Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como stanley kubrick

Yo soy más vendible

Yo soy más vendible Por Antonio Pardines «Otto Preminger me llamó desde New York. Le molestaba que Trumbo estuviese trabajando en Spartacus en lugar de dedicarse a Exodus ( Éxodo ), su proyecto. También le asombraba que yo difundiera abiertamente el nombre de Dalton Trumbo. No mucho después, Preminger celebró una conferencia de prensa anunciando que Dalton Trumbo sería el autor de Exodus » , escribió Kirk Douglas en El hijo del trapero (1), autobiografía publicada dos años después de la muerte de Otto Preminger. Respecto a lo dicho por Douglas, ¿qué podría decir Preminger entonces? En enero de 1960, Otto Preminger anunciaba a la prensa que iba a devolver el nombre de Dalton Trumbo a la pantalla, siendo así el primero en desafiar públicamente al sistema que impuso las listas negras, pero el imaginario popular prefiere olvidar a quien no pone rostro ni presumió de su actuación, creando sus héroes y sus ídolos a partir de aquellos a quienes sí pone rostro. De modo que suele escucharse q...

El beso del asesino (1955)

Era el segundo largometraje de Stanley Kubrick y en el plano que lo abre ya queda claro que solo hay un nombre que importa en El beso del asesino (Killer’s Kiss, 1955), el suyo. Kubrick se hace cargo de la edición, de la fotografía, de la producción, de la historia y de la dirección de todo el tinglado que monta. ¿Qué más le falta por asumir y hacer?, me pregunto. ¿Actuar? ¿Componer la partitura? ¿Diseñar los decorados? Sospecho que intervino en todo ello, marcando la actuación de un reparto sin estrellas y ambientado su historia negra en espacios sombríos que, resalta a la vista, se encuentran condicionados por el bajo presupuesto que manejó durante la filmación de este film noir que emplea características habituales en el género, tales como la voz en off y la analepsis.  Pero esa misma “falta” de dinero —una serie B producida por cualquier major gastaría más— le posibilita su libertad creativa y que sus ideas sean principio y fin; y todo lo que vaya entremedias. No se trata de...

A. I. Inteligencia Artificial (2001)

De ninguna inteligencia se puede prever hacia dónde irá, pero sí se sabe que podrá educarse y desarrollarse, si lo pretende y le ofrecen las vías iniciales para su evolución. También puede manipularse o ser condicionada, adiestrada, pero esto podría resultar intelectual y emocionalmente perjudicial para el individuo pensante en su relación con el yo y con el entorno. Una vez desarrollada, tampoco podemos predecir si el uso de la inteligencia será beneficioso, negativo, activo o vegetativo, pero sí que podrá abrirse paso, pues el ser inteligente tiene la particularidad de plantearse problemas y pensar soluciones, así como se le supone la libertad para elegir cuáles son los medios más adecuados para lograr sus objetivos. Su elección, a priori, depende de su pensamiento que asume libre; aunque en la mayoría de los casos son las perspectivas establecidas las que deciden (incluso las que deciden parte de su pensamiento), así como los intereses y los límites que se impongan (e impongan al in...

El resplandor (1980)

Puede que ni siquiera esté escribiendo esto, y piense que sí lo hago. Pero el cerebro me dice que sí, que mis palabras se suceden con algún sentido y, sin embargo, alguien que las lea, quizá vea en ellas su ausencia. Me digo que existen realidades físicas y emocionales, las hay tangibles e intangibles, algunas las siento falsas, o no del todo verdaderas, otras no las conozco o no quiero saber de ellas. Las hirientes pueden llegar a ser terroríficas y, en sus diversas formas, pueden existir sin forma o con tantas variantes como mentes observen y reflexionen sobre esto o aquello. No se trata de dar un discurso sobre el cerebro y las imágenes que en él se generan, ni de juzgar donde se encuentra el límite entre supuestas locuras y corduras. Lo que pretendo es hablar de cine y de las diferentes sensaciones que me llevan a considerar una...

Eyes Wide Shut (1999)

Una de las características de la personalidad artística de Stanley Kubrick  residía en su afán por controlar la totalidad del proceso creativo de sus películas, lo que en parte explica su corta filmografía, trece títulos en más de cuarenta años dedicados al cine. Esta implicación absoluta y obsesiva también explica que algunos de los proyectos en los que trabajó nunca llegasen a ver la luz, como sería su intención de llevar a la pantalla la vida de Napoleón o el film sobre el holocausto judío en el que trabajaba cuando Steven Spielberg estrenó La lista de Schindler   ( Schindler’s List , 1995). Quizá el éxito de esta producción provocase que el director de 2001: una odisea del espacio  ( 2001. A Space Odyssey , 1968) decidiera centrar su interés en la realización de Inteligencia Artificial  (que finalmente sería filmada por el propio Spielberg  en 2001) y Eyes Wide Shut  (1999), película que no vería estrenada, debido a su fallecimiento en marzo de 1999, m...

Lolita (1962)

Gracias al éxito obtenido por Espartaco  ( Spartacus , 1960), Stanley Kubrick alcanzó una posición de privilegio frente a  los grandes estudios de Hollywood, por entonces, ya dispuestos a financiarle (casi) cualquier película. Pero no  Lolita  (1962) , un proyecto que ninguna major quiso asumir debido a las presiones creadas alrededor de la novela de Vladimir Nabokov , que supuestamente atentaba contra la decencia y la moral. Por ello, el realizador de la magistral Senderos de gloria ( Paths of Glory , 1957) tuvo que buscar financiación en una pequeña productora, la Seven Arts , y se trasladó a Inglaterra donde, en régimen de coproducción, pudo rodar la adaptación con la que inició  su etapa más personal como cineasta. << Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía...>>  abre el diario escrito por Humbert Humbert en la obra literaria de  Nabokov , la misma que se convirtió en un escándalo que obligó a su autor a...

¿Teléfono Rojo?, volamos hacia Moscú (1964)

Atraco perfecto (The Killing , 1956) o Senderos de gloria (Path of Glory , 1957 )  son películas más redondas que   Espartaco (Spartacus , 1960 )  y menos “escandalosas” que  Lolita  (1962), pero fueron los éxitos de estas últimas las que propiciaron que  Stanley Kubrick  pudiese encarar con total libertad creativa su siguiente y sorprendente proyecto. ¿Pero cuál de los proyectos de  Kubrick no fue sorprendente, en algún o en muchos sentidos?  ¿Teléfono Rojo?, volamos hacia Moscú ( Dr. Strangelove or How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb , 1964) sorprendió y resultó una magnífica excepción cómica en su obra cinematográfica, una hilarante y magistral anomalía que satiriza sin piedad una situación tan seria como la guerra fría y los juegos de guerra entre dos potencias que asumen que el mundo es el tablero para su partida. En un primer momento,  Kubrick había pensado plantearla desde una perspectiva dramática, la misma q...

La naranja mecánica (1971)

El sufrido narrador ( Malcolm McDowell ) inicia su relato enumerando sus aficiones, de las que no emite juicios morales porque es consciente de que surgen de su naturaleza, no del condicionamiento de su entorno, a cuya imparable deshumanización él responde desde la ultraviolencia, el sexo, la leche enriquecida y la música, sobre todo la del divino Ludwig van.  Mediante sus palabras y la visión de sus actos se comprende que Alex no hace lo que hace por dinero —el cajón de su mesita de noche se encuentra repleto de relojes y billetes que no usa— ni porque alguien se lo ordene —es su propio jefe—, simplemente lo hace porque es su manera de expresar el sadismo que lo define y que no oculta en el interior de la casa donde golpea y viola mientras canta Singin' in the rain , aporte musical de  Stanley Kubrick  que no suena en la novela de Anthony Burguess , o cuando él y sus "drugos" vapulean al indigente que se cruza en su camino. Con este “tierno” protagonista, y su mane...