<<Malick, aunque muy americano, es una persona de cultura universal, conoce la filosofía, la literatura, la pintura y la música europea. Por ello es un hombre entre dos continentes, y cinematográficamente pertenece a la misma familia artística de Rohmer y Truffaut>>. La doble influencia de la que habla Néstor Almendros en Diario de una cámara se aprecia en Días de cielo (Days of Heaven, 1978) en el espacio natural y el reparto protagonista, ambos norteamericanos, y en su concepción más europea, sin las prisas de la industria de Hollywood, deteniéndose en las interioridades y las emociones que priman la reflexión y la abstracción sobre la acción y el espectáculo. Malick, al igual que Paul Schrader o David Lynch, es un cineasta en las antípodas del infantilismo cinematográfico que alcanzó su máxima expresión en la segunda mitad de la década de 1970 y en la siguiente, con los Spielberg, Lucas y otros cineastas estadounidenses que crecieron y se formaron dentro de la cultura popular de la década de 1950, la cultura de la evasión y consumo, de la televisión, del cine hecho para adolescentes, de la publicidad, del sueño y del mito del héroe norteamericano. La cultura de Malick, así como sus influencias filosóficas —cabe recordar que no estudió cine, sino que se doctoró en Filosofía—, son más complejas, existen entre esos dos mundos señalados por Almendros, a quien se debe gran parte de la espléndida fotografía de Días de cielo. La suya no es la cultura de la inmediatez, sino de un existencialismo indeterminado que pregunta y duda, pero que no encontrará respuestas definitivas que determinen un rumbo fijo.
Una alternativa de la realidad Por Antonio Pardines Una de las ideas expuestas por Zach Snyder en Sucker Punch (2010) nos dice que la libertad se genera y se alcanza en la mente, pero el realizador no profundiza en aquello que insinúa y se recrea en el artificio audiovisual que solapa la idea central del film. Condicionada por aquello que el pensamiento fantasea y modifica según los conocimientos adquiridos, la imaginación es la vía de acceso al estado idealizado por la protagonista, un estado para ella real y que plantea interrogantes como ¿qué es fantasía y qué es realidad? ¿Dónde empieza la una y termina la otra? ¿O quién las delimita? Para Baby Doll ( Emily Browning ) la realidad es el gris encierro que sufre antes y durante su estancia en el centro psiquiátrico que su mente transforma en el colorido físico y musical donde sumerge su mente para alcanzar la libertad. Tanto en el espacio opresivo donde vive su encierro como en aquel otro que ella transforma en fantasía prima el bar...


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