La jungla entre bambalinas Por Antonio Pardines Si algo supo hacer Robert Evans fue crear su propia imagen, la del productor estrella que trabajaba con los mejores cineastas del momento, desde Roman Polanski en Chinatown (1974), su primera producción, hasta Francis Ford Coppola en Cotton Club (1984). Con esta, Evans esperaría de Coppola una especie de El padrino ( The Godfather , 1972), o al menos que fuese un éxito de taquilla que le hiciese olvidar el fracaso económico que le supuso Popeye (Robert Altman, 1980). Tras el desastre financiero que significó Corazonada ( One from the Heart , 1982), Coppola se hallaba en una situación más complicada, una que le llevaría a aceptar encargos que le permitieran sanear sus bolsillos. El primero de estos filmes fue Cotton Club , en el que de nuevo contó con la colaboración de Mario Puzo para desarrollar la historia, aunque el escritor no participó en el guion que Coppola escribió con William Kennedy, el autor de Tallo de hierro . Tras inspi...