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Mostrando entradas de septiembre, 2018

Frenesí (1972)

La Inglaterra que vio nacer a Alfred Hitchcock era un país puritano de moralidad inflexible, de formas correctas y de tapar cualquier cuestión que alterase y trastocase la quietud moral y tradicional de una nación que todavía sentía y asumía ser la más civilizada y poderosa del mundo. Esa estricta moral victoriana sobrevivió a la muerte de la reina Victoria y, probablemente, pertenecer a una sociedad en extremo rígida, que prefería ocultar a tratar de forma natural temas incómodos para la época, como lo sería el sexo, condicionó al cineasta y provocó que uno de los temas reincidentes en su cine fuese la represión sexual. En Frenesí ( Frenzy , 1972), su regreso al cine inglés después de su periplo estadounidense, tanto el sexo como su represión reaparecen a lo largo de la acción y del suspense que avanzan como y por donde quiere el cineasta. Hitchcock emplea a sus personajes, entre ellos al falso culpable a quien el destino (el propio cineasta) zancadillea una y otra vez para jugar ...

Ha nacido una estrella (1937)

Es probable que la exitosa experiencia de Hollywood al desnudo ( What Price Hollywood? ;  George Cukor , 1932) convenciese a David O. Selznick  de que  Cukor  era el director ideal para la realización de otra película sobre Hollywood, pero el cineasta, que mantenía una estrecha relación profesional con el productor, rechazó el proyecto por encontrarlo similar al anterior. Contrariamente, años después, Cukor realizaría la versión musical de Ha nacido una estrella ( A Star Is Born , 1937), pero la original, la realizada por William A. Wellman , la supera en muchos aspectos. El resultado del film de Wellman fue un melodrama que resta brillo al star system hollywoodiense , pues saca a relucir la cara oculta de un entorno construido sobre la fantasía generada por las imágenes de las películas y por la propaganda al servicio de los grandes estudios cinematográficos. Dicha fantasía es la que convence a Esther Victoria Blodgett ( Janet Gaynor ) para perseguir su sueño,...

The Act of Killing (2012)

Decía Federico Fellini que <<la mentira es siempre más interesante que la verdad>>. A priori, la afirmación del cineasta parece ir a contracorriente de la veracidad que suele exigir el cine documental. Sin embargo, si volvemos sobre el realizador italiano y leemos que <<la ficción puede conducirnos a una verdad más aguda que la realidad cotidiana y aparente>> estamos acercándonos a la postura asumida por el documentalista danés Joshua Oppenheimer , y su colaboradora Christine Cynn , en la brillante y grotesca  The Act of Killing (2012). Por su parte, Voltaire razonó que <<está prohibido matar. Por lo tanto, todos los asesinos son castigados, salvo que maten en grandes cantidades y al sonido de las trompetas>> y este razonamiento bien podría haber salido de Monsieur Verdoux  (1947) cuando se enfrenta al tribunal que juzga sus crímenes. Pero no vamos a hablar de la magistral película de  Chaplin  ni del irónico y sagaz autor de Cá...

Bananas (1971)

Neoyorquino, probador de máquinas inútiles, inmaduro y sin éxito con las mujeres, Fielding Mellish  ( Woody Allen )  se convierte en presidente de la república bananera de San Marcos y en supuesto enemigo de su país de origen a raíz de un cúmulo de circunstancias que se suceden en forma de gags más o menos divertidos, gags que reafirmaban el tono paródico expuesto por  Woody Allen  en Toma el dinero y corre ( Take the Money and Run , 1969), su debut en la dirección de largometrajes. Durante su primera etapa como realizador, la intención de divertir prevalece  sobre el humor más elaborado y personal que el responsable de  Delitos y faltas  ( Crimes and Misdemeanors , 1989) empezaría a desarrollar en toda su amplitud a partir de  Annie Hall  (1977). El humor existencialista del  Allen  maduro y angustiado asoma en Bananas (1971) en forma de pequeños destellos , chapuceros y premeditados, que se dejan ver durante un film que se rec...

Fuga sin fin (1971)

Su primera aparición en la pantalla delata el carácter meticuloso de Harry Garmes ( George C. Scott ) a la hora de preparar (mimar) el descapotable que pone a punto para probarse que todavía continúa vivo, aunque consciente de que la muerte le ronda en la tumba de su hijo, en la ausencia de su mujer o en su retiro en el pueblo pesquero del Algarve donde, nueve años atrás, pretendía iniciar una nueva vida que se quedó en nada. Su decepción vital es evidente, también lo es su necesidad de recuperar aquella parte de sí mismo que regresa por última vez a raíz del encargo de transportar a un fugitivo de la justicia española hasta tierras francesas. Garmes sabe que e l tiempo es su enemigo, que agudiza su soledad y la monotonía que acaba por convencerlo para retomar su antigua ocupación al servicio de quien le pague por pilotar. Esto lo sabremos más adelante, aunque durante los títulos de crédito de Fuga sin fin ( The Last Run , 1971)   Richard Fleischer nos presenta a su protagonista...

Tres cantos sobre Lenin (1934)

Un banco en el exterior de una casa sirve para descansar, para sentarse y contemplar, pensar o charlar o simplemente para pasar de largo sin apenas detener sobre él la mirada, pero el que  Dziga Vertov  muestra en varios momentos de  Tres cantos sobre Lenin  ( Tri Pesni o Lenine , 1934) posee un significado concreto y especial. Se trata de un espacio físico que posibilita la evocación de la figura ausente que lo ocupó tiempo atrás, y a la que el realizador soviético homenajea para mostrar su admiración hacia cuanto el evocado representa para él. Transcurridos varios meses de la muerte de Vladímir Ilich Uliánov "Lenin",  Vertov  empezó a trabajar en el homenaje cinematográfico del líder bolchevique, pero, por distintas circunstancias, Tres cantos sobre Lenin  tuvo que esperar diez años para convertirse en el panegírico cinematográfico  de un personaje a quien el documentalista  ya había concedido el protagonismo de  Cine-calendario lenini...

Una pistola al amanecer (1956)

Rescatado del olvido popular gracias a sus sugestivas aportaciones al terror de serie B , el cine de Jacques Tourneur  nos descubre a un cineasta que no solo revolucionó el terror cinematográfico, al introducir una perspectiva psicológica hasta entonces inédita, sino a un director cuyo conocimiento del medio le permitió manejar con precisión diversos géneros (aventuras, cine negro, terror o western) y, sin apenas hacer ruido, desarrollar su interés por personajes contradictorios, en ocasiones trágicos y en buena medida tan individualistas como el protagonista de Una pistola al amanecer ( Great Day in the Morning , 1956). Al inicio del film se observa al solitario Owen Pentencost ( Robert Stack ) rodeado de indios y, a pesar de las relaciones que mantendrá con Ann Merry ( Virginia Mayo ), Boston ( Ruth Roman ) y Gary ( Donald MacDonald ), la soledad del antihéroe, aquella que le niega cualquier posibilidad de pertenencia grupal, estará presente hasta la conclusión de la pelícu...

Dziga Vertov. Cine-revolución

Sospecho que decantarse por esta o aquella postura artística suele estar condicionado por la subjetividad individual —que vendría a ser algo así como la suma de sensibilidad, intereses, influencias, momento histórico, experiencias y más— que puede conducirnos a rechazar de modo simplista o a reflexionar sobre los diferentes modos de interpretar un mismo medio, en este caso el cine. Sin embargo cuando solo existe una postura, la posibilidad de elección desaparece, lo cual conlleva que, de pretender una nueva opción, haya que desarrollarla, enfrentándose al rechazo y revolucionando el medio en cuestión. <<Un día de primavera de 1918 vuelvo de la estación. Conservó aún en los oídos los suspiros, el ruido del tren que se aleja... alguien que blasfema... un beso... alguien que grita. Risas, silbidos, voces, tañidos de la campana de la estación, jadeo de la locomotora... Murmullos, encargos, adioses... En el camino de vuelta pienso: es preciso que acabe encontrando un aparato que ...