Las primeras proyecciones del cinematógrafo de los hermanos Lumière fueron capturas de realidad. No había narrativa, solo la curiosidad y la intención de captar instantes cotidianos como la salida de los obreros de la fábrica o la llegada del tren. En esas imágenes se encuentra el origen del documento cinematográfico y, por supuesto, del cine. En realidad, los Lumière no sospechaban las posibilidades de su invento, pero abrían el camino que, tiempo después, se bifurcó en narrativo y documental; incluso abrían una tercera vía, mezcla de ambas perspectivas . Pero todo eso llegaría más adelante, surgiría de la inventiva, del desarrollo tecnológico y también de las distintas necesidades de cada momento, como apunta el origen del neorrealismo italiano de posguerra, que aunaba intenciones documentales y narrativas para mediar entre la realidad y el público. En 1945, el mismo año en el que Roberto Rossellini prestaba su atención a la resistencia italiana...