Quién pudiera vivir dentro de un barril Por Antonio Pardines Érase una vez un hombre que tenía una tinaja de barro por hogar, mas no la empleaba para ahogarse en vino y, ya a medio volumen consumido, emborracharse lo suficiente para no tener que mirar el mundo al que pertenecía; del cual sabía que formaba parte responsable e irresponsable. Vivía dentro del tonel porque no podía escapar del barro, no quería hacerlo, puesto que comprendía y asumía que el fango salpicaba a todos. El barrilero sentía su mundo, su sociedad, su suciedad, y pretendía señalar algunos de sus fallos (o los que él consideraba como tal). A un hombre así le llamaron cínico, aunque no solo a él, pues ya antes hubo otro que, llamado Antístenes, quiso despojarse de bienes materiales y fundó el cinismo. Después llegaron más, incluso Billy Wilder, pero esa es otra historia. Los cínicos actuales ya son distintos, y no deberíamos confundirlos con los clásicos griegos —que vivían en una continua crítica a la ambición ...