Fragmentos de nada: mi Rubicón encadenado Por Antonio Pardines Con el libro Vidas paralelas (1) de Plutarco en la mano pienso que nunca he dejado de tener los pies en la tierra ni la cabeza sobre los hombros, aunque a veces se me haya ido un poco la pinza y haya nadado o volado en avión, lo cual está muy bien para llegar más lejos que a braza o a mariposa. No me alejo de la realidad terrestre, aunque a veces fantasee con esto o aquello, tal vez con cruzar mi Rubicón. ¿Y eso qué viene siendo? ¿Algo así como quemar mis naves? Pero si no tengo. Nunca he tomado las teorías como absolutos ni he pretendido poder alguno, y menos aún me creo el cuento de llevarlas a la práctica. Acepto que el intento pueda ser atractivo, incluso se sienta como un reto y habrá quien diga que es una necesidad; por ejemplo: tomar a Marx, cortarle el pelo, rasurarle la barba, arreglarle el bigote, tergiversar sus ideas al gusto del practicante y hacerlo Lenin; y ya no digo que se caricaturice a ambos para ser St...