Tener razón no siempre incluye el estar en posesión de la verdad, puesto que se puede razonar para alcanzar la validez de nuestras tesis, aun cuando estas sean falsas y desvirtúen la verdad expresa por otros. Esto puede lograrse de varias maneras, incluso hay expertos en la materia, en el cine encontramos ejemplos de abogados y políticos; en la realidad, también. A temprana edad, el imponerse o el imponer criterios se deja ver en los parques infantiles y en los patios de las escuelas, donde los niños se enzarzan en discusiones en las que recurren a diferentes mecanismos y estrategias para lograrlo, desde la burla a las manos, pasando por el insulto, el dame la pelota que es mía o el hacer pasar por idiota al rival, para ganarse las simpatías de los compañeros que observan y así verse vencedor ante su público, el cual tampoco sería capaz de ver la verdad, porque no la reconocería; y de hacerlo, tal vez no le importase. Tanto unos y otros, ya sea en la infancia o en la edad adulta, son c...