Los primeros minutos de Carita de ángel (Baby Face, 1933) exponen a Lily bajo el yugo patriarcal que la ha denigrado desde niña. Su presentación la muestra en el bar de su padre, un local donde los obreros de la fábrica vecina dejan su dinero, se emborrachan y disfrutan de la presencia de la joven. Su padre lo sabe, y la utiliza para atraer a la clientela o para arreglar sus chanchullos, como se comprueba cuando la deja a solas con el político local a quien ella quema la mano con café y posteriormente golpea con una botella, porque intenta abusar de ella. La protagonista de Carita de ángel sabe protegerse, pero necesita liberarse y eso ocurre cuando su padre muere en un incendio. Esta presentación también legitima su comportamiento posterior, así como le deja una puerta abierta a la redención, puerta que siempre permanece cerrada para la mujer fatal del film de Wilder. En realidad, ella no necesita redención, ya que su respuesta es la única que se le permite a una acción de abuso constante. Incluso cuando se libera y emplea su arsenal de engaños, miradas e insinuaciones, lo hace siendo fiel a cada amante del momento; por otra parte algo lógico para alguien que solo mira hacia arriba. Pero, a medida que sube, se agudiza la hipocresía que la rodea y de la que se aprovecha, hasta que conoce al hombre (George Brent) que podría ser distinto, puesto que es el único que aguanta el primer momento y no sucumbe ante ella, pero solo será cuestión de tiempo.
Una alternativa de la realidad Por Antonio Pardines Una de las ideas expuestas por Zach Snyder en Sucker Punch (2010) nos dice que la libertad se genera y se alcanza en la mente, pero el realizador no profundiza en aquello que insinúa y se recrea en el artificio audiovisual que solapa la idea central del film. Condicionada por aquello que el pensamiento fantasea y modifica según los conocimientos adquiridos, la imaginación es la vía de acceso al estado idealizado por la protagonista, un estado para ella real y que plantea interrogantes como ¿qué es fantasía y qué es realidad? ¿Dónde empieza la una y termina la otra? ¿O quién las delimita? Para Baby Doll ( Emily Browning ) la realidad es el gris encierro que sufre antes y durante su estancia en el centro psiquiátrico que su mente transforma en el colorido físico y musical donde sumerge su mente para alcanzar la libertad. Tanto en el espacio opresivo donde vive su encierro como en aquel otro que ella transforma en fantasía prima el bar...


Comentarios
Publicar un comentario