Nacido en Tbilisi de padres armenios, discípulo de Aleksandr Dovzhenko , Sergei Paradjanov fue, junto a su amigo Andrei Tarkovski , uno de los grandes renovadores del cine soviético de los años sesenta. Pero, al igual que el surgido en la antigua Checoslovaquia o en Polonia, el nuevo cine de la URSS chocaba con la censura y con los intereses del partido, lo que provocó que películas como Andrei Rublev ( Strasti po Andreju ; Andrei Tarkovski , 1966) o Sombras de los antepasados olvidados ( Tini zabutykh predkiv , 1964) tardasen en ser estrenadas y, cuando pudieron hacerlo, apenas tuvieran distribución comercial en su país de origen, donde resultaban más desconocidas que en el extranjero. Algunas, como fue el caso de Sombras de los antepasados olvidados , también conocida por el título Los corceles de fuego , fueron proyectadas en diversos festivales internacionales, posibilitando su descubrimiento y el de sus responsables. La película, singular, compleja,...