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Mostrando las entradas etiquetadas como robert siodmak

La dama desconocida (1944)

Manos ambiguas Por Antonio Pardines Entre los cineastas que mejor manejaron el claroscuro y la nocturnidad del cine negro se cuentan los europeos que llegaron a Hollywood tras abandonar sus lugares de origen huyendo de los totalitarismos —Fritz Lang y Billy Wilder— o, en algunos casos, por contrato laboral, tal como le sucedió a Edgar G. Ulmer o a Alfred Hitchcock. Robert Siodmak fue uno de esos ilustres emigrantes que, dejando atrás el nacionalsocialismo, desembarcó en el cine hollywoodiense y supo crear atmósferas como de La dama desconocida ( Phantom Lady , 1944), realizada el mismo año en que Otto Preminger dirigía Laura (1944) y Billy Wilder filmaba Perdición ( Double Indemnity , 1944), obra maestra que revolucionó el género. Wilder, un viejo conocido de Siodmak, de los tiempos de Berlín y Gente de domingo ( Menschen am Sonntag , Robert Siodmak y Edgar G. Ulmer, 1929), marcó un antes y un después con su adaptación de Pacto de sangre de James M. Cain, al situar en el centro de...

La reina de Cobra (1943)

La Universal de las décadas de 1930 y 1940 tenía la costumbre de encasillar a sus estrellas. El ejemplo más popular quizá sea el de Boris Karloff , a quien destinó a protagonizar films de terror como el díptico  Frankenstein  dirigido por James Whale . Otro ejemplo podría ser Lon Chaney , hijo, también encasillado en papeles que parecían repetirse una y otra vez en producciones que, como las del hombre lobo, se empeñaban en volver sobre el mismo patrón. La salvedad quizá fuese el británico Claude Rains , cuya versatilidad y apariencia elegante y ambigua le ayudaron a romper la norma y a escapar de la espléndida invisibilidad de su científico loco en El hombre invisible ( The Invisible Man , James Whale , 1933). Era un actor con mayores dotes dramáticas, que no desaprovechaba su capacidad para dotar de ironía a sus personajes, lo que le permitió superar limitaciones externas y dar el salto a otro tipo de cine y a otros estudios cinematográficos como la Warner, donde interpretó...

Gente en domingo (Los hombres del domingo) (1929)

Parece el inicio de un chiste, ¿pero qué tenían en común un joven oriundo de una región polaco-ukraniana llamada Galicja, un vienés, dos hermanos nacidos en Dresde y un muchacho procedente de la actual República Checa? Común a todos ellos fue  su nacimiento en territorios pertenecientes a Imperios centroeuropeos —el austrohúngaro y el alemán— que vieron su fin tras la Gran Guerra, su origen judío y su posterior asentamiento en los Estados Unidos, donde desarrollarían la mayor parte de sus carreras artísticas. A estas coincidencias habría que sumarle una cuarta, su encuentro  en el Berlín anterior al triunfo del nacionalsocialismo, y una quinta: habían llegado a la capital alemana en busca de un porvenir, algunos sin pensar que lo encontrarían en el cine. La sexta coincidencia fue el joven medio de expresión que los unió en un experimento cinematográfico común, del cual, en la actualidad, se ha recuperado prácticamente su metraje original. Muchas películas rodadas durante el ...

Forajidos (1946)

En su debut actoral,  Burt Lancaster  interpretó a un personaje que muere en los primeros compases de la película, aunque que esto no implica que su presencia desaparezca de la pantalla, porque la estructura narrativa empleada por  Robert Siodmak  en Forajidos ( The Killers ) combina a la perfección, mediante varios flash-back, el pasado y el presente durante el cual el agente de seguros Reardon ( Edmond O'Brien ) se pregunta ¿por qué dos tipos fueron a un pueblo alejado de la mano de dios con la única intención de matar a un hombre? Lo único que sabe sobre el fallecido  a quien llamaban "el sueco" ( Burt Lancaster ), es que no movió un dedo para evitar ser asesinado, incluso parecía estar aguardando a que la muerte lo alcanzase. Reardon vive de las preguntas, en su oficio debe hacerlas, porque investigar consiste en responder a cuestiones que otros pasan por alto; como parece suceder en el caso de "el sueco", quien ha dejado una póliza de seguros a nombre ...

La escalera de caracol (1945)

La señora Warren ( Ethel Barrymore ) advierte a Helen ( Dorothy McGuire ), en varias ocasiones, que debe abandonar la casa esa misma noche. Esta señora, condenada a permanecer postrada en su cama, sabe algo, por eso teme por la joven que ha acogido en su hogar mucho tiempo atrás. Helen es una muchacha soñadora, romántica y de buen talante, sin embargo tiene un problema, no puede hablar. Esta característica no sería ningún inconveniente si no hubiese por el vecindario un asesino que mata a mujeres con algún defecto físico; por este motivo el policía del pueblo ( James Bell ) se presenta en la mansión de los Warren y advierte al profesor Warren ( George Brent ) que se ha producido un nuevo asesinato y que debe vigilar a Helen, posible víctima del psicópata. Así como aprovecha para preguntar tanto a Stephen ( Gordon Oliver ), su hermanastro, como a él si habían salido esa tarde. La casa está repleta de gente: empleados, familiares y, por supuesto, Helen; en...

El temible burlón (1952)

Finales del siglo XVIII, sobre las cristalinas aguas del Caribe,  se desliza una embarcación solitaria, que pronto dejará de estarlo. Sus vigías divisan un barco, aparentemente, la tripulación yace sobre la cubierta, posiblemente muerta, como consecuencia de la peste. Las buenas condiciones del navío deciden al capitán a remolcarlo, esfuerzo que será recompensado con una buena suma de dinero cuando se venda. Sin embargo, por la noche, los supuestos cadáveres se hacen con el control y toman a los tripulantes como rehenes. Uno de estos prisioneros es el Barón Gruda, enviado de su majestad en una misión especial que consiste en atrapar a El Libre y así poner fin a las pequeñas revueltas que se viven en las islas. Vallo ( Burt Lancaster ), conocido como el pirata rojo , llega a un acuerdo con Gruda por el cual recibirá una sustanciosa cantidad si consigue atrapar al líder del pueblo. Como contratiempo para el pirata, El libre ha sido hecho prisionero, así pues no le queda más rem...