Filmada a partir del guion de Alfonso Paso y José Luis Dibildos, Sierra maldita (1954), si no la mejor, es una de las mejores películas filmadas por Antonio del Amo, quien, poco después, perdería un tanto el “norte” cinematográfico con la realización de tantas producciones hechas para lucimiento de Joselito. Pero aquí, el cineasta logra que el entorno rural adquiera protagonismo narrativo, asfixiante y amenazador, y actúe como reflejo de los individuos que lo pueblan formando un microcosmos claramente controlado por el cura del pueblo y por el terrateniente; aunque en esta historia ambos representantes del orden social asoman como figuras protectoras, comprensivas y, en definitiva, positivas para el resto, lo cual no deja de ser una imagen aceptable, sobre todo para la censura, no la realidad del orden que se imponía fuera de la pantalla. No se trata tanto de retratar la vida rural, como de expresar el primitivismo, la superstición y la tradición en las que del Amo recrea la tragedia ...