Las he visto peores, pero solo recuerdo tres películas en las que abandoné la sala antes de que concluyese la acción. Una de ellas fue El mundo perdido ( The Lost World: Jurassic Park , 1997), la secuela de aquel Parque Jurásico ( Jurasic Park , 1993) en el que Steven Spielberg jugaba con dinosaurios digitales con mayor gracia, puesto que, en su segundo encuentro con los saurios, el realizador de Salvar al soldado Ryan ( Saving Private Ryan , 1998) parece cansado de sus juguetes. Aún así, se toma más de dos horas para no decir nada; ni fantasea, ni juega, se limita a repetir situaciones, planos, chistes, frases e introducir guiños cinéfilos. Saluda a los cazadores de Hatari ( Hatari! ; Howard Hawks , 1962) y, cuando llega a San Diego y yo abandono la sala, a King Kong ( Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack , 1933) y Godzilla ( Gojira ; Ishiro Honda , 19...