Fragmentos de nada: Amores de mayo Por Antonio Pardines Siendo simplista e injusto del montón, digo sin reflexionar que, como padres del chovinismo, los franceses lo son más que el resto de ciudadanos del mundo, salvo que sean austrohúngaros o caballeros británicos, descendientes de aquel individuo más papista que el papa. De ahí que quisiera ser él el único pontífice. Pienso en Mel Brooks y me apropio del «Qué bueno es ser rey» para atribuírselo a Enrique VIII, quien, antes de la llegada del rey Sol al trono de Francia, ya entrevió las prioridades máximas: él y luego él, después él y si tal, ya los fines de semana, alguna de sus mujeres en estado de gracia. Es decir, con anillo o con cabeza. A los guerreros de Siam, a los Duces y Kobas de turno y otros fanáticos, como los militaristas japoneses o aquel que decía que todo lo habían inventado los españoles, incluso a Dios, los dejo para el día en que la inspiración me lleve allí donde estén. Mientras, me conformo con ver Los amantes hab...