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Mostrando entradas de abril, 2020

La batalla del raíl (1945)

Las primeras proyecciones del cinematógrafo de los hermanos Lumière fueron capturas de realidad. No había narrativa, solo la curiosidad y la intención de captar instantes cotidianos como la salida de los obreros de la fábrica o la llegada del tren. En esas imágenes se encuentra el origen del documento cinematográfico y, por supuesto, del cine. En realidad, los Lumière no sospechaban las posibilidades de su invento, pero abrían el camino que, tiempo después, se bifurcó en narrativo y documental; incluso abrían una tercera vía, mezcla de ambas perspectivas . Pero todo eso llegaría más adelante, surgiría de la inventiva, del desarrollo tecnológico y también de las distintas necesidades de cada momento, como apunta el origen del neorrealismo italiano de posguerra, que aunaba intenciones documentales y narrativas para mediar entre la realidad y el público. En 1945, el mismo año en el que Roberto Rossellini prestaba su atención a la resistencia italiana...

Una mujer para dos (1933)

Sin exhibicionismo, sin violencia, solo una sutil bofetada a las mentes biempensantes de parte de Ernst Lubitsch , que prefiere un trío vital a un matrimonio que comprendemos muerto antes de que Max ( Edward Everett Horton ) abandone el inmaculado lecho nupcial que ha compartido con Gilda ( Miriam Hopkins ). La escena a la que tenemos acceso lo dice todo: sale de la habitación, cierra la puerta y, malhumorado, da un puntapié a la maceta con dos tulipanes idénticos que George  ( Gary Cooper ) y Tom ( Fredric March ) enviaron a la novia como regalo de boda. Por eso me gusta Lubitsch , porque es capaz de transgredir con elegancia, y esto le sobra a una comedia del tipo Una mujer para dos ( Desing for Living , 1933). En el cineasta de "dos para una mujer" vence la alegría, el amor y el sexo. Pierden los convencionalismos, la hipocresía y la moral que La liga de la Decencia y el código H...

Love Story (1970)

Las imágenes de Love Story (1970) nacen de los recuerdos de su protagonista, pero los momentos que Oliver Barret ( Ryan O'Neal ) evoca en el parque donde permanece sentado, de espaldas a la cámara, rodeado de nieve y envuelto por la melodía que lo acompaña a casi todas partes, no los comparte con nadie; ni los escribe ni los comenta. Son para él, para su soledad, pero al tiempo parece que no lo son. Y aquí entran en juego mis impresiones, mi subjetivo, y la música de Francis Lai , que asume un papel en ocasiones deshonesto. Busca con su repetida e impuesta emotividad subliminar emociones de "corazones puros". ¿Por qué hacerlo? ¿O por qué dar a la historia forma de recuerdo? Porque, de otro modo, adiós a lo idílico y bienvenida la sucesión de estampas. Si se suprimiera esa escena inicial, el film no se sostendría en su sucesión de tópicos, de nada. Pero, al darle forma de evocación, las estampas cumple su función emocional,...

Los tres días del condor (1975)

<<Nadie piensa realmente si no abstrae de aquello que es dado, si no relaciona los hechos con los factores que los provocan, si no deshace -en su mente- los hechos. La abstracción es la vida misma del pensamiento, el signo de su autenticidad>>. 1 El protagonista de Los tres días del cóndor ( Three Days of the Condor , 1975) no es un agente de campo, sino de silla. Y en su asiento, limita su pensamiento a la cotidianidad que no le exige abstracción. Cada mañana laboral llega a la oficina neoyorquina donde lee novelas y libros de espías, publicados en otros idiomas, en los que busca conspiraciones literarias que después envía a la central, para que allí estudien posibles fallos en el sistema o conexiones con la realidad. Pero, alguna vez se habrá planteado ¿para qué y para quién lo hace? ¿O de qué realidad se trata? Quizá sea aquella a la que todavía no tiene acceso, la misma ...

El teniente seductor (1931)

En las primeras comedias sonoras de Ernst Lubistch ,  Maurice Chevalier encarnó al pícaro seductor que encuentra en el opuesto femenino su razón de ser. Pero, en realidad, el seductor es el propio Lubitsch , quien seduce con elegancia, con su picardía y con la insinuación que combina con buen gusto, alegría y su dos más dos y que usted lo sume bien. Sus películas son como los guiños de Niki ( Chevalier ) en  El teniente seductor ( The Smiling Lieutenant ,1931), cuyo gesto expresa que quiere algo más que expresar un "me gustas". Ese gesto de complicidad e intención son las comedias de  Lubitsch , que también quiere algo más de nosotros, requiere que nuestra imaginación entre en su juego e interprete sus dobles sentidos, su delante y detrás de las puertas, el cambio de tono y de melodía en el piano o qué significa el tablero de damas que termin...

La reina Kelly (1928)

<<Soy grande. Son las películas las que han empequeñecido>> no lo dijo Erich von Stroheim , sino Norma Desmond; aunque tampoco resulta descabellado pensar que ideas similares rondasen por la mente del cineasta cuando se vio condenado al ostracismo. La doble afirmación de Norma en su presentación a Joe Gillis en El crepúsculo de los dioses ( Sunset Boulevard ; Billy Wilder , 1950) define su sentir, pero también define al tercer personaje, el mayordomo que proyecta la película que la actriz y el guionista verán en la sala de la mansión donde Wilder los encierra. El sirviente responde al nombre de Max von Mayerling, pero no hay duda de que podría llamarse  Erich von Stroheim , el autor del film que la mujer disfruta, reviviendo su esplendor en la pantalla, mientras que el guionista observa una reliquia de ese pasado enmudecido que, sin ser consciente, ...

Mauvaise graine (Curvas peligrosas, 1934)

Según declaraciones del propio Billy Wilder : en Alemania había escrito más de cien guiones, la mayoría sin acreditar, así que no fue hasta Gente en Domingo ( Menschen am sonntag , 1929) cuando su nombre empezó a sonar en el cine. Luego llegaron los guiones de Emil y los detectives ( Emil und die detektive , 1931) y de las dobles versiones de películas en alemán y francés que posibilitaron que su nombre también asomase en las pantallas de Francia, país adonde se trasladó huyendo del sinsentido nazi que se había hecho con el poder en Alemania. De origen judío, Samuel "Billie" Wilder , el mismo Billy Wilder que años después se convertiría en uno de los grandes cineastas de Hollywood, comprendió el peligro y abandonó Berlín y puso tierra de por medio —más adelante, también pondría el mar que posiblemente le salvó la vida. Pero cuando llegó a París, el genio del genio aún estaba verde y paseaba a la espera de algo que hacer, antes de emprender su aventura americana. No desap...

Un hombre lobo americano en Londres (1981)

Las primeras películas de  John Landis apuntan hacia un director "gamberro", aunque su mejor momento llegó a inicios de la década de 1980. En los setenta, entre otros títulos, había filmado  Desmadre a la americana ( National Lampoon's Animal House , 1978), que apostaba por el humor burdo como medio de rebelión y su propuesta se quedó en burda y en éxito de taquilla. Prefiero  Granujas a todo ritmo ( The Blues Brothers , 1980) y Un hombre lobo americano en Londres ( An American Werewolf in London , 1981), quizá las mejores muestras del cine "canalla" con el que pretendía transgredir en su ausencia de seriedad y en su apuesta por el desorden asumido por sus protagonistas, aunque poco le duró la gracia. En el caso de Jack Goldman ( Griffin Dunne ) y David Kessler ( David Naughton ), el caos se mitiga respecto a los miembros de los h...

El prestamista (1964)

La culpabilidad de haber sobrevivido al horror de los campos de exterminio nazi fue una de las realidades a las que se enfrentaron los supervivientes, aunque no todos lo hicieron de la misma forma, ni con el mismo resultado. El protagonista de El prestamista ( The Pawnbroker , 1964) lo hace guardando sus emociones y sus miedos. Los oculta junto con su pasado, aunque este nunca desaparece de su presente neoyorquino donde se ha acostumbrado a sobrevivir en silencio, sin apenas mostrar humanidad, herida de muerte en aquel momento anterior que, desde su liberación, vela en su memoria, donde también encierra cualquier posibilidad de sentir. Es el cuarto oscuro de su mente, donde todavía late el horror del que fue víctima y del que fue testigo. El señor Nazarman ( Rod Steiger ) intenta aislar el ayer y se aísla. Existe en soledad, y no permite que nadie se le acerque. <<Y una cosa más. Aléjese de mi vida>>, le ...

El francotirador (2014)

La imagen del patriota asumida por John Wayne en algunas de las películas que protagonizó se asentó en la cultura popular estadounidense, quizá lo hizo más de la cuenta, quizá muchos estadounidenses encontraron en ellos a quienes imitar. Cuando su oficial ficticio aterriza en el Vietnam de Los boinas verdes ( The Green Berets , 1968) está convencido de que el Mal existe y que ese mal son los comunistas vietnamitas a los que pretende combatir. Para el coronel de las fuerzas especiales el vietcom representa la amenaza a la seguridad y al modo de vida estadounidense. ¿Amenazan o el personaje lo cree en su limitada y sesgada visión de la realidad, en la que asume que él representa el Bien, el único que considera posible? Da igual la respuesta, pues creyendo en su verdad, justifica su postura y el intervencionismo militar en un territorio a miles de kilómet...

Billy Wilder. Sueños de engaños

Billy Wilder. Sueños de engaños Por Antonio Pardines El <<nadie es perfecto>> de  I. A. L. Diamond  que  Billy Wilder  guardaba en el cajón, mientras ambos decidían la frase final de  Con faldas y a lo loco  ( Some Like It Hot , 1959), es una de las oraciones más sencillas y recordadas de la historia del cine. También es una de las más certeras, pues ¿quién puede discutirles esas tres palabras que vieron la luz casi sin querer, palabras que pronunciadas por  Joe E. Brown  definen a la perfección la visión wilderiana del ser humano? Pero hay otra frase, expresada por Barton Keyes en  Perdición  ( Double Indemnity , 1944), que define sus películas , aquellas que descubren la imperfección humana y la proyecta en espacios sin héroes, ni vencedores. Keyes le dice a Walter Neff que las vidas de los hombres y las mujeres que investiga son dramas que <<están llenos de sueños de engaños >>. Son los individuo...

Adiós a las armas (1932)

En Adiós a las armas , Hemingway va presentando el panorama a medida que lo recuerda-vive su narrador omnisciente, aquel que se ha presentado voluntario al cuerpo de ambulancias del ejército italiano. Se trata de un teniente estadounidense que conoce la guerra desde la retaguardia o cuando las batallas tocan a su fin y acude al frente a recoger heridos, al mando de cuatro ambulancias. La más de las veces comparte su tiempo con Rinaldi, el doctor y amigo con quien se emborracha y busca diversión allí donde pueden, y eso es lo que busca cuando conoce a la enfermera inglesa Catherine Barkley. En definitiva, el protagonista vive el momento, y este apremia. No ha tomado conciencia de la situación, ni pretende mantener una relación amorosa con la chica; y sin embargo nada podrá hacer para evitar lo uno y lo otro. A Hemingway le disgustó la versión que Frank Borzage había realizado de Adiós a las armas , quizá porque <<sin du...