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Mostrando entradas de enero, 2019

La última noche del Titanic (1958)

Hechos históricos son que el 10 de abril de 1912 el transatlántico Titanic zarpaba del puerto inglés de Southamton rumbo a Nueva York y que la medianoche del 14 chocó con un iceberg que flotaba a la deriva a menos de mil kilómetros al sur de Terranova. Dos horas y media después, el buque se hundía en las profundidades del océano Atlántico. El viaje se convirtió en tragedia; más de mil quinientos muertos, muchos de los cuales perecieron congelados en el agua a la espera del milagro, que no se produjo. Estos son hechos que han pasado a la Historia y que la Última noche del Titanic ( A Night to Remember , 1958) recoge en su metraje, el cual, salvo los minutos iniciales que dedica al personaje de  Kenneth Moore , es una espléndida crónica cinematográfica de los sucesos acaecidos la noche a la que remite el título del film. Si bien es cierto que la película se inicia con el viaje en tren de Charles Lightoller ( Moore ) que, acompañado por su mujer ( Jane Downs ), se burla del jabón de ...

La doble vida de Verónica (1991)

<<No necesito tener millones de espectadores, pero quiero tener la sensación de que alguien me necesita para algo. Incluso cuando hago películas —como todos mis compañeros— para mí mismo, busco a alguien que, como una quinceañera de Francia, me diga: "He visto La doble vida de Verónica y he sentido que existe algo con alma". Si no tengo en cuenta lo que dice esta chica, no tiene sentido sacar la cámara del cajón...>> Krzysztof Kieslowski* El poeta surrealista  Paul Éluard  escribió que <<hay otros mundos pero están en este. Hay otras vidas, pero están en ti>>. Su cita parece encajar en un cineasta tan personal y honesto con su cine como lo fue  Krzysztof Kieslowski , y encaja porque todos los mundos expuestos en las películas del realizador polaco y todas las vidas de sus personajes remiten a las inquietudes éticas, morales y existenciales de un mismo ser: el propio cineasta, aquel que evoluciona por etapas: de la Escuela de Cine de Lodz al c...

El despertar de una nación (1932)

Existen películas lucidas que, tras su brillo superficial, apenas dicen y, por tanto, a nadie molestan, y las hay lúcidas que, debido a su osadía crítica y expositiva, incomodan y corren el riesgo de ser incomprendidas o malinterpretadas. Postergado su estreno comercial hasta la salida de la Casa Blanca del presidente Herbert Hoover,  El despertar de una nación ( Grabriel over the White House , 1932) es un buen ejemplo de película incómoda que pudo molestar en su momento, porque nunca oculta su intención de señalar diferentes circunstancias socio-políticas de la época —desempleo, hundimiento financiero, rearme, leyes que abren posibilidades al crimen organizado, pasividad o intervencionismo político e incluso el paso de la democracia a la dictadura—, pero que la traspasan para perpetuarse en el tiempo y en cualquier espacio. En sí mismo, el discurso crítico, pacifista y social de La Cava  es una reflexión nada amable sobre su tiempo de rodaje (la Gran Depresión), aunque est...

Desayuno en Plutón (2005)

Probablemente  Neil Jordan sea el cineasta de mayor talento creativo que ha dado el cine irlandés hasta la fecha, capaz de aprovecharlo en En compañía de lobos ( The  Company of Wolves , 1984), Mona Lisa (1986), Juego de lágrimas ( The Crying Game , 1992),  Entrevista con el vampiro ( Interview with the Vampire ; 1994), entre otros, o desaprovecharlo en El hotel de los fantasmas ( High Spirits , 1988), Nunca fuimos ángeles ( We're No Angels , 1989) o Dentro de mis sueños ( In Dreams , 1999). En lo que nunca ha presentado altibajos es en la fidelidad hacia las ideas que dan forma a la representación y la fantasía con las que su cine analiza circunstancias y comportamientos humanos. Otra de sus constantes es Irlanda, con sus tradiciones, contradicciones y problemáticas, su país natal aparece como fondo de la representación de la realidad que afecta a los protagonistas de muchas de sus películas, en la mayoría de las cuales dicha representación llega a nosotros en f...

Grease (1978)

Ejemplos de grandes películas incomprendidas y rechazadas en el momento de su estreno hay muchos y, como mínimo, llenarían las páginas de un grueso volumen que ahondase en el asunto. Otro libro, igual de voluminoso, podría escribirse a partir de aquellas producciones que han pasado a formar parte del imaginario popular gracias a su comunión con el público, sea por su apariencia llamativa o por la sensiblería que se hace pasar por sentimiento y emoción, aunque solo es parte del barniz con la que los responsables encargados del acabado pretenden dar brillo a su producto de consumo. Hay que vender, y en las ventas todo vale, como deja claro el ejecutivo de Glengarry Glen Ross ( James Foley , 1992). De este tipo de popularidad gozan películas como Grease ( Randall Kleiser , 1978), un éxito de taquilla gracias a la conexión que sus canciones y sus personajes establecieron con la juventud de la época, comunión que, aunque evidente y mayoritaria, nunca he compartido. No comulgo con su total...

Las cruces de madera (1932)

Me gusta creer que el belicismo y la fuerza bruta no forman parte de la naturaleza humana, pero los hechos y la historia parecen apuntar que sí forman parte de la humanidad. Lo apuntan las guerras armadas que se desatan de manera visible e incluso global cada cierto tiempo, pero también aquellas menos mediáticas y más frecuentes que igualmente conllevan víctimas. Entonces, ¿se encuentran en nuestra naturaleza o nacen de factores externos? Salvo excepciones, en el individuo se equilibra racionalidad e irracionalidad y, en su cotidianidad, dicho equilibrio rechaza el conflicto bélico, pero en ocasiones este se pierde y se producen enfrentamientos particulares o batallas campales o verbales en patios de colegios, en calles de cualquier ciudad, en hogares, en salones democráticos o en estadios deportivos. Así que, sea por ignorancia, intereses, intolerancias o frustraciones varias, el conflicto violento puede estallar a la vuelta de la esquina, incluso puede que en uno mismo, pero este ...

El sentido de la vida (1983)

La primera de las dos conclusiones alcanzadas en el estudio realizado por la empresa financiera abordada por el bravo y rebelde cortometraje que precede a  El sentido de la vida ( The Meaning of Life , 1983) informa que "no toda la población usa sombrero". Aunque esta negación carezca de sentido, bien analizada, resulta que sí lo tiene, pues, como cualquier máxima sobre el tema estudiado, responde malamente al interrogante cuál es el sentido de la vida. Quizá esta primera respuesta no satisfaga a presumibles mentes lógicas y políticamente correctas, pero, para el humor absurdo e irreverente de los Monty Python , esta no podría ser más adecuada, ya que la disconformidad en el uso de sombreros apunta hacia la suya propia y hacia la inexistencia de un absoluto que explique las dudas existenciales que no asoman por la pantalla.  Evidenciando  creencias, conocimientos y alguna que otra verdad que, en algún momento, podría ser rebatida, los inolvidables Graham Chapman , John C...

Ali Babá y los cuarenta ladrones (1954)

Para quien pretende poner en práctica ideas propias resulta complicado encontrar el equilibrio entre llevarlas a cabo y mantenerse fiel a ellas dentro de ámbitos como el cinematográfico -aunque esto valdría para cualquier otro, sea personal o profesional-, que parece validar y recompensar la mediocridad y la repetición. Es difícil porque, en un primer momento, no siempre aquello que uno pretende despierta el interés de quien pone el dinero y quizá tampoco la curiosidad del potencial espectador que acude a las salas comerciales en busca de historias que apenas difieren entre sí. Como consecuencia hubo y hay cineastas que han tenido que apartarse de sus intenciones y asumir proyectos de otros. Lo hicieron Luis Buñuel , John Ford ,  Fritz Lang  o Kenji Mizoguchi , por citar cuatro ejemplos ilustres de genios cinematográficos que tuvieron que aceptar encargos ajenos a sus intenciones e intereses creativos, aunque esto solo forma parte de la supervivencia dentro de la industria ...

Drifters (1929)

Si los cineastas soviéticos de la década de 1920 se decantaron por el uso del cine de ficción y del documental para divulgar la propaganda revolucionaria, el escocés John Grierson no desechó la posibilidad divulgativa y propagandística para crear un tipo de documento cinematográfico realista y social con el cual exponer realidades obreras e industriales de su país de origen o, como apunta Román Gubern, <<con Grierson nace y se desarrolla el documental de información laboral, comercial y social>>*. Dejando en su sitio las palabras de Gubern y tomando de referencia a Natalia Aradanaz, este nuevo tipo de documento fílmico encuentra su origen en el objetivo del cineasta de <<registrar, abordar la situación en la que se encontraba la sociedad británica tras la Revolución Industrial y el consecuente nacimiento del capitalismo>>**, intención que convenció al gobierno para subvencionarle  Drifters (1929), su primer film y, como consecuencia, título semina...

Narciso negro (1947)

Desconozco qué pertenece a Michael Powell y qué a Emeric Pressburger , pero lo que sí sé es que sus películas comunes funcionan como un todo homogéneo que no invita a plantearse cuál era la función de cada uno de ellos, pues, a buen seguro, ambos participaban en todas las decisiones de los films en los que colaboraron. Esto último quizá no sea del todo cierto para sus tres primeras colaboraciones, El espía negro ( The Spy in Black , 1939), Contraband (1940) y Los invasores ( 49th Parallel , 1941), -anteriores a la creación de su productora The Archers -, en las que Powell aparecía acreditado como director y Pressburger como guionista, pero sí tiene validez a partir de One of Our Aircraft Is Missing (1942), la primera vez que compartieron créditos de dirección, producción y guión. Esta unión artística total se prolongó durante catorce largos y un mediometraje y, escudándome en mi ignorancia, no haré distinciones sobre las aportaciones de cada cual a su obra fílmica ni al res...

Sombras en el paraíso (1986)

Las películas de Aki Kaurismäki protagonizadas por miembros de la clase obrera rompen el tópico (meridional) del bienestar y equilibrio social de los países del norte de Europa. También en latitudes septentrionales existen crisis económicas y circunstancias socio-políticas que parecen encaminar a la sociedad hacia la deshumanización que el cineasta señala desde su desencanto y su humor irónico. A la hora de exponer en la pantalla la Finlandia que conoce, Kaurismäki apuesta por la contención expresiva de sus protagonistas, en las antípodas de la verborrea que emplean los personajes de comedias mediterráneas que aborden cuestiones sociales similares a las señaladas por el realizador en su "trilogía del proletario" o, como prefiere llamarla, "trilogía de los perdedores", <<porque, si se mira a los protagonistas, más que obreros son ante todo perdedores>>*. Para empezar, y dejando a un lado aspectos culturales propios de su país,  Kaurismäki no emplea s...

Las damas del bosque de Bolonia (1945)

Finalizada la Segunda Guerra Mundial, el cine francés miraba con nostalgia su etapa muda y el realismo poético de la década de 1930 al tiempo que intentaba reconstruir y recuperar el esplendor de una cinematografía rota por el conflicto bélico y por la ocupación alemana, y amenazada en aquel presente de posguerra por la supremacía de las producciones hollywoodienses. Algunos de los directores que, durante los años treinta, habían posicionado el cine francés entre los más punteros, caso de  Jean Renoir , Julien Duvivier ,  René Clair o el centroeuropeo Max Ophüls , se encontraban en el exilio cuando se inició la reconstrucción cinematográfica de la mano de Claude Autant-Lara ,  Henri-Georges Clouzot , Jacques Becker , Jacques Tati ,  René Clément o  Robert Bresson entre otros realizadores. Pero, al contrario que sucedía en Italia o Japón, donde se realizaba un cine más realista y comprometido socialmente, en Francia predominaban las adaptaciones de obras li...