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Mostrando entradas de julio, 2022

Caza sin cuartel (1968)

<<Pero, mi amigo, no podemos vivir absolutamente sin piedad>>. Esta frase de Dostoievski , en boca de Manu, asoma en las páginas de la novela La evasión ( Le trou ) y abre el film Caza sin cuartel ( Le rapace , 1968). Es una frase que reaparece a lo largo de la obra de José Giovanni , y que bien puede resumir parte de su mensaje cinematográfico y literario, como corrobora la presencia de la tal adversativa en su primera novela y también en su penúltimo largometraje estrenado en las salas comerciales, Mi amigo el traidor ( Mon ami le traîte , 1988), mediante las palabras de Louise, cuando ella dice que <<está claro, que no se puede vivir en un mundo sin piedad>>, después de ser testigo y víctima de la ausencia de compasión. Otras cuestiones que asoman en el cine del escritor corso, y por tanto también en este thriller entre la aventura y el western, son la amistad, la ambigüedad y la traición, así como un personaje en apariencia oscuro y duro, amoral, impasibl...

Gigantes de plata (1977)

El primer largometraje de Ivan Passer , la comedia Iluminación intima ( Intimní osvetlení , 1965), fue prohibido en Checoslovaquia; como también lo sería ¡Al fuego, bomberos! ( Horí, má panenko , Milos Forman , 1967), otra espléndida sátira de la que escribió el guion junto a su compañero de escuela Milos Forman , quien asumía labores de dirección del film. Por entonces, eran de los cineastas más destacados de la nueva ola checoslovaca —junto a los Namec , Chytilová o Menzel —, pero, tras la primavera de Praga (1968), ambos se vieron obligados a huir de su país y buscarse la vida lejos. Ya exiliados en Estados Unidos, Forman alcanzó la celebridad con Alguien voló sobre el nido del cuco ( One Flew over the Cuckco’s Nest , 1975) y Passer continuó rodando sin apenas hacer ruido entre el público, aunque realizando buenas películas, tales como Law and Disorder (1974), Cutter’s Way (1981) o el telefilm Stalin (1990). Otro de los títulos destacados de su filmografía es la irónica y e...

Mi amigo el traidor (1988)

Imagino que si José Giovanni fuese pintor, en lugar de novelista, guionista y cineasta, no habría duda a la hora de afirmar que Mi amigo el traidor ( Moi ami le traîte , 1988), su penúltimo largometraje para el cine y, en mi opinión, uno de los mejores de su carrera tras las cámaras, es un Giovanni auténtico, ya no por la firma, que habría que autentificar en el transcurso de las imágenes, sino porque estas mismas nos ofrecen la certeza de que, para bien y para mal, en todo momento estamos viendo una pieza exclusiva suya —aunque en la escritura del guion colaborasen  Claude Sautet y Alphonse Boudard — , que nace de sus entrañas, de su relación con el pasado y las experiencias vividas en aquel tiempo que le marcó. <<Mis historias proceden de mi experiencia y ese periodo, en mi opinión continuaba todavía influyéndome, porque las cosas que escribo, las relaciones entre los personajes, siguen viniendo de ese periodo. Las más exactas son Le trou y Mon ami le traîte >>, ...

Nine Men (1943)

La aparente facilidad con la que el ejército alemán había avanzado hacia Francia y obligando a rendirse al ejército francés y al ejército británico a replegarse y a evacuar sus tropas del continente, durante el llamado milagro de Dunkerque, precipitó el optimismo suficiente para que, a mediados de 1940, Mussolini decidiese hacer su propia guerra en África contra el tocado Imperio Británico, a quien quiso arrebatar Egipto, para engrandecer su ego de “ducce” y crear su imperio mediterráneo. Pero lo que parecía un camino fácil, resultó no serlo, puesto que los británicos ni estaban derrotados ni tenían la intención de dejarse vencer. Esto se observa en la ficción de Nine Men (1943), un bélico rodado por Harry Watt con una precisión y detalle envidiable, quizá por su experiencia de documentalista en la GPO Film Unit —venía de realizar los documentales bélicos The First Days ( Alberto Cavalcanti , Peter Jackson , Humphrey Jennings y Harry Watt , 1939), London Can Take It ( Humphrey Je...

San Demetrio London (1943)

Durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), la marina mercante británica navegó el Atlántico norte de su costa a la estadounidense, y de nuevo al puerto de partida, para llevar a suelo inglés el material bélico, los alimentos y el petróleo necesarios para continuar resistiendo el cerco y la envestida alemana durante los primeros años del conflicto armado; a la espera de que el pariente norteamericano se decidiese a entrar en la guerra y aligerase el peso que escoceses, galeses e inglesas soportaban desde que se produjo la caída del continente europeo. Los estudios Ealing de Michael Balcon se volcaron —a instancias del gobierno británico— en la producción de películas de propaganda bélica durante este periodo de guerra, pero también son películas que, en su buen hacer y en sus mejores casos, todavía resultan una delicia ver. Ese buen hacer era una de las máximas de Balcon y se aprecia en  San Demetrio London (1943), un film realizado por Charles Frend , quien también particip...

La barrera del sonido (1952)

Una muestra más de la innegable elegancia fílmica de David Lean , parte de la cual adquirió en su etapa de montador, se encuentra al inicio de La barrera del sonido ( The Sound Barrier , 1952), en el travelling panorámico de las rocas blancas de Dover, plano en movimiento que se detiene en las inmediaciones de un avión alemán derribado. No es una elección caprichosa; tampoco la siguiente secuencia, que muestra el espacio terrestre desde donde ha filmado el movimiento de cámara previo. Ahora deja ver a unos pocos soldados tendidos sobre la hierba, para inmediatamente fijarse en el cielo donde un spitfire vuela en apariencia armonioso, hasta que cae en picado. Pero es una caída controlada por la pericia del piloto ( John Justin ), que logra estabilizar el caza. En ese instante de apertura, Lean nos ha situado geográfica y temporalmente, además nos introduce en el medio aéreo, que será protagonista de este film que, sin estar entre lo más conocido y destacado de su filmografía, contó co...

Chocolate (1979)

El cine quinqui no nació para ser memoria, sino para mirar su presente; el pasado no es para sus protagonistas, es para sus “viejos”. Su tiempo es el ya; su futuro, el ahora. Las prisas por vivir a tope son parejas a la velocidad con la que caen. Son jóvenes marginales, en casos incomprendidos, sin ninguna “verdad” a la que aferrarse, empujados a delinquir o amamantados en la delincuencia, que muestran más que su inconformismo, su necesidad de poner tierra de por medio, pero solo dan pequeños “palos” y se dejan entre “picos” de heroína. El quinqui no nació para ser memoria de una época, sino para reflejar esa realidad marginal que sale a la luz durante la transición, época en la que también las drogas salen a la luz. Pero dicho lo anterior, el tiempo que nos separa hace que sus mejores títulos sean hoy memoria de un país; o mejor dicho, el reflejo de un momento y de un tipo juvenil —el quinqui, que más pronto que tarde sería estereotipo— exclusivo de ese instante que se plasma en la pa...

Waterworld (1995)

La carrera profesional de Kevin Costner  marchó ascendente desde Los intocables ( The Untouchables , Brian De Palma , 1987) hasta Waterworld ( Kevin Reynolds , 1995), período durante el cual se convirtió en uno de los nombres y rostros más populares del cine gracias a los éxitos y el prestigio cosechados por  Bailando con lobos ( Dance with Wolves , Kevin Costner , 1990), Robin Hood, príncipe de los ladrones ( Robin Hood. Prince of Thieves , Kevin Reynolds , 1991),  El guardaespaldas ( The Bodyguard , Andrew Davis , 1992) y Un mundo perfecto ( A Perfect World , Clint Eastwood , 1993). La popularidad alcanzada por estos films le dieron el brillo de las grandes estrellas cinematográficas y su atractivo cara la taquilla lo situó en una posición de privilegio, dentro de la industria cinematográfica, desde la cual podía elegir las películas que desease realizar, producir o protagonizar. Esto le llevó a emprender proyectos tan costosos como Waterworld  y Mensajero de...

Nietzsche: el filósofo del millar de rostros

<<Si este escrito resulta incomprensible para alguien y llega mal a sus oídos, la culpa, según pienso, no reside necesariamente en mí. Este escrito es suficientemente claro, presuponiendo lo que yo presupongo, que se haya leído primero mis escritos anteriores y que no se haya escatimado algún esfuerzo al hacerlo: pues, desde luego, no son fácilmente accesibles. En lo que se refiere a mi Zaratustra , por ejemplo, yo no considero conocedor del mismo a nadie a quien cada una de sus palabras no le haya unas veces herido a fondo y, otras, encantado también a fondo: solo entonces le es lícito, en efecto, gozar del privilegio de participar con respeto en el elemento alciónico de que aquella obra nació, en su luminosidad, lejanía, amplitud y certezas solares…>> Del prólogo de La genealogía de la moral . Las obras de Nietzsche pasaron sin pena ni gloria mientras tuvo lucidez, aunque esto no implica que al final de su vida obtuviesen un éxito febril. Cierto que la curiosidad por Nie...

Katharine Hepburn: Veneno para la taquilla, dame veneno que quiero morir

<<Durante este periodo mi carrera cayó en picado. Fue entonces cuando empezaron a ponerme la etiqueta de “veneno para la taquilla”. Los dueños de las salas independientes estaban tratando de librarse de mí, de Marlene Dietrich y de Joan Crawford . Pero al parecer, para conseguir las películas que realmente querían, estaban obligados a contratar las nuestras. En realidad, yo les compadecía: había hecho una serie de películas muy aburridas: Corazones rotos ( Break of hearts ) La gran aventura de Silvia ( Sylvia Scarlett ) Mujeres rebeldes ( A Woman rebels ) Olivia ( Quality Street ) Y otras buenas: Sueños de juventud ( Alice Adams ), con Fred MacMurray Damas del teatro ( Stage door ), con Ginger Rogers La fiera de mi niña ( Bringing up baby ), con Cary Grant Vivir para gozar ( Holiday ), con Cary Grant Estas últimas eran buenas películas pero, al parecer, me había convertido en alguien a quien los empresarios evitaban a causa de las cuatro precedentes. Filmé Vivir para goz...

Pánico en el transiberiano (1972)

Más que terrorífico, el fantaterror es un género de lo más optimista, que exige predisposición a creerlo posible. Sus historias  se desarrollan en la ilusión y en imposibilidad de la realidad mundana, y exigen dejarse llevar fuera de dicha realidad. Con actores de la talla de Peter Cushing y Christopher Lee , el viaje resulta más sencillo; también lo resulta el aceptar ser cómplices y víctimas del misterio y de la fantasía que nos proponen, aunque sepamos que todo cuanto sucede en la pantalla es mentira, fruto de un guion y de una intención preparada y detallada para condicionarnos y llevarnos allí donde la realidad física no nos permite ir. Pero ese engaño o fantasía gana las simpatías de quien se deja embaucar y se embarca en un recorrido durante el cual la presencia de ambos británicos invita a que aceptemos y compartamos las distintas situaciones que viven. Con ellos, todo parece más sencillo. Son elegantes y ambiguos. Despiertan nuestra inquietud y avivan inseguridades; y con...

Fragmentos de nada: Entre la siesta y el café

Estaba echando una siesta, transitando entre la consciencia e inconsciencia, cuando me vino a la mente la sencilla complejidad con la que creamos pensamientos e imágenes mentales. Pensé una palabra suelta, el sustantivo “mesa”, a la que se unió el adjetivo “roja”, y luego vino a añadirse el pronombre personal “ella”. Así obtuve “mesa roja ella”; tres palabras que ignoro si escogí aleatorias o fue el subconsciente el que escogió por mí, ese “mí” que se las da de “enterao” y apenas se entera de algo. Pero más allá de la autoría de semejante trinidad, el trío lingüístico esbozaba un pensamiento al ritmo del primer ronquido, que invitaba a un segundo. Fue durante este, cuando se añadió el pronombre personal átono “me”, más el verbo “ayudar”, conjugado “ayudó”, y la preposición “con”. Haciendo trampa, que para eso es mi mente y mi mente es más tramposa durmiente que despierta, abrí durante un segundo los ojos y trasladé “ella” al inicio y ya no sé cómo obtuve “ella me ayudó con la mesa roja...