Como muestran Jacques Tati al inicio de Día de fiesta (Jour de Fête, 1949) y Octavio Cortázar en Por primera vez (1967), la llegada de los feriantes al pueblo lo cambia todo. La monotonía desaparece y la ilusión parece adueñarse del lugar. Las atracciones y la fiesta forman un instante efímero, vivido a flor de piel, que en manos de Tati ofrece comedia y en las de Cortázar un instante de descubrimiento y de emoción para quienes, por primera vez, contemplan la magia del cine. Ambos son films diferentes, pues no todas las películas lo son. La mayoría repiten patrón, temas y formas; Día de fiesta y Por primera vez , no. Prestan su atención al lado humano, es decir, sus historias son las personas. Lo mismo podría decirse de La carpa de circo (Thampu, 1978), en la que Govindan Aravindan, su director y guionista, también escapa de lo convencional, se distancia de modas y del gusto mayoritario, construye y documenta instantes cinematográficos y humanos dentro y fuera del circo que levanta...