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Mostrando entradas de mayo, 2022

Mihura y la invención de Madrid

Siempre he sentido curiosidad por el nacimiento de las ciudades y buscando en los orígenes de algunas encontré explicaciones en las narraciones de Italo Calvino , en los aullidos de una loba capitolina, en el silencio de aquel ermitaño que, paseando por tierras galaicas, que habían pertenecido a la legendaria reina Lupa, dijo verse sorprendido por luminarias que le señalaban el final del Camino. O mismamente en la sincera confesión que  Miguel Mihura ofrece en Mis Memorias sobre la invención de Madrid. Las palabras del fundador y director de revista  La codorniz quizá no detallen con exactitud la creación de la ciudad que le vio nacer, culpa de la memoria, que todo lo cambia e inventa sin aviso y, por tanto, sin culpa del sujeto que la porta confiado. Pero no vayamos a hacer de ello un drama, mejor aceptar que lo que es, quizá no lo sea tanto; y lo que no es, quizá tenga su razón de ser o no ser, sin que el danés shakespeariano venga a cuento. Mihura dice que cuando estaba...

Castelao: Saudade

En la fotografía, Castelao <<Dado que a Saudade é un sentimento inexplicable, que vén das nosas orixes, haberá que buscala no corpo revelado da poesía celta. Esta angueira foi comprimida por Plácido R. Castro* ó percorre-lo moderno lirismo poético de Escocía e de Irlanda para comparalo co noso. Así, ficamos convencidos de que a Saudade é un sentimento propio das Fisterras, onde se mantén unha indeclinable fidelidade á fermosura da esperanza, onde se persiste na rebeldía contra o despotismo dos feitos, onde se segue no empeño de face-lo mundo máis complexo, máis maravilloso, máis habitable. A Saudade ten Alén, e endexamais pode conducirnos á desesperanza, porque coa ilusión do “máis alá” fuximos do mundo real e chegamos ós mundos ensoñados; podemos crear países de fadas, paradisos de felicidade, até confundí-la nosa Terra co Ceo. En fin; os pobos saudosos no soportan o desespero, é por iso prefiren enche-los ocos con dor a deixalos baldeiros. Certo é que en Irlanda se iniciou unha...

Culpables (1958)

Los primeros minutos de Culpables ( Arturo Ruiz-Castillo , 1960) tienen la intención de generar la atmósfera y el suspense que despierten la curiosidad del público. Lo consiguen con recursos ya vistos en el género: la noche y las sombras, una calle vacía, salvo por la sospechosa presencia de un invidente que toca el violín y de su perro, que sujeta un platillo en su boca. Un paseante posa en él un billete y continúa caminando indiferente. O eso parece, pues, cuando cree que nadie le observa, se detiene y enciende un cigarrillo. La llama del mechero ilumina la oscuridad, aunque solo lo suficiente para dejar ver sus ojos. El humo oculta el resto del rostro. Retrocede un tramo caminado y se detiene delante de la fachada de un teatro donde el cartel de la última representación todavía luce en el exterior. Un cartel envejecido y roto de la obra Culpables . El caminante se introduce en el inmueble. Deambula por la oscuridad y el silencio hasta llegar a una sala que posiblemente conozca de a...

Marcello Mastroianni. Jugar a llenar vacíos

Un gran actor de cine y de teatro, también director escénico, llamado Vittorio Gassman , comentaba en sus memorias algo acerca de un compañero de profesión, a quien conocía y con quien había trabajado en varias ocasiones. Decía de él que <<había nacido para el cine, una deliciosa pereza romano oriental le confería la fascinación de la indiferencia, la mirada óptima por la misteriosa máquina radiográfica que es la cámara>>. (1) El colega a quien se refería era Marcello Mastroianni , reconocible para cualquiera que posea mínima cultura cinematográfica y, para quien esto apunta, uno de los actores de mayor talento y atractivo cinematográfico que ha dado el cine. Rodaba aquí, allí o allá, afirmación que puede sonar a desorientación por mi parte o por la suya; pero si se tiene en cuenta que Mastroianni fue, porque así lo quiso, un trotamundos cinematográfico, suena a lo que fue: un actor sin fronteras. Si preguntan por las películas de Marcello Mastroianni , a cualquiera que po...

Los caballeros las prefieren rubias (1953)

La comedia musical es el género en el que más se nota el artificio y a la vez al que se le permite mayor libertad para vivir de él; aunque solo es genial cuando su conjunto logra conferir a lo artificial carácter de ensoñación a la que se aferran de manera dispar Sombrero de copa ( Top Hat , Mark Sandrich , 1935) o Cantando bajo la lluvia ( Singin’ in the Rain , Stanley Donen y Gene Kelly , 1952). Son dos ejemplos de obras cinematográficas musicales de primer orden, totalmente diferentes entre sí, y quizás las más representativas de sus realizadores, a quienes se asocia de inmediato con el género. Esto no sucede con Howard Hawks , un cineasta que si bien se relaciona con la comedia (cine negro, aventuras, western u otros géneros), no suele referirse a él como un director de musical. Y no suele, porque no lo era, aunque en su filmografía aparezca un título tan reconocido como Los caballeros las prefieren rubias ( Gentleman Prefer Blondes , 1953). Tampoco era su primer musical, con a...

El baile (1959)

Incapaces de frenar la erosión del tiempo, la mente humana se las apaña para soportarla y minimiza sus estragos de manera inconsciente, empleando engaños de memoria y escudándose en la cotidianidad en la que uno se mira y su reflejo parece ser el de siempre, aferrándose al amor y a la amistad, y aceptando/resignándose a perder los sueños, la juventud y los seres queridos, quienes, aunque desaparecidos, nunca llegan a irse del todo mientras existan en el recuerdo de quienes los piensan y evocan; tal como sucede en el tercer acto de El baile (1959) con Julián ( Rafael Alonso ) y Pedro ( Alberto Closas ), respecto a la ausencia de Adela ( Conchita Montes ). Vista desde su perspectiva temporal, la vida promete, pero incumple, ofrece, pero quita; sin embargo nuestra condición humana se resiste a la derrota y sigue bailando. Tres bailes aludidos; tres personajes en escena, aunque son cuatro protagonistas; tres edades: juventud, madurez, ancianidad; tres unidades clásicas: acción, espacio, t...

Nana (1926)

El naturalismo miraba la vida de un modo directo, totalmente diferente al romanticismo previo. Lo hacía sin la ilusión de aquel y con una narrativa precisa que apuntaba realidades del momento que, evidentemente, afectaban a los artistas. El Segundo Imperio generó la desilusión, consecuencia de la pérdida de libertades, y una cotidianidad en la que las utopías sociales ya no tenían cabida. Desprendiéndose del idealismo y de juicios morales, algo por otra parte imposible, puesto que su elección ya era moral (también postura política y social), los escritores naturalistas querían detallar aquella realidad, aunque lo expuesto tampoco fuese real, sino su reflejo pictórico o literario. Los inicios del movimiento estuvieron repletos de rechazo y escándalos, por ejemplo, el más sonado: el de Gustave   Flaubert y su Madame Bovary . No fue el único, pero gracias al escándalo derivado de su proceso, el público sintió curiosidad. Cuando Jean Renoir filma Nana (1926), tanto Flaubert como...

Solo para tus ojos (1981)

El 007 de Sean Connery era al tiempo la fantasía del imperialismo británico perdido y la caricatura del agente secreto que acabó por transformarse en la burla de sí mismo avanzada la saga, sobre todo cuando Roger Moore asumió el testigo y confirió al personaje un tono autoparódico. El actor, que venía de protagonizar la exitosa serie El santo , confirió mayor irrealidad e ironía forzada. Con frecuencia se escucha o se observa al personaje parodiando o exagerando los rasgos que definen su personalidad, la de un agente que tocó fondo en Moonraker ( Lewis Gilbert , 1979), posiblemente la peor película de una saga que parecía ir a la deriva a la conclusión de La espía que me amó ( The Spy Who Loved Me , Lewis Gilbert , 1977). Al final de este film, se anuncia que James Bond regresará en Solo para tu ojos ( For Your Eyes Only , 1981), sin embargo el agente regresó en la ya referida Moonraker , cuyas ideas o falta de ellas le lleva al plagiarse a sí misma, algo que tampoco sería novedad...

Perlitas en el fondo (1965)

Reunir a cinco de los cineastas más representativos de la nueva ola del cine checoslovaco — Jiri Menzel , Jan Nemec , Evald Schorm , Vera Chytilová y Jaromil Jireš — es atractivo suficiente para acercarse a Perlitas en el fondo ( Perlicky na dne , 1965) con curiosidad y con ganas de descubrir una película especial —habrá quien diga “película manifiesto”, porque reúne a tales nombres, aunque, como cualquier grupo compuesto por egos artísticos, no aúna estilos ni intereses heterogéneos— y disfrutar de un film colectivo que responda a las expectativas generadas por los nombres de sus responsables. Compuesto por cinco episodios independientes, el film encuentra su nexo en el humor negro, en los personajes corrientes que los protagonizan y en su origen literario: Bohumil Hrabal y su primer libro publicado. La irrupción literaria de este gran escritor checo, contaba con 49 años cuando publicó por primera vez, fue una revolución tan significativa en la literatura como pudo serlo Milan Kund...