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Mostrando entradas de mayo, 2011

La travesía de París (1956)

El director francés  Claude Autant-Lara  hizo gala de una excelente visión crítica en este drama, adornado con toques cómicos , cuya trama se desarrolla a lo largo de una noche parisina vista desde la perspectiva de dos hombres tan distintos que, de no ser por el terrible momento que les toca vivir, quizá nunca se hubiesen conocido. La ocupación alemana de París provocó entre otras cuestiones la proliferación del mercado negro, donde parisinos con dinero podían acceder a aquellas mercancías que poco tiempo atrás se encontraban en cualquier mercado de la ciudad y al alcance de cualquiera. La historia de La travesía de París   (La traversée de Paris)  se inicia en este periodo, cuando la capital francesa sufre el dominio de un ejército invasor, en la que hombres sin oficio ni beneficio se ven obligados a servir de correos, oficio peligroso a la par que lucrativo. Uno de estos hombres, Marcel ( Bourvil ), debe transportar cuatro maletas, con la ayuda de un des...

Joseph Conrad y la gestación de una idea: Nostromo

Escrita en 1904,  Nostromo  es una de las novelas más populares de Joseph Conrad, y también un punto de inflexión en su obra literaria. El escritor británico-polaco narra en ella el nacimiento del estado de Sulaco, que se gesta dentro un país ficticio, Costaguana, en el que los intereses de empresas extranjeras y de los hombres más poderosos marcan el devenir de la nación y de todos sus ciudadanos. Paralelo a esta circunstancia, que enfrenta fuerzas antagónicas —colonialismo e independentismo—, se encuentra el eje más importante del relato: la interioridad de sus personajes principales, hombres y mujeres con ideales, sueños u obsesiones que les obligan a actuar del modo en el que lo hacen. Creo que las siguientes palabras de Virginia Woolf podrían explicar el salto que implica esta novela, en la que Conrad interioriza en sus personajes ; es decir, prioriza sus interioridades sobre la relación que mantienen con el medio natural donde se desarrolla la aventura y...

La legión invencible (1949)

Que  John Ford  sentía admiración por el ámbito castrense parece obvio en aquellas de sus películas que muestran el entorno militar que le proporcionó historias como su trilogía de la caballería — Fort Apache (1948), La legión invencible (She Wore a Yellow Ribbon, 1949) y Río Grande (Rio Grande, 1950)—, Cuna de héroes (The Long Gray Line, 1955) o Misión de audaces (The Horse Soldiers, 1959). En todas ellas va desarrollando sus intereses, su humor, sus gustos, su idea de familia, amistad y deber. Observa a sus personajes con su mirada lúcida, a veces traviesa y alegre, otras amarga, pero nunca estúpida y siempre leal a su perspectiva que, siendo la original de un gran cuenta cuentos como él, no se debe a la histórica, ni pretende ser correcta o incorrecta. Es la suya. La de un cineasta que, hablando de tradición y raíces, de sentimientos y emociones, siempre resulta moderno y sospecho que más transgresor que cualquier vanguardista que fuerza la última tendencia, la cual s...

Manhattan (1979)

El personaje de  Woody Allen  en Manhattan (1979) piensa y escribe a viva voz: <<Capítulo primero: Él adoraba Nueva York…>> sobre imágenes en blanco y negro de la ciudad, de sus edificios, de sus calles, de sus neones, de su basura, de sus gentes… Su pensamiento y su escritura suenan sobre una serie de planos-postales urbanas que seducen en la pantalla. Isaac reinicia el primer capítulo en diversas ocasiones y, en cada una, aporta algo nuevo a su discurso y a su relación con la localidad a la que expresa su amor. La música de George Gershwin va cobrando protagonismo hasta que eclosiona al tiempo que el espectáculo pirotécnico crea una lluvia chispeante sobre la nocturnidad de la Gran Manzana. Los fuegos artificiales iluminan el horizonte de rascacielos y la partitura de Gershwin sublima la sensación de vivir y celebrar Manhattan. No es una sinfonía urbana, aunque bien podría serlo. Es un momento mágico, de arte cinematográfico, icónico del cine y de la identi...

Las tres noches de Eva (1941)

Que Charlie Pike ( Henry Fonda ) es un primo, además de millonario, no pasa desapercibido para los tres timadores que se encuentran en la cubierta del buque que devuelve al magnate a la civilización tras un año en la selva del amazonas. Tampoco cabe duda de que se trata de un hombre tímido, inexperto en cuestiones amorosas, a quien su alejamiento de la sociedad y del flirteo provoca cierta inseguridad respecto al sexo femenino. Resulta evidente: es una presa ideal para Jane ( Barbara Stanwyck ), y su padre, el supuesto coronel Harrington ( Charles Coburn ), un jugador profesional que pretende timarlo, y también para Gerald ( Melville Cooper ), el tercer socio. Sin embargo, una vez iniciada la caza, Jane descubre que se ha enamorado de su víctima, éste a su vez se encuentra cautivado por la belleza y las artes de una mujer que le resulta irresistible. La idea del matrimonio se fija en la mente del joven, del mismo modo que en la de Jane, quien evita el timo, dispuesta a confesar ...

La mujer pirata (1951)

A la hora de contar una historia, la perspectiva escogida es vital para establecer la imagen que se desea proyectar del ambiente y de los personajes, de héroes y villanos o de la ausencia de ambos. Y en los films hollywoodienses de piratas se decidió, por motivos evidentes, proyectar que los bucaneros y corsarios ingleses fuesen los buenos de la función. Por cuestiones culturales, idioma y “parentesco” entre ingleses y estadounidenses de ascendencia anglosajona, e intereses comerciales, en las aventuras marinas, los piratas, oficiales y gobernantes de origen asiático o mediterráneo, romano y católico, es decir, españoles y franceses, no podían más que aspirar a ejercer de comparsas o de villanos en estas entretenidas producciones marinas, como tampoco la mujer solía asumir el rol principal de brava pirata, aunque en la historia ya hubiesen asomado las Grace O’Malley, Anne Bonny, Mary Read o la pirata china Zheng Shi. El cine hollywoodiense de la época solo veía factible, desde e...

Casablanca (1942)

Durante el coloquio que forma la primera parte del libro que el Festival de Cine Iberoamericano de Huelva dedicó a Julio García Espinosa , Las estrategias de un provocador (2001), el director cubano dice que <<adoramos Casablanca ( Michael Curtiz , 1942) pero sin Ingrid Bergman y  Humphrey Bogart  jamás haríamos una película tan tonta>>, y quizás no estuviese equivocado, aunque, a continuación, expondré mis dudas al respecto. La pareja funciona, y tanto la actriz como el actor parecen haber nacido para interpretar a Ilsa y a Rick. O así queremos verlo. Todo el reparto está pletórico, sobre todo el británico Claude Rains , y la película sale ganando y no resulta una <<tan tonta>>. En otra parte del coloquio, no sin razón,  García Espinosa afirma que el cine hecho en Hollywood es <<el ejemplo más refinado y tecnificado del populismo>> y (añado) el más popular de planeta, populismo que en el film de  Michael Curtiz  asoma de...

John Huston. Apología del perdedor

¿Qué decir de alguien que ejerció de boxeador, militar, periodista, cazador, guionista, actor o director cinematográfico? ¿Un hombre que debutó en la dirección con un hito del cine negro en el que su amigo  Humphrey Bogart  asumió el rol de detective privado envuelto en el sueño de ambición que se representa en un halcón que desata la violencia de quienes lo desean?  <<La idea de dedicarme por entero a una única ocupación en la vida es inimaginable para mí. Mi interés por el boxeo, la literatura, la pintura, los caballos, ha sido en ciertas etapas de mi vida, por lo menos tan importantes como el dirigir películas>>. Estas palabras escritas en A libro abierto definen a un espíritu inquieto que se convirtió en un grande del séptimo arte, condición que confirma su filmografía, con títulos indispensables que cualquier aficionado al cine reconoce y disfruta.  Pero su contacto con el cine se produjo mucho antes de filmar  El halcón maltés  y, aunq...

Por un puñado de dólares (1964)

Su padre, Vincenzo Leone , prestigioso realizador italiano de la época muda, fue el responsable del primer western rodado en Italia.  La vampira indiana  (1913) también contó con el protagonismo de su madre, la actriz  Bice Valerian . Pero, más que viendo los films de sus progenitores, la infancia y la adolescencia de  Sergio Leone  estuvo influenciada por las películas hollywoodienses que se convirtieron en su pasión infantil. Aquellas producciones le permitían la ensoñación de vivir aventuras o de trasladarse al oeste evocado por  John Ford  en La diligencia ( The Stagecoach ; 1939) o  Howard Hawks  en Río Rojo ( Red River , 1948). Su admiración por el cine estadounidense, sobre todo hacia aquel género genuino de Hollywood, fue confirmada en múltiples declaraciones y a lo largo de su breve filmografía. Cinco de sus siete títulos acreditados como director son westerns, aunque estos poco o nada tienen que ver con los rodados en Estado...