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Mostrando entradas de octubre, 2021

Eroski Paraíso (2019)

Hay películas que, dependiendo del lugar de origen del espectador, apuntan cerca del corazón o dan de pleno. Son films como Eroski Paraíso (2019), que despiertan sensaciones y emociones que apenas se podrían explicar a quienes no compartan dicho origen. En este caso concreto, el espacio-temporal de un trayecto que avanza por el pasado desde el presente de quienes fueron los jóvenes del ayer evocado por los adultos, padres y madres, abuelos y abuelas, hombres y mujeres del hoy desde el cual evocan. Ese tiempo pasado existe y se siente dentro, porque de un modo u otro forma parte de sus existencias, de como son y de quienes son en el ahora de un presente que años atrás era un futuro impensable, o que nadie pudo pensar, pues cualquier futuro posee el atributo del engaño. Cuando llega nunca es el augurado, ni el esperado ni el soñado, sencillamente es un presente que vivir, un ahora en el que recordar y desde el cual continuar hacia un adelante que, tarde o temprano, quedará atrás. En Ero...

Todos nos llamamos Ali (1973)

<<La mayoría de los melodramas están armados sobre la problemática que interesa a la burguesía. Algo que resulta muy falaz y mistificador. Hay que salir en busca de melodramas en los que viva el proletario, y no de aquellos que a la burguesía le gusta o le excita imaginar que viven>>, 1 comentaba Rainer Werner  Fassbinder respecto a un melodrama como Todos nos llamamos Ali / La angustia corroe el alma ( Angst essen Seele auf , 1973). El cineasta alemán busca a los personajes de este film en un ambiente proletario y encuentra a Emmi ( Brigitte Mira ), una mujer viuda, con tres hijos mayores (dos hombres y una mujer) que viven sus vidas lejos de ella, pero que acabarán juzgándola desde la postura más cómoda y egoísta. Emmi entra en el bar de Barbara ( Barbara Valentin ) para protegerse de la lluvia, aunque no solo entra para guarecerse, sino por curiosidad, ya que de regreso de su trabajo (limpiar dos plantas de oficinas) escucha la música extranjera que no entiende pe...

Mar abierto (1946)

El olfato empresarial de Cesáreo González y su condición de emigrante retornado fueron dos de las circunstancias que le llevaron a intentar abrir el mercado internacional para las producciones cinematográficas de Suevia Films . No solo trató de contar con estrellas de otros países como reclamo comercial, por ejemplo la estrella mexicana María Félix , sino que también decidió explotar otras opciones, como la de dar protagonismo a Galicia en la pantalla. Lo hizo con la idea de llegar a los miles de gallegos dispersos por América. Lo que implicaría, al menos, cumplir dos objetivos: uno comercial —<<Plantearé la batalla comercial de Suevia Films en todos los frentes. En todos, incluso Hollywood>> 1 —, y el otro, glorificador y nostálgico, ofrecer a los emigrantes la oportunidad de aparcar su morriña durante la proyección en la que suenan gaitas y muñeiras, se celebran romerías, con su vino, pulpo y empanadas, se descubren localidades y estereotipos de paisanos, como los interp...

Liberación (1969)

La expresión Teatro de Operaciones dice mucho. Habla de grandes escenarios geográficos, de dramas y actores, apunta millones de extras y la existencia de directores de escena que escenifican la trama y asignan papeles en la función bélica. Estos escenógrafos son quienes, lejos de los campos de batalla, deciden el cuándo, dónde, para qué, por qué. Son individuos como Stalin  ( Bujuti Zaqariadze )  y Hitler  ( Fritz Diez ) , rivales en el frente oriental donde se desarrollan los cinco largometrajes que componen  Liberación   ( Ovobozhdenie , 1968-1970 )  — Arco de fuego , Ruptura , Dirección del ataque principal , La batalla de Berlín , El último asalto —, colosal coproducción bélica soviética, polaca, alemana oriental, yugoslava e italiana, que se estrenó  durante 1970 y 1971. Superadas las campañas de 1941 y 1942, sin que el grupo de ejércitos “Centro” tomase Moscú, el “Norte” San Petersburgo y el “Sur” los campos petrolíferos del Caspio, la Unión Sovi...

Campeones (1942)

Los ídolos de ayer son o suelen ser el olvido de hoy, como recordaría Manuel Summers en Juguetes rotos (1966), espléndido documental que, entre otras figuras, recuperaba la memoria del ilustre jugador del Bilbao, del Valencia y de la selección española, Guillermo Gorostiza. Antes de aparecer en el film de Summers , “Goro”, figura del balompié de la década de 1930 y 1940, se dejaba ver en la comedia futbolística Campeones (1942), en compañía de los también futbolistas Ramón Polo, Jacinto Quincoces y el mítico Ricardo Zamora, quien, con anterioridad, había participado en el film mudo Por fin se casa Zamora ( José Fernández Carrelas  y  Pepín Fernández ,  1926) —y a quien se “recuerda” en el trofeo que cada año se entrega al portero menos goleado de la liga española. Estos y otros ídolos del balón, como Luis Pasarín y el atlético José Mesa Suárez, y el popular locutor radiofónico Enrique Fuertes Peralba, se unieron en la pantalla a Luchy Soto , José María Seoane , Laura ...

El síndrome de China (1979)

La década de 1970 tuvo dos caras para el cine hecho en Hollywood, la primera presentaba un rostro cinematográfico crítico, pesimista, sucio, violento, reflejo del malestar social ante la suma de factores sociopolíticos —crisis medioambiental, energética, internacional, desempleo, corrupción política, trauma posbélico, violencia urbana y demás causas conocidas y desconocidas— que depararon el despertar a la desilusión, quizá a la desorientación y a una nueva huida de la realidad. La segunda tuvo un rostro escapista y comercial, con miras al espectáculo y a la evasión que anunciaba el infantilismo y el maniqueísmo que marcarían el rumbo del cine hollywoodiense en la década siguiente, quizá una de las menos ricas, cinematográficamente hablando, a pesar de sus muchos admiradores actuales —mayoritariamente quienes fueron los niños, niñas y adolescentes de entonces y quienes hoy son los mayores productores y consumidores de la lucrativa nostalgia ochentera. Pero en ambos casos, cara amarga, ...

La casa de la Troya (1948)

Hubo un tiempo en el que La casa de la Troya (cuya primera edición data de 1915) fue un superventas que traspasó fronteras, cruzó océanos y se tradujo a idiomas como el inglés — The House of Troy (1922)— y, en 2021, vio por primera vez su traducción al gallego, más de cuarenta años después del reconocimiento constitucional de la lengua gallega. Su éxito fue tal, que el cine no fue ajeno a su canto, ni el teatro, ni la zarzuela ni, más recientemente, el cómic. Primero fue el propio Alejandro Pérez Lugín , el autor de la novela, quien, junto a Manuel Noriega , la llevó a la gran pantalla en la película homónima de 1924 y, posteriormente, tres versiones más verían luz; siendo la más curiosa, aunque no la mejor —ese puesto todavía lo conserva la primera versión—, la realizada en México por Carlos Orellana . Este salto de continente provoca que me pregunte por qué no trasladar también la historia de Gerardo Roquer de Paz ( Armando Calvo ) y Carmen Castro Retén ( Rosario Granados ). Sospe...

Miss Ledya (1916)

<<Hay una definición importante, con la que me interesa empezar. A ver si adivináis a quien corresponde. Dice: “El cine es servidumbre asiática, odio sin exotismo, nirvana barata del pueblo. El tiempo en el cine no es cósmico ni sideral, es, simplemente, absurdo”.  Esto lo decía don Ramón Otero Pedrayo en la revista Vida Gallega , en el año 1955. Parece que don Ramón —como muchos monstruos de la cultura gallega— no vieron El halcón maltés , ni Ciudadano Kane , ni El tercer hombre , ni Viva Zapata , ni siquiera se dio cuenta de que su amigo Xaquín Lourenzo rodara O carro e o home hacía poco, allá, en Lobeira. Definitivamente, no quiero ir contra absolutamente nadie, sino, simplemente, definir una actitud que se produjo a lo largo de este siglo en Galicia. El cine, como todos sabéis, desde el año 1896 hasta que se estabilizó en las salas hacia el año 1910, fue considerado como un espectáculo de barracas para niños y para la plebe. A partir de ahí empezaron a suceder ...

Los hermanos Karamázov (1958)

¿Existe mejor manera de ver una adaptación cinematográfica de una novela cualquiera que, mientras dure la proyección, olvidar la obra literaria adaptada? ¿Sería posible tal olvido? Dudo antes de responder sí, pues lograr dicho olvido es más labor del cineasta que del público a quien el primero debe atrapar en las imágenes que se proyectan en la pantalla, relegando al olvido del segundo cualquier pensamiento respecto al original literario. Para muchos espectadores, estas no suelen ser cuestiones a plantear o que les preocupe, ya que no habrán leído la novela que se adapta; de modo que carecería de sentido hacerse esas dos preguntas, pero la naturaleza humana también se compone de contrasentidos y de sinsentido, de conflictos, pasiones y contradicciones que apuntan que en todos nosotros habita cierto espíritu karamazoviano. Por mi parte y en relación a Los hermanos Karamazov ( The Brothers Karamazov , 1958) o a cualquier otra adaptación cinematográfica de obras de Fiódor M. Dostoievski ...

Othello (1951)

En la tragedia de Shakespeare , tras convencer a Rodrigo de la posibilidad de conquistar a Desdémona, recién desposada con Otelo, y de repetirle ocho veces que meta dinero en su bolsa, Iago se queda solo y exterioriza su pensamiento para que el público pueda escucharle decir: <<Así hago siempre de mi loco, mi bolsa; pues profanaría mi propio conocimiento adquirido si gastara el tiempo con tal idiota si no fuera para mí diversión y provecho. Odio al Moro, y por ahí se piensa que ha ocupado mi función entre mis sábanas. No sé si es verdad, pero yo haré, por una mera sospecha de esa especie, como si estuviera seguro. Cassio es un hombre decente. Voy a ver ahora, cómo ocupar su lugar y empenechar mi voluntad con doble villanía. ¿Cómo, cómo? Vamos a ver. Al cabo de algún tiempo, insinuar en los oídos de Othello que tiene demasiada familiaridad con su mujer. Tiene un aspecto y un carácter suave, del que hay que sospechar; está hecho como para hacer traidoras a las mujeres. El Moro es d...