, (des)información y cine forman parte de ese todo que es la cotidianidad mediática de la sociedad tecnológica. Las tres partes se presentan por separado, aunque también juntas cuando el cine aborda de forma directa o indirecta figuras y entornos políticos en los que la pre...

La presa (1981)

La filmografía de Walter Hill contiene títulos que ya pueden considerarse clásicos de Hollywood. Entre ellos, Drive (1978), The Warriors (1979) o Forajidos de leyenda ( The Long Riders , 1980). Lo cierto es que casi toda su filmografía, tanto de director, como de guionista y productor, lo posiciona entre los cineastas estadounidenses más destacados del último cuarto del siglo XX. Sin embargo, nunca ha logrado la fama de la que gozan Spielberg , Lucas , De Palma , Coppola  o Scorsese . Cimino y Schrader aparte, el caso de Walter Hill se parece más al de John Milius . Ambos son directores y guionistas de narrativa contundente, que se sienten más cómodos en las proximidades de un tipo de cine más violento y poniendo a sus personajes en situaciones límite, el de Hill cercano al western, género en el que pueden inscribirse muchas de sus películas, aunque su apariencia o su ubicación temporal, como en Calles de fuego ( Street of Fire , 1984) o Traición sin límite ( Extreme Prej...

Babe (1995)

¿Por qué gusta Babe al público adulto? Primero porque es un cerdito de cuento, bien parecido, dialogante y emocional, y sabemos que los cuentos gustan por igual a infantes y adultos, así como gusta vivir del cuento o creer que la vida es un cuento, con héroes y heroínas, o como una caja de bombones en las que sí sabes los que te pueden tocar, pues la propia caja limita las opciones de su contenido. Los cuentos nos hacen creer en hadas, en sueños, en aventuras, fantasías y magia. Segundo, Babe (1995) gusta porque es un film de visión cómoda y conformista, que asume ingenuidad y así se gana a la mayoría, que desea verse reflejada en el cerdito ovejero, en su inocencia, en su bondad y en su negativa a aceptar que limiten sus opciones. Es el espejismo que ofrece la imagen de ser distinto a lo establecido. Vamos, algo así como el creer salirse de la norma y de ser especiales, de formar parte de esa cantinela que tanto gusta de ser únicos y al tiempo respetuosos con la unicidad de los otros...

La Diosa (1960)

El cine, al igual que la literatura, tenía el poder de acercar culturas distantes y de aproximar espacios ajenos a los propios, lugares y costumbres desconocidas. Jean Renoir , Fritz Lang , Roberto Rossellini o Louis Malle vieron la India con diferentes ojos, pero todos ellos tenían en común que eran europeos, y que se acercaban con su mirada europea a un país que Satyajit Ray miraba de otra manera. Lo hacía como un hindú que observa su país, su tierra, su gente, y hablaba de ellos sin la ensoñación de Renoir o la búsqueda de quien, como Rossellini , desconoce y quiere conocer. Partiendo de esta distancia o cercanía, según la perspectiva de quien mire, no extraña que resulten diferentes sus espacios hindúes a los expuestos tanto en los documentales de Rossellini o Malle o en las ficciones de Lang y Renoir . Cierto que es posible que el cine de Ray , al menos en sus inicios, estuviese influenciado por el neorrealismo italiano y por su colaboración con Renoir  durante el rodaj...

The Texas Rangers (1936)

No importa demasiado que The Texas Rangers (1936) no se encuentre entre mis preferidas de King Vidor , ni que tampoco fuese una de las películas que le posicionó entre los mejores cineastas que ha dado en cine mundial, pero lo cierto es que no desentona dentro de su obra. De apariencia ligera y conservadora, como muestra de un género a la espera de su esplendorosa madurez, The Texas Rangers superaba con creces la medianía de los westerns contemporáneos. Pero su mayor logro no reside en la acción —la lucha contra los indios o el juicio a un tal Higgins en la taberna de un pueblo—, se encuentra en el drama que el cineasta insinúa entre notas de humor o de épica del oeste. Se trata de una época de transición, de amistades enfrentadas y de amores imposibles, de pasiones en tránsito entre el primitivismo del espacio salvaje —habitado por tribus nativas y cabalgado por vaqueros, forajidos, diligencias...— y la supuesta civilización, que se hace notar con el nacimiento de pequeñas áreas urb...

La posada del mal (1971)

La crisis que afectó al cine japonés a partir de la segunda mitad de la década de 1960, se agudizó hacia el final de la misma, provocando el cierre de Daei en 1970, cambios en Nikkatsu y Toho , el auge de películas de consumo juvenil y que los realizadores con ganas de hacer películas “serias” o rodar buenas historias tuviesen que crear sus propias compañías, con los riesgos que eso implicaba. El cine se infantilizó, se adornó de banalidad y de frivolidad, la cultura pop se imponía y llamaba la atención del consumidor adolescente, que era quien iba al cine. En este panorama, a la vieja guardia de cineastas, aquellos que habían alcanzado el “grado” de maestros dentro del sistema de estudios, no le quedaba otra que encontrar financiación lejos de la comodidad y el respaldo de las grandes productoras. Habían pasado cinco años desde Barbarroja ( Akahige , 1965) cuando Akira Kurosawa rodó su siguiente película, la primera para la productora que creó junto Kon Ichikawa , Keisuke Kinoshit...

La viuda del pastor (1920)

El esplendor del cine danés anterior a la Primera Guerra Mundial dio paso al del cine sueco de la segunda mitad de la década de 1910 y los primeros años de la siguiente. Aquella poética visual, sobre todo la de Victor Sjöström , llamó la atención de un primerizo cineasta danés llamado Carl Theodor Dreyer . Poco después, Dreyer asumía para su cine de entonces la combinación de emociones, naturaleza, espacios y personajes marcados por deseos, culpas, hipocresías y redención que había observado en el realizador sueco para dar forma a La viuda del pastor ( Prästänkan , 1920), su segundo trabajo tras las cámaras y una película que inicialmente asume apariencia de drama; pero, sin apenas forzarlo, el futuro autor de Vampyr (1931) la transforma en comedia y así aligera la lección moral que recibe el protagonista masculino. Söfren ( Einar Röd ) es un joven eclesiástico que, concluidos sus estudios religiosos, compite por el puesto vacante de pastor. Además, se ha prometido en matrimonio con...

El padre (2014)

Un repaso relámpago a la historia del Imperio Otomano determina su mayor esplendor en el siglo XVI, bajo el reinado de Solimán II, El Magnífico. Esa fue su cima, prácticamente al inicio. Desde entonces vivió en la decadencia, que fue vertiginosa en el siglo XIX, y se agudizó con la independencia de Grecia en 1830. Poco después, otros territorios, hasta entonces parte de gran Imperio que se extendía por los Balcanes, el norte de África, Asia Menor y parte de la península de Arabia, imitaron a los griegos. La pérdida de poder de un sistema autoritario suele ir acompañada de un aumento proporcional de violencia, como si la brutalidad fuese un medio efectivo para evitar lo inevitable: el fin. Cuanto tiene un principio, por fuerza ha de tener su final y la violencia no puede impedirlo, ni retardarlo; más bien confirma su cercanía y solo deja tras de sí destrucción, crímenes y muertos. El imperio turco se había caracterizado durante siglos por su diversidad étnica y religiosa, debido a situa...