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Mostrando entradas de 2020

La semilla del diablo (1968)

La intención artística de Roman Polanski queda apuntada en el cine metafórico que asume desde su primer largometraje, El cuchillo en el agua ( Noz w wodzie , 1962), en el que asoman temas y gustos, simbolismos y atmósferas malsanas —que van enrareciéndose en sucesivas tramas y películas. Continuaría desarrollando sus temas y gustos en siguientes producciones, así, la soledad y la alienación en las sociedades desarrolladas asumen protagonismo en su trilogía del apartamento, donde los espacios cerrados y las atmósferas plomizas son presencias que cobran importancia amenazadora. En los tres films la estética que el cineasta de origen polaco elige, o crea para su trilogía, es desasosegada, suicida, tan densa que casi puede sentirse sobre los protagonistas. Sus apartamentos son mundos claustrofóbicos, donde Polanski no busca ni pretende realismo. Escapa de él, quizás porque los personajes o inquilinos viven negándose la realidad y afirmando la que crean en sus mentes. La negación de ...

Gloria (1980)

Película a película, entre el rechazo de unos y los aplausos de otros, John Cassavetes se convirtió en la imagen del cineasta independiente que dio la espalda a la industria cinematográfica para desarrollar sus intereses artísticos en un cine personal, en el que ambicionaba expresar emociones, veracidad y humanidad, la de sus personajes. En buena medida, lo consiguió, pero  Cassavetes no sería Cassavetes sin su toque definitivo, aquel que hace a su cine reconocible para cualquiera. Ese toque no es técnico, es humano, es el grupo de amigos que asoma en sus películas ( Ben Gazzara ,  Peter Falk , Val Avery  o Seymour Cassel ). Pero, de entre todos ellos, es Gena Rowlands  la presencia determinante, la figura que asume el protagonismo en una variedad de papeles y de registros que no hacen si no confirmar la gran actriz que es y la inigualable simbiosis artística que estableció con su marido (Cassavetes). De la madre que se desentie...

Los tramposos (1959)

La mentira y el engaño son exclusivos de la universalidad humana, tan exclusivos que todos los llevamos con nosotros y echamos mano de ellos con o sin disimulo, consciente o inconscientemente. La pareja de timadores de Los tramposos (1959) intenta disimular sus pequeños golpes y engaños, pero no engañan a Julita ( Concha Velasco ), el personaje que, en su impuesta honradez, determina el cambio laboral en Virgilio ( Tony Leblanc ) y Paco ( Antonio Ozores ). Estos dos trúhanes sí embaucan al pueblerino que ve con buenos ojos engañar al tonto que reparte estampitas por una peseta. Pero el tonto solo lo es a medias, puesto que comprende que el timo de la estampita funciona porque siempre habrá víctimas que creen ser lo suficientemente listos para engañar al tonto. Podría hacerse un estudio o un ensayo sobre la escena que se produce en el exterior de la estación de Atocha y la realidad que encierra y desvela que el buen hombre rechaza al personaje de Leblanc cuando debe dar una peseta por...

Bajo el fuego (1983)

En su ensayo  La deshumanización del Arte , Ortega y Gasset echa mano de cuatro modelos humanos para hablar de las distancias que se establecen con un misma realidad, según la implicación del individuo con el hecho observado. Son una mujer, un doctor, un periodista y un artista y el hecho que presencian es la agonía del marido de la primera. Para Ortega y Gasset  está claro que la esposa vive la realidad como propia, el médico en la cercanía de su profesión; el periodista distanciado y el artista totalmente ajeno a la realidad. Ortega dice lo siguiente respecto a la postura del periodista: <<No participa sentimentalmente en lo que allí sucede, se halla espiritualmente exento y fuera del suceso; no lo vive, sino que lo contempla. Sin embargo lo contempla con la preocupación de tener que referirlo luego a sus lectores. Quisiera interesar a estos, conmoverlos y, si fuese posible, conseguir que los suscriptores derramen lágrimas, como si fueran transitorios parientes del m...

Bone Tomahawk (2015)

  El viaje a la Edad de Piedra es parte de la gracia de Bone Tomahawk (2015), otra parte del chiste reside en combinar tópicos del western con humor y algo de terror, con cierta dosis de mala leche y la violencia que asoma desde su introducción hasta su desenlace, aflorando en cualquier instante del nudo o de los tres momentos que lo componen y que se distinguen por los tres espacios donde se desarrollan: el pueblo, el exterior por donde cabalgan y caminan los cuatro buscadores, y la caverna donde se produce el enfrentamiento con el pequeño núcleo de trogloditas consumidores de carne humana blanca, y que todavía no han desarrollado la capacidad del habla, por tanto, tampoco han desarrollado la inteligencia de la que presumen los hombres que los buscan para salvar a los desaparecidos. La excusa de  S. Craig Zahler para bromear un par de horas sobre la civilización, el western y la violencia la toma del grupo de cavernarios prácticamente invisibles y rudimentarios que asalta l...

El imperio del terror (1955)

Situándonos en su época de estreno, El imperio del terror ( The Phenix City Story , 1955) resulta un film impactante en el uso de la violencia como eje narrativo. No la disimula, la convierte en la tónica de una película que asume el realismo e incluso la crónica periodística para desarrollar la historia que Phil Karlson  —que cuenta en su filmografía con un puñado de magníficas producciones de serie B— abre con un reportero que se ha trasladado a Phenix, Alabama, para conocer los hechos de primera mano. Por sus palabras y por las entrevistas que realiza antes de que dé comienzo la representación (la otra) de los hechos ya sabemos que la ciudad ha estado controlada por un sindicato u organización criminal dedicada al juego, a la prostitución y al narcotráfico. Según palabras del periodista y de varios testigos, vecinos del lugar, la localidad era el centro de una dictadura criminal cuyo poder empleaba el terror como sostén. Por lo que dicen los paisanos, esto llevaba sucediendo du...

No somos ángeles (1954)

Noche Buena calurosa en la Isla del Diablo, en la Guayana francesa, donde tres fugitivos disimulan entre colonos y presos en libertad condicional. Disimulan en el puerto a la espera de abandonar el lugar, pero mientras aguardan deciden hacerse con algo de dinero y entran a robar en una tienda donde no pueden evitar sentir simpatía por sus dueños, la familia Ducotel. Joseph ( Humphrey Bogart ), Albert ( Aldo Ray ), Jules ( Peter Ustinov ) y la serpiente Adolf deciden ayudar a sus empleadores porque son todo aquello que ellos no han sido y posiblemente deseen ser. Así, se convierten en sus ángeles de la guarda, los que les protegerán del primo André ( Basil Rathbone ) y harán posible el milagro de una vida más luminosa. No somos ángeles ( We’re no Angels , 1954) fue la sexta y última colaboración entre Michael Curtiz y Humphrey Bogart , pero también fue la menos lograda, ni posee la gracia que se le atribuye o, sencillamente, quien aquí escribe la busca y no la encuentra por parte algu...

El quimérico inquilino (1976)

A vueltas con el proyecto que años después rodaría dando forma a  Piratas  ( Pirates , 1982),  Roman Polanski vio en la novela de Roland Topor la oportunidad de volver a ponerse delante y detrás de las cámaras. Lo hizo pisando terreno conocido, el encierro y la pérdida de identidad, pero en suelo diferente, ya que El quimérico inquilino ( The Tenant , 1976) fue la primera película que rodó en Francia. Muchos de los personajes de Polanski viven en el encierro, sufren crisis de identidad o sencillamente la pierden en su vivir atrapados entre paredes, reales e irreales, aquellas que construyen frente a la amenaza. De igual forma, los muros resultan fuertes y consistentes, tanto que no pueden salir sin destruir y sin resultar heridos. Decía Stuart Mill que <<la sociedad puede ejecutar, y lo hace, sus propios mandamientos; y si dicta mandatos errados en lugar de razonables, o mandatos que se entrometen e...

La fuga de Logan (1976)

La ausencia de cualquier rasgo que le confiera personalidad propia provoca que no me tome en serio La fuga de Logan ( Logan's Run , 1976), tampoco en broma; en realidad, ni ella misma hace lo uno o lo otro. La tomo como viene y la veo como una caricatura que no pretende serlo, una que asume un buen número de tópicos genéricos y los exagera hasta transformarlos en una parodia o chiste. La película no se propone esto, propone una distopía que bebe de la expuesta por Aldoux Huxley en Un mundo feliz , pero ignora a qué juega: si es la caricatura que acaba siendo o si pretendía una seriedad crítica que no asoma ni en los créditos. En realidad, busca algún tipo de e spectáculo, pero no encuentra el modo de conseguirlo, salvo por repetición. Por momentos, quiera ser una mezcla de Barbarella ( Roger Vadim , 1966), Soylent Green ( Richard Fleischer , 1974),  El planeta de los simios ( The Planet of the Apes ,  Frankllin J. Schaffner , 1968) con su pequeña dosis platónica  o...

Million Dollar Baby (2004)

Sensible no es quien insiste en serlo, ni quien dice serlo o quien intenta imponer su exhibicionismo disfrazándolo con una falsedad que pretende pasar por sensibilidad emocional. Lo sensible no es exclusivo, es fruto de los sentidos y de la interpretación que el subjetivo hace del mundo objetivo: sustancias, hechos, reacciones y respuestas al entorno y a quienes lo pueblan. Por tanto, común y al tiempo individual, lo sensible se transforma en cada sujeto en algo exclusivo, en algo personal que fluye fuera-adentro y dentro-afuera de forma natural como respuesta a diferentes realidades que segundos, minutos, días, semanas o una vida después de producirse, la memoria revive y el cerebro convierte en respuestas emocionales. Quizá por ello, captar emociones, sentimientos o impresiones con una cámara es un proceso complejo que al menos implica dos planos distintos: el primero, sensitivo, ver y oír, sobre todo; y el segundo, reflexivo: qué, para qué, a quién va dirigido el film y cómo transmi...

Nacional III (1982)

Pícaros, verdugos, transportistas, Leguineches y otros prisioneros del cine coral y de los planos-secuencia de Luis García Berlanga  habitan un celuloide inconfundible en su caricatura de un país y de sus habitantes, un país que, atendiendo a películas como Placido (1961) o El verdugo (1963), resulta un tanto insolidario. El cine de Berlanga encuentra en la exageración y en la deformación su medio para acceder y mostrar en la pantalla la realidad que el cineasta valenciano ridiculiza y señala. Así, la hace cercana y reconocible, y esquiva a los posibles aludidos de hechos, comportamientos y situaciones. O quizá sea a la inversa, y tome de la realidad y vaya marcha atrás, hasta alcanzar la risa y el patetismo que dan forma a la sátira y a la exageración, fundamentales para detallar momentos de la Transición expuesta en la trilogía nacional. Iniciada en La escopeta nacional (1978), con el reparto del pastel democrático, continuó en Patrimonio nacional  (1980)   y...

Ida (2013)

Se entierre o se silencie, el pasado no deja de haber sido el que fue y, una vez desenterrado, nada evita que llegue cual fantasma que va cobrando sustancia. Su presencia se densifica a cada paso que dan las protagonistas de Ida (2013), incluso ignorándolo, se siente el eco de su (in)existencia y cómo afecta el presente con el que inevitablemente se encuentra enlazado. La fotografía en blanco y negro y el formato de Ida  no son caprichos estéticos, fruto de una moda minoritaria, aunque moda al fin y al cabo, que busca el prestigio del monocromático, sino que la estética escogida por Pawel Pawlikowski responde a la época y al espectro que ha permanecido enterrado hasta que Wanda ( Agata Kulesza ) y Anna/Ida ( Agata Trzebuchowska ) inician su viaje hacia el pasado, para cerrar o llenar el vacío de sus historias, según a cual de ellas corresponda. La primera quizá haya vivido en la negación a recordar, pero precisa conocer para que cicatrice la herida abierta que nunca dejará...

Elemental, Dr. Freud (1976)

<<In 1891 Sherlock Holmes was missing and presumed dead for three years. This is the true story of that disappearence. Only the facts have been made up>> <<En 1895 Sherlock Holmes llevaba tres años desaparecido y se le presumía muerto. Esta es la verdadera historia de su desaparición. Solo han sido alterados los hechos>>. El rótulo que introduce  Elemental Dr. Freud ( The Seven-Per-Cent Solution , 1976) habla de alteración y nos lleva de lleno al terreno de la invención de las situaciones, ya de por sí alteradas al formar parte del relato de Watson ( Robert Duvall ). Pero la mayor alteración se encuentra en que ninguno de los personajes del film son los creados por Arthur Conan Doyle , pues, en este caso, la fuente literaria no es ninguna historia del escritor británico —aunque cualquier Sherlock lo deba su origen. La novela que Herbert Ross adapta a la pantalla en Elemental, Dr. Freud pertenece al estadounidense Nicholas Meyer , quien también se encargó ...

Caza de brujas (1991)

<<¿Quién es el principal enemigo del preso? Pues otro preso. Si los reclusos no se pelearan entre sí, los mandos no tendrían ningún poder sobre ellos>> Alexandr Solzhenitsyn , Un día en la vida de Iván Denísovich Las palabras de Solzhenitsyn son aplicables a más ámbitos que el gulag, puesto que las peleas entre condenados son muestras de la lucha por la supervivencia, una lucha que pueda encontrarse en cualquier sociedad amenazada por el terror que permite a unos pocos ejercer el control sobre muchos. Los enfrentamientos no son fruto de la casualidad, se basan en el uso calculado del miedo —al hambre, al frío, a la violencia física, a la pérdida del bienestar...— que crece en los controlados a partir de amenazas directas o indirectas. Cierto que el gulag no es Hollywood, ni que los presos son los nombres de las listas negras, ni los burócratas estalinistas son los miembros de un comité que se supone democrático, pero es innegable que hay algo común. En ambos casos, quien co...

300 (2006)

El cine puede ser un arte transgresor, arriesgado, emotivo, irreal, personal y lo que puedan imaginar quienes tienen los recursos y las capacidades suficientes para dar forma audiovisual a historias e ideas. Pero acertar, o dar cuerpo a una gran película, no suele ser lo corriente; y menos cuando se trata de un espectáculo que prima la tecnología sobre cualquier historia y personajes, menospreciando la posibilidad de expresar algo más que un culto a los efectos especiales y a la taquilla. Cierto que no todas las películas logran expresar con fluidez y sencillez, pero las hay que ni logran decir algo simple. 300 (2006) satura con su voz en off, que resulta cansina en su nada que decir, pero lo es más en su insistencia de pretender imágenes que impacten, aunque su impacto sea nulo o efímero. Por otra parte, en nada ayuda el abuso (aunque haya una explicación para ello) de la voz encargada de narrar su experiencia en las Termópilas, al lado de otras 299 caricaturas animadas y sin alma, y...