Ir al contenido principal

Tráfico (1971)


No creo exagerar al expresar que el señor Hulot es uno de los grandes personajes cómicos que ha dado el cine, tampoco considero un exceso decir que Jacques Tati, su creador, fue uno de los grandes innovadores de la comedia cinematográfica, al primar e igualar lo visual y lo sonoro, prescindiendo o minimizando los diálogos, en encuadres y planos generales donde cualquier situación caótica puede suceder de forma individualizada o como parte del conjunto humorístico englobado por la secuencia que se esté desarrollando. Esto se observa en el ciclo dedicado al despistado y solícito Hulot, personaje que se despedía de las pantallas en esta comedia que puede no tener la frescura de Las vacaciones del señor Hulot (Les vacances de M. Hulot, 1953), el equilibrio de Mi tío (Mon Oncle, 1958) ni los máximos de comicidad y originalidad alcanzados en algunas secuencias de Playtime (1967), la cual considero su obra maestra. Aun así, Tráfico (Traffic, 1971) no desmerece al conjunto que forma con ellas. Y no desmerece porque es Jacques Tati en estado puro, tanto detrás como delante de la cámara, vestido con su gabardina, sus pantalones por encima de los tobillos, su sombrero y su paraguas, reacio a expresarse con palabras, al menos con palabras inteligibles, y generoso en su entrega por un espacio caótico donde el tráfico y los automóviles se convierten en elementos fundamentales del enredo propuesto por el cineasta francés. Aunque ya habían cobrado protagonismo en varios momentos de Mi tío o en el carrusel final de Playtime, los vehículos se convierten en Tráfico en el eje cómico-crítico que posibilita a Tati dar rienda suelta a su peculiar e inimitable humor audiovisual: en los contratiempos que van surgiendo, en los accidentes y retenciones en la carretera, en la humanidad y la comicidad de los personajes y entre las relaciones que estos mantienen a lo largo de los ingeniosos gags que se suceden durante el trayecto París Amsterdam. En esta última ciudad se celebra el salón del automóvil al que Hulot y sus compañeros de viaje pretenden llegar para exponer la completa autocaravana diseñada por aquel en una fábrica donde ya observamos parte del caos que acompañará a los protagonistas a lo largo de su viaje. La primera imagen de la película muestra una producción en cadena de automóviles, a la que sucede la breve secuencia de los preparativos del salón de exposiciones al que Hulot es enviado para mostrar al público su revolucionario diseño. Pero, en su última aventura cinematográfica, Hulot irá acompañado de Marcel, el conductor del camión que transporta el invento, y custodiado por Marie, la eficiente, moderna y elegante relaciones públicas de la empresa, siempre dispuesta a resolver cualquier percance que se les presente. Los tres (y el perro Piton) transitan a ritmo accidental por las autovías donde se suceden pinchazos, la falta de gasolina, la persecución policial que concluye con la detención y retención del trío en la aduana holandesa donde presenciamos mayor desorden y descubrimos la novedosa autocaravana que sirve de excusa para exponer parte del progreso satirizado por Tati, no como parte de una crítica destructiva contra la tecnología, sino como advertencia cómica contra su mal uso, abuso del cual Hulot siempre parece librarse debido a su interpretación del medio que transita. Esta manera de entender el espacio no altera la percepción del protagonista, ni siquiera durante el accidente que, provocado por la velocidad de Marie, retrasa más si cabe su llegada al palacio de exposiciones donde los automóviles y el público va reduciendo el puesto destinado para la marca representa por el trío protagonista. Tráfico incide en aspectos ya expuestos con anterioridad en la obra fílmica de Tati, pero implica la novedad de que Hulot encuentra en la relaciones públicas una compañera con quien simpatiza y, en ocasiones, le iguala en su papel de agente perturbador del orden, una compañía que también le ayuda a solventar los diferentes enredos que asoman por el asfalto dominado por la tecnología, el sonido de las radios, las gasolineras, las discusiones y las paradas que los conductores aprovechan para bostezar o hurgarse la nariz, a la espera de reanudar la marcha hacia otra posible retención y así hasta alcanzar un destino que les distancia de las aventuras y del acercamiento a los que tienen acceso Hulot y compañía.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Sucker Punch (2010)

Una alternativa de la realidad Por Antonio Pardines Una de las ideas expuestas por Zach Snyder en Sucker Punch (2010) nos dice que la libertad se genera y se alcanza en la mente, pero el realizador no profundiza en aquello que insinúa y se recrea en el artificio audiovisual que solapa la idea central del film. Condicionada por aquello que el pensamiento fantasea y modifica según los conocimientos adquiridos, la imaginación es la vía de acceso al estado idealizado por la protagonista, un estado para ella real y que plantea interrogantes como ¿qué es fantasía y qué es realidad? ¿Dónde empieza la una y termina la otra? ¿O quién las delimita? Para Baby Doll ( Emily Browning ) la realidad es el gris encierro que sufre antes y durante su estancia en el centro psiquiátrico que su mente transforma en el colorido físico y musical donde sumerge su mente para alcanzar la libertad. Tanto en el espacio opresivo donde vive su encierro como en aquel otro que ella transforma en fantasía prima el bar...

Honor de cavalleria (2006)

Hay que ser quijotesco para pretender trasladar a la pantalla el clásico universal escrito por Miguel De Cervantes , pero, quizá, resulta más quijotesco tomar a sus dos personajes principales y realizar o filmar fragmentos de su monotonía, fragmentos que se unen y que, en su sucesión, establecen la conexión entre la naturaleza y el ser humano, fragmentos que captan vida, comedia y drama (así los interpreto), fragmentos en los que parece no suceder nada, y sin embargo sucede la no aventura, los tiempos muertos y, para quien conecte con ellos (supongo que seremos minoría), estos entretienen. Albert Serra  crea sus propios Quijote ( Lluís Carbó ) y Sancho ( Lluís Serrat ) y los ubica en un espacio abierto natural, rodeados de sonidos, de iluminación natural, golpeados por el viento o refrescando sus cuerpos en corrientes fluviales. Son dos personajes silenciosos, prácticamente los únicos que asoman en las imágenes en las que Sancho guarda silencio mientras escucha como el caba...

Posición avanzada (1965)

Como narrador cinematográfico, Pedro Lazaga era muy bueno; el mejor ejemplo bien podría ser Cuerda de presos (1955), su película preferida, pero un fracaso comercial que le decantó hacia un tipo de cine de consumo fácil. Otro cantar es si aprovechó o desaprovechó su talento en películas y temas que, en su mayoría, estaban destinados a todos los públicos, es decir, a no tener el menor encontronazo con la censura y a hacer buenas taquillas. No era una cuestión de ego ni de política, carecía de las pretensiones de renovar el cine español que podrían encontrarse en un tipo Portabella o Saura, o ideológicas a lo Bardem. Tampoco perseguía un humorismo combativo y berlanguiano ni la suya era la pronunciada personalidad cinematográfica de un Regueiro, por no insistir en que Buñuel solo hubo uno y ese grandísimo “uno” rodó casi toda su filmografía fuera de España. Menos aún pretendía pasar por “autor”. Pero autor ¿de qué?, en una cinematografía controlada por la censura y, como cualquier otra, ...