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Mostrando entradas de abril, 2023

Charlton Heston en el país del celuloide

Hay y Hubo actores y actrices que se creyeron sus personajes o que acabaron intentando ser sus personajes. Norma Desmond solo es fruto del cine, así que quizá Bela Lugosi sea el caso más evidente fuera de la pantalla, aunque popularizado dentro, gracias a Tim Burton y su Ed Wood (1994). Pero hubo otros que, sin creerse Drácula ni llegar a sentir ser sus personajes, se convirtieron en un personaje más de los que podrían haber interpretado. Me vienen a la mente John Wayne y Charlton Heston, dos actores que representaron (y todavía lo hacen en el recuerdo cinematográfico) el héroe de acción y, en un sector del imaginario popular, al reaccionario subido a un tanque y al del rifle en mano, el que solo le quitarán de sus manos muertas. El primero es el héroe genuinamente estadounidense, si es que lo genuino existe fuera del irregular que da origen a la norma que se establece posterior a la irregularidad seminal. Y el segundo vendría a ser algo así como una imagen heroica supranacional cuyas...

Brumes d’automne (1928)

Protagonizada por Nadia Sibirskaïa, rostro y alma femenina de las primeras películas de Dimitri Kirsanoff, Nieblas de otoño (Brumes d’automne, 1928) es un bello poema cinematográfico de doce minutos de musicalidad visual cuyas notas son hojas que caen y flotan solitarias a la deriva, ramas desnudas, lluvia, corrientes fluviales, oculares, el manto encapotado del cielo y de la soledad. La poesía es la muchacha misma que camina su rumbo perdido en una naturaleza que no solo es física. Es la naturaleza del alma, a veces alegre, a veces triste, en un ciclo estacional que ahora ella siente otoñal. La tristeza y el recuerdo guían su quietud hogareña y sus pasos por un espacio exterior que refleja el estado emocional que lleva dentro. Ella es el rostro de la aflicción y de la tristeza, ese sentimiento que pesa en el alma y de ahí su pesar, pero también de su belleza. Aunque dolorosa, existe belleza en la nostalgia y en su representación estacional: esas imágenes otoñales que evocan la ausenci...

Otra cita, no, por favor

Podría hacer nuestra mi postura con el uso del plural mayestático, pero no me apetece porque no todos somos iguales e incluirnos en un nosotros sería faltar al tú y al vosotros, al uno y a la una, a las dos, a la clase media y a la baja, a la aristocracia e incluso a las terceras personas, elevadas o llanas, quienes no deberían molestarse porque esta parrafada les sea pronominalmente ajena y les quede lejana. Y podría hablar de encuentros festivos y amistosos, bochornosos y también dolorosos, de Cita a ciegas, la de Blake Edwards (la de la imagen que encabeza el texto), de un empaste, de puntualidad, de una tarde en el circo o de vinos y locales donde compartirlos mientras se charla; pero hoy tengo el día libre, libertad que envidio por sana o al menos por liberadora, así que lo de “cita” no va de reuniones profesionales, amorosas, amistosas o con el dentista, concertadas con anterioridad al momento de verse, hablarse y despedirse con un “adiós, muy buenas”, “la limpieza son sesenta”, ...

Jerry Maguire (1996)

En varios momentos de Jerry Maguire (Cameron Crowe, 1996), Avery (Kelly Preston) concede importancia a ganar o perder, en realidad, llama perdedor a Jerry (Tom Cruise), pero, al igual que en la realidad, más allá del dinero o la posición social, no dice qué se gana o se pierde. Me refiero a si la interioridad siente propia la superficialidad a la que se refiere la ex, y la sociedad en general, cuando habla de perdedores y ganadores. Lo cierto es que el individuo, en este caso Jerry, sí lo siente, pero lo siente más por una imposición externa (de prestigio social) que por natural al ser íntimo que es. En ningún caso, es un perdedor por perder su empleo, tampoco un ganador por la firma de un contrato. ¿Existen, realmente? De existir ¿no seríamos todos ganadores y perdedores, pues, por ilusión, soñamos ganar y, por naturaleza, estamos destinados finalmente a perder? La existencia del perdedor no deja de ser fruto de la inmadurez de una sociedad que necesita creer en ganadores, pero ganado...

La sombra del actor (1983)

Una de las grandes diferencias entre el cine y el teatro la encuentro en que este último precisa el texto como nosotros el aire. El diálogo, la palabra, es su oxígeno, su sangre. Mientras que el segundo no precisa hablar; miento, el mejor cine sí habla, pero lo hace de modo visual, también desde que en el cine empezaron a escucharse las voces de sus personajes. Antes estaba obligado por su naturaleza, llamada muda o silente, cuando, en realidad, hablaba mediante imágenes y el sonido era la música que se podía escuchar en directo en las salas. También nos dicen, y mucho, el montaje, los planos y los encuadres que encierran a los personajes; son básicos para desvelarnos información. Por ejemplo, el paso del tiempo, la distancia o la posición dentro del marco, que no libera, sino que atrapa a los personajes en su espacio, delimitando lo que vemos y lo que queda fuera, pero también informando de sensaciones y de ánimos sin tener que insistir con la palabra, insistencia que disminuiría la v...

Jeanne Dielman, 28 quai du Commerce, 1080 Bruxelles (1975)

Visto desde la perspectiva de los hábitos diarios, laborales y ociosos, la vida es una rutina de la que solo se puede salir en la brevedad de la novedad, la cual, no tarda en dejar de ser novedosa para ser costumbre que vuelve a ser rutina. Los días son distintos pero repiten su patrón, lo que me lleva a plantearme si sería posible vivir en la perpetua novedad sin caer en la rutina de la novedad. La rutina es cansina, adormece, obliga a dormirse, nos dormimos en ella. A veces porque nos sedan, otras por sedación propia, para protegernos de ella y de nosotros mismos, ya que genera una falsa sensación de seguridad. Todo parece en su sitio, el orden de las cosas se mantiene inalterable, o eso parece, pero siempre acaba por generar cierta sensación de malestar que se acalla, una pesadez en el alma que amenaza con su aburrimiento y con interrogantes sin respuestas o con las que se le quieran dar; que para el caso sería lo mismo. ¿La vida es esto? ¿Para esto nací? ¿Qué es lo que quiero? ¿Qué...

Esta casa es una ruina (1986)

La ilusión de una “casa”, el apuro de una vivienda, la necesidad de un hogar, también su negocio (construcción-alquiler-compra-venta), son constantes en el cine y, sobre todo, en la Humanidad desde que esta se hizo sedentaria. Pero a penas logro evocar aquel instante de cambio, paulatino, que apuntaba a neolítico; aún menos recuerdo la piedra vieja. Al pensar en ella, la memoria se oscurece, vive en busca del fuego, de alimentos y de un lugar donde reposar nuestros cuerpos nómadas, dice que velludos, robustos, de baja estatura, embrutecidos, curtidos por el sol, la lluvia y el frío, cansados de la caza y de masticar carne cruda, fatigados tras recolectar frutos silvestres en las inmediaciones de cualquier cueva o área de descanso en nuestro tránsito estacional.  Aquellos no eran hogares, ni viviendas, eran lugares de paso, momentáneos, donde sentirnos protegidos, lo justo, aunque no tanto como al abrigo de paredes circulares de adobe u otros formas y materiales al uso que llegarían...

El gran despilfarro (1985)

La violencia y el dinero forman parte de la sociedad y del espectáculo cinematográfico. Walter Hill así lo asume en sus películas, y da cabida a ambas, juntas o por separado. En El gran despilfarro (Brewster’s Millions, 1985), la quinta ocasión en la que se llevaba a la pantalla la novela de George Barr McCutcheon —la primera versión cinematográfica data de 1926—, el director de Drive (1975) deja de lado la violencia y se queda con el dinero, para lanzarse de lleno a la comedia en la que caricaturiza el sueño americano, un sueño de riqueza que encuentra en Monty Brewster (Richard Pryor) a su héroe y en Spike Nolan (John Candy) al fiel escudero cómico de Monty. Ambos son jugadores profesionales de baseball, pero solo han podido jugar en ligas de segunda, aunque Monty no ha dejado de soñar que un día los ojeadores le descubrirán y le llevarán a las grandes ligas. Pero la materialización de su sueño se hace esperar; tanto, que ya parece imposible que llegue ese mañana que cambie su vida. ...

Jerzy Skolimowski. Señas de identidad

Antes de la invasión alemana de Polonia, su padre se dedicaba a la arquitectura, pero la nueva situación obligó a dejar los diseños y a formar parte activa de la resistencia, en la que luchó hasta que fue apresado (y ejecutado) por los nazis. Durante el conflicto, su madre tampoco se quedó quieta y ocultó a una familia judía. Son dos ejemplos que calarían en el pequeño Jerzy, cuya infancia vivía el devenir histórico que unos pocos habían decidido para él y para tantas decenas de millones más. Por entonces, no había fuga posible de la tempestad nazi; pero sí pudo escapar de las peores consecuencias de los bombarderos aéreos (fue rescatado bajo los escombros). Los primeros años en la vida de Jerzy Skolimowski, como la de tantos polacos (y no polacos) que sufrieron en primera persona la Segunda Guerra Mundial, son inenarrables. Con esto quiero decir, que por mucho que se narren o se filmen es difícil captar el momento: el horror, la tensión, los miedos, las heroicidades y las villanías y ...

Erice - Kiarostami. Correspondencias (2006)

<<Madrid, 22 de abril, 2005 Querido Abbas: Hoy he vuelto al jardín de la casa de Antonio López. En este lugar, pronto hará quince años, rodé “El sol del membrillo”. El escenario ha cambiado mucho. Los muros de la casa han crecido; el jardín, en cambio, se ha hecho más pequeño. El membrillero ha buscado cobijo en un rincón. Ahora recibe menos sol, pero, tan generoso como siempre, sigue dando sus flores por primavera. Los sonidos tampoco son los mismos. Hay en el aire de la tarde voces y risas nuevas: son los nietos del pintor. Y la vida continua… Un saludo afectuoso: Víctor Erice>> <<Teherán, diciembre de 2005 Querido Victor: Sabes bien que soy uno de los admiradores de tu película El sol del membrillo. Sé que cuando tú y Antonio López estabais haciendo la película, la atención de los dos se centraba en los membrillos que al final del filme permanecían bajo el árbol, podridos. Por esta razón, tal vez no os distéis cuenta de que había una rama con un membrillo en la cal...

La broma (1968)

Narrada en varias voces, La broma (Zert, 1965) fue una novela fundamental en la nueva literatura checoslovaca de la segunda mitad de la década de 1960, sobre todo, porque Milan Kundera ofrece en sus páginas la reflexión de un escritor lúcido, que mira con ojo crítico a su país, durante parte del periodo comunista, desde la posguerra hasta el deshielo, centrándose en la figura de Ludvik Jahn, el autor de una broma que provocó su expulsión del partido, de la universidad, del mundo que había conocido y en el que había creído. De ese modo, por escribir en una postal dirigida a Marketa, la universitaria con la que salía, <<el optimismo es el opio del pueblo. ¡El espíritu sano hiede a idiotez! ¡Viva Trotski!>>, fue desposeído y condenado a ser un marginado —dos años y medio en la mili, en el pelotón de sospechosos del Estado, año y medio en una prisión militar y varios más en las minas—. Pero no es el único personaje que vive atrapado entre el pasado y el presente: todos los de s...

Hubiera sido mejor no conocerla

<<En Cannes, al finalizar la proyección, la primera persona que se marchó fue Marguerite Duras. Enseguida rechazó la película. Dijo que ella no hubiera filmado el asesinato, que hubiera hecho una “crónica”. “No ha entendido nada”, pensé yo. Dijo que “esa mujer está loca”, por lo que pienso que relacionaría el personaje con su propio mundo. Yo estaba muy enfadada. Para mí, esa mujer era como todas las mujeres que había conocido de pequeña. ¿Estaban locas, o más bien ser trataba de buscar una forma de luchar contra la locura, contra la ansiedad? Marguerite construyó algo en torno a sí misma que iba repitiendo y alardeando por ahí sin parar. A veces se crea una competencia con Agnès [Varda], pero Agnès es capaz de ofrecer momentos de gran generosidad hacia las mujeres, mientras que Marguerite solo podría ser generosa con los hombres; los quería con locura. Hubiera sido mejor no conocerla. Pasamos tres meses juntas, porque   Jeanne Dielman e Indian Song se estrenaron al mismo t...

Paulo Branco, productor europeo

<<En términos artísticos, la contribución de Paulo Branco tal vez sea incluso más fácil de apreciar. Bastaría con una relación de los cineastas con los que ha trabajado y los doscientos y pico films que, desde 1980, ha producido… Pero referido al cine portugués tal vez sea preciso decir que si la cinematografía tiene hoy una divulgación y una reputación internacional, que ha hecho que a Portugal se la vea con frecuencia, quizá un tanto ilusoriamente, como un “paraíso” del cine de autor, Paulo Branco ha desempeñado en este proceso un papel fundamental. Fue él, por ejemplo —por hablar del máximo exponente del cine portugués—, quien sacó a Manoel de Oliveira de una forzada intermitencia creadora dándole desde el principio de la década de los 80 los medios para trabajar casi a ritmo de un film por año, contribuyendo así a su consagración internacional, que de otro modo quizás no se hubiese producido. Muchos otros cineastas portugueses (de João César Monteiro a João Botelho, de Joâo M...

Lao Tsé y el sabio

<<Cuando en el mundo, todos reconocen la belleza como belleza, así queda constituida la fealdad. Cuando sobre el mundo, todos reconocen porqué lo bueno es bueno, así queda constituida la maldad. Porque “Ser” y “No Ser” se desarrollan recíprocamente. Lo fácil y lo difícil se complementan el uno con el otro. Lo largo y lo corto se desarrollan mutuamente. Alto y bajo van unidos. El sentido y el sonido se hallan unidos armónicamente. El antes y el después se siguen mutuamente, por eso el sabio: Descansa en la obra sin actuar. Instruye sin hablar. Aunque todas las cosas se desarrollen, por sí mismas, sin su intervención. Él no crea ni posee nada, ni se impone, ni conserva nada. Deja la obra concluida, pero no espera recompensa. Y no vanagloriándose nunca queda excluido ni se la pueden quitar.>>* La tradición dice que Lao Tsé vivió en el siglo VI antes de Cristo, en China, tierra originaria de la filosofía (junto Grecia e India) y del I Ching , o Libro de las mutaciones , quizá e...