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Mostrando entradas de febrero, 2016

Mankiewicz. El cine de las apariencias

Si ha existido un cineasta que haya reflejado en sus películas la lucha de poder desde los diálogos inteligentes expresados por personajes igual de inteligentes ese sería  Joseph L. Mankiewicz , cuya obra se encuentra repleta de hombres y mujeres que se enfrentan entre sí desde la dialéctica y el engaño, porque, para este apasionado de la literatura, de las artes escénicas, interesando en medicina y de sobrada formación intelectual, la finalidad de su cine consistía en mostrar la vida como un teatro de apariencias en el que la verdad y la mentira se confunden para ofrecer un final inesperado, porque, visto desde la perspectiva cinematográfica del realizador de Eva al desnudo , en el juego existencial nada ocurre según lo planeado. Él mismo fue un buen ejemplo. Tras prometer a su padre que no seguiría los pasos de su hermano, Mankiewicz viajó a Europa para continuar sus estudios, pero, durante su estancia en Berlín, se dedicó a disfrutar de la vida cultural de una ciudad que, en...

Los odiosos ocho (2015)

El cine de Quentin Tarantino se ha ido mitificando hasta el extremo de convertirse en un reclamo publicitario que atrae a un gran número de público incluso antes del estreno de sus películas. Sin embargo, con cada nueva entrega, su cine parece repetirse e incluso ir de más a menos, aunque de hacerlo, persigue nuevas formas y un desenfado similar al mostrado en  Reservoir Dogs , en la que ya se observan las características que conforman el estilo de un cineasta a quien algunos idolatran, otros aceptan y otros apenas toleran, aunque quizá sea exagerado canonizar o denostar su filmografía, que necesita de una visión más objetiva y menos populista para ser analizada más allá de su envoltorio. Lo que parece quedar claro en el presente, respecto a su bagaje fílmico, es la constante presencia de aspectos reconocibles entre los que sobresale el ego de un realizador autocomplaciente que filma por y para reivindicar su universo cinematográfico, el cual se vertebra sobre diálogos, en su ma...

Lord Jim (1965)

A estas alturas, no voy a descubrir a nadie que una novela y una película poseen lenguajes distintos, como tampoco pretendo asegurar que la primera habla al lector desde la intimidad de las palabras que llenan sus páginas, y que forman la imagen cerebral de cuanto se lee. Menos aún pretendo convencer de que la segunda combina todas las artes, al tiempo que no pertenece a ninguna, para ofrecer imágenes (y sonidos) que posibiliten el acceso a los hechos y a las reflexiones que los creadores, aquellos que son conscientes de serlo, idean más allá de una simple traslación de la obra escrita a la pantalla. Por estas y otras pequeñas o grandes diferencias el Jim descrito por  Joseph Conrad  va cobrando cuerpo desde las palabras del propio autor, antes de que este se desvanezca sin previo aviso, para dejar que sea el narrador que lo sustituye quien, desde recuerdos propios y extraños, comparta el grueso de la historia de este trágico marinero. Mientras, en la versión fílmica de Rich...

Boudu, salvado de las aguas (1932)

En el libro que  André Bazin  dedicó a la obra de  Jean Renoir , el crítico apuntó que <<el encanto de Boudu está en la glorificación de la vulgaridad. En la formalización civilizada y desenfadada de la más fresca lubricidad. Boudu es un filme magníficamente obsceno>>. Esa tendencia a la lujuria se descubre en varios momentos de Boudu, salvado de las aguas ( Boudu sauvé des eaux , 1932 ), pero, más allá de esta cuestión, la comedia filmada por Renoir  a partir de la obra teatral de René Fauchois , opone a dos personajes en quienes se representa el comportamiento instintivo, aquel que define a Boudu ( Michel Simon ), y los convencionalismos de la clase burguesa a la pertenece el librero Edouard Lestingois ( Charles Granval ), aunque a este último no le importaría desprenderse de ellos cuando flirtea con su criada Anne-Marie ( Séverine Lerczinska ). En ese instante de galanteo, sus palabras evidencian deseo, aunque también su condicionamiento dentro de ...

Apache (1954)

El escaso presupuesto con el que contó  Robert Aldrich para filmar  Apache  no fue un impedimento para que el cineasta cumpliese los plazos de un rodaje en el que introdujo algunas características que reaparecerían a lo largo de su carrera cinematográfica, como la de centrar su discurso en la figura de un antihéroe que se define por su rechazo a cuanto le rodea. Desde el primer instante del film, cuando Massai ( Burt Lancaster ) se presenta ante el espectador, asumiendo en solitario la lucha contra los soldados blancos mientras los suyos acuden a rendirse, se comprende que su orgullo y su idea de honor le llevan a enfrentarse a todos, sin distinción de raza, porque asume que la paz alcanzada ha de ganarse como hombres libres e iguales, la única opción que le permitiría mantener sus raíces y continuar formando parte de una nación orgullosa. Sin embargo, a medida que pone en práctica su revuelta individual, se produce su pérdida de identidad dentro de un núcleo que s...

Los peces rojos (1955)

1955 fue un año clave para el cine español, al estreno de Muerte de un ciclista  ( Juan Antonio Bardem , 1955) y a las Conversaciones Cinematográficas de Salamanca, donde se expuso la necesidad de dotar a la cinematografía autóctona de modernidad, compromiso y realismo, habría que sumarle la película que  José Antonio Nieves Conde  estaba rodando durante aquella reunión a la que no pudo asistir. Se trataba de  Los peces rojos  (1955), un film psicológico que se alejaba del realismo pretendido por los presentes en la cita salmantina, aunque no por ello deja de ser una de las producciones más atípicas, modernas y destacadas de la historia del cine español. En ella el cineasta huyó de planteamientos realistas como los empleados en Surcos  (1951) y se decantó por una narrativa que asume características del drama y del cine negro, pero que destaca por la opresiva fantasía que atrapa y condiciona el comportamiento de la pareja protagonista. La compleja puest...