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La comedia alocada



La necesidad de reír y de hacer reír posiblemente nació en el mismo instante que el ser humano cobró conciencia de serlo. Esa necesidad de evasión se puede encontrar a lo largo de la historia, (valga de ejemplo, entre otros, las comedias de William Shakespeare o Lope de Vega, que ofrecieron algunas de las pautas que seguiría este tipo de películas). No resulta descabellado decir que la risa es necesaria y que, además, resulta un negocio lucrativo. A esta obvia conclusión llegarían los responsables de los estudios de Hollywood, que, hacia la mitad de la década de 1930, enfocaron la risa hacia una comedia alocada, denominada como Screwball Comedy. Esta necesidad de diversión sana y elegante podría tomarse como el punto de partida para el nacimiento de un subgénero cinematográfico en el que se narran situaciones improbables, en las que el enredo toma el protagonismo de la historia. Un primer ejemplo, se podría encontrar en la oscarizada Sucedió una noche (It happened one night) dirigida en 1934 por Frank Capra, e interpretada por Clark Gable y Claudette Colbert. En ella se pueden observar las constantes que se irán desarrollando en este tipo de comedia: malentendidos, situaciones embarazosas, una guerra de sexos abierta, que enfrenta a la pareja protagonista, pero que no puede ocultar la mutua atracción que ambos sienten, unos diálogos veloces y mordaces, los personajes suelen representar a las clases sociales privilegiadas (algo que permite alejar al público de la realidad que le rodea), errores de identidad, donde se confunden los personajes o se hacen pasar por otros, también se puede apreciar cierto aire de superioridad en la mujer frente al hombre, quien en ocasiones se ve superado por los actos y por la personalidad de su rival femenina. Nombrar todas las obras claves de este movimiento (si se le puede llamar así) llevaría su tiempo, pero estas sería algunas: Al servicio de las damas (Gregory LaCava, 1936), La pícara puritana (Leo McCarey, 1937) Vive como quieras (Frank Capra, 1938), La fiera de mi niña (1938), Luna nueva (1940) y Bola de fuego (1941), las tres rodadas por Howard Hawks, Historias de Filadelfía (George Cukor, 1940) Las tres noches de Eva (1941) y Un marido rico (1942), ambas de Preston Sturges o Arsénico por compasión (Frank Capra, 1944). El éxito de este tipo de producciones fue enorme, parte del mismo se debió a contar con actores y actrices, que además de ser grandes estrellas, poseían un don natural para la comedia, tal es el caso de: Carole Lombard, Jean Arthur, Cary Grant o Katharine Hepburn. Incluso Alfred Hitchcock rodó su única comedia americana Matrimonio Original (1941) tomando los aspectos anteriormente citados (aunque posiblemente sea su película menos personal y la que menos le gustó realizar ya que se limitó a rodar lo que estaba escrito en el guión).
Este tipo de comedia resultó un gran acierto, ya que proporcionó una diversión y un entretenimiento de altura, inteligente y de buen gusto (aunque me pregunto cómo hubiesen sido estas películas de no haber caído en las manos de directores como los anteriormente citados, mejor no pensarlo). Sin embargo en la década de 1940, la Screwball Comedy desapareció, aunque parte de sus características asoman en muchas comedias posteriores y actuales, claras muestras de ello son las imprescindibles Con faldas y a lo loco (1959) o Bésame, tonto (1964), ambas filmadas por Billy Wilder, ¿Qué me pasa, doctor? (Peter Bogdanovich, 1972) o Cita a ciegas (Blake Edwards, 1987).

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