Ir al contenido principal

Las tres noches de Eva (1941)



Que Charlie Pike (Henry Fonda) es un primo, además de millonario, no pasa desapercibido para los tres timadores que se encuentran en la cubierta del buque que devuelve al magnate a la civilización tras un año en la selva del amazonas. Tampoco cabe duda de que se trata de un hombre tímido, inexperto en cuestiones amorosas, a quien su alejamiento de la sociedad y del flirteo provoca cierta inseguridad respecto al sexo femenino. Resulta evidente: es una presa ideal para Jane (Barbara Stanwyck), y su padre, el supuesto coronel Harrington (Charles Coburn), un jugador profesional que pretende timarlo, y también para Gerald (Melville Cooper), el tercer socio. Sin embargo, una vez iniciada la caza, Jane descubre que se ha enamorado de su víctima, éste a su vez se encuentra cautivado por la belleza y las artes de una mujer que le resulta irresistible. La idea del matrimonio se fija en la mente del joven, del mismo modo que en la de Jane, quien evita el timo, dispuesta a confesar su verdadera identidad. Pero alguien se le ha adelantado y sufre un desengaño cuando descubre que Charles, su ex-futuro marido, se encuentra al tanto de sus intenciones iniciales. La reacción del millonario, no puede ser más lógica y decide romper, de malos modos, una relación que semejaba feliz. La timadora, Insultada y despechada, no puede olvidar el desplante, y decidida a vengarse se hace pasar por una aristócrata inglesa, Lady Eve. El inicio de Las tres noches de Eva (The lady Eve, 1941) se desarrolla en un crucero de lujo, escenario perfecto para que Preston Sturges despliegue su fino y elegante humor, que apunta hacia los hechos que se desarrollaran en una segunda parte más alocada y simpática. De este modo, encontramos en la película dos partes claramente diferenciadas, una primera, en el barco, más romántica; y una segunda, en la mansión de los Pike, de mayor comicidad y enredo, en la que el joven Charles se deja engañar por una mujer en la que se niega a reconocer a la estafadora, aduciendo para ello que sería ilógico que alguien que pretendiese hacerse pasar por otra persona fuese igual a la primera. A pesar de las advertencias de Muggsy (William Demarest), su guardaespaldas (y uno de los personajes de mayor comicidad del film), Charles acepta a Lady Eve como auténtica aristócrata, lo cual le lleva a bajar la guardia y al consiguiente enamoramiento. Este buen hombre es un juguete en manos de una mujer que está mentalmente muy por encima de él, cuestión se hace patente en la mayor parte de un film en el que el protagonista es una marioneta que se deja engatusar una y otra vez por Jane/Eve. Comedia de altura, sutil, cargada de pequeños y grandes aciertos (que posteriormente serán imitados, con desigual resultado, en otras películas del género), 
Las tres noches de Eva resulta tan simpática como seductora, de elegancia que refleja la de su director y guionista, que gozó de gran popularidad en la década de 1940 y que con un puñado de magníficas comedias demostró que la risa, el flirteo, la picaresca, el cinismo, el humor y la inteligencia tienen cabida dentro de una misma película.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Sucker Punch (2010)

Una alternativa de la realidad Por Antonio Pardines Una de las ideas expuestas por Zach Snyder en Sucker Punch (2010) nos dice que la libertad se genera y se alcanza en la mente, pero el realizador no profundiza en aquello que insinúa y se recrea en el artificio audiovisual que solapa la idea central del film. Condicionada por aquello que el pensamiento fantasea y modifica según los conocimientos adquiridos, la imaginación es la vía de acceso al estado idealizado por la protagonista, un estado para ella real y que plantea interrogantes como ¿qué es fantasía y qué es realidad? ¿Dónde empieza la una y termina la otra? ¿O quién las delimita? Para Baby Doll ( Emily Browning ) la realidad es el gris encierro que sufre antes y durante su estancia en el centro psiquiátrico que su mente transforma en el colorido físico y musical donde sumerge su mente para alcanzar la libertad. Tanto en el espacio opresivo donde vive su encierro como en aquel otro que ella transforma en fantasía prima el bar...

Honor de cavalleria (2006)

Hay que ser quijotesco para pretender trasladar a la pantalla el clásico universal escrito por Miguel De Cervantes , pero, quizá, resulta más quijotesco tomar a sus dos personajes principales y realizar o filmar fragmentos de su monotonía, fragmentos que se unen y que, en su sucesión, establecen la conexión entre la naturaleza y el ser humano, fragmentos que captan vida, comedia y drama (así los interpreto), fragmentos en los que parece no suceder nada, y sin embargo sucede la no aventura, los tiempos muertos y, para quien conecte con ellos (supongo que seremos minoría), estos entretienen. Albert Serra  crea sus propios Quijote ( Lluís Carbó ) y Sancho ( Lluís Serrat ) y los ubica en un espacio abierto natural, rodeados de sonidos, de iluminación natural, golpeados por el viento o refrescando sus cuerpos en corrientes fluviales. Son dos personajes silenciosos, prácticamente los únicos que asoman en las imágenes en las que Sancho guarda silencio mientras escucha como el caba...

Posición avanzada (1965)

Como narrador cinematográfico, Pedro Lazaga era muy bueno; el mejor ejemplo bien podría ser Cuerda de presos (1955), su película preferida, pero un fracaso comercial que le decantó hacia un tipo de cine de consumo fácil. Otro cantar es si aprovechó o desaprovechó su talento en películas y temas que, en su mayoría, estaban destinados a todos los públicos, es decir, a no tener el menor encontronazo con la censura y a hacer buenas taquillas. No era una cuestión de ego ni de política, carecía de las pretensiones de renovar el cine español que podrían encontrarse en un tipo Portabella o Saura, o ideológicas a lo Bardem. Tampoco perseguía un humorismo combativo y berlanguiano ni la suya era la pronunciada personalidad cinematográfica de un Regueiro, por no insistir en que Buñuel solo hubo uno y ese grandísimo “uno” rodó casi toda su filmografía fuera de España. Menos aún pretendía pasar por “autor”. Pero autor ¿de qué?, en una cinematografía controlada por la censura y, como cualquier otra, ...