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Mostrando entradas de diciembre, 2015

Semilla de maldad (1955)

Hacia finales de la década de 1940, principios de los cincuenta, debutaron en la dirección varios cineastas a quienes, a pesar de presentar estilos e intereses diferentes, se agrupó con posterioridad en la denominada "generación de la violencia". Común a ellos, fue el empleo de una violencia más explícita que la mostrada con anterioridad a su irrupción en el panorama cinematográfico. Esta violencia, que predomina en muchas de sus películas, no fue un recurso narrativo gratuito, sino una forma de expresar las necesidades y carencias de los personajes ante las situaciones a las que se enfrentan, y que vendrían a ser reflejos de aspectos sociales de la época. Entre estos realizadores de narrativa contundente se encontraba  Richard Brooks , quien, después de publicar varias novelas —entre ellas The Brick Foxhole (1943), que daría pie al guión de Encrucijada de odios  ( Crossfire , Edward Dmytryk , 1947)—, inició su carrera cinematográfica como guionista en 1942. De esta primera ...

Mujeres en Venecia (1967)

<<Hago películas por diferentes razones y pienso que dejo en ellas mi marca. En mujeres en Venecia, y lo lamento, tiré el guión bueno. Había dos guiones en uno: una parte imaginaria y una visión moderna de Volpone >> (1). La primera parte a la que se refiere Joseph L. Mankiewicz , en su entrevista con Michel Ciment , desapareció en la sala de montaje, quedando de ella solo el final del largometraje, momento durante el cual se escuchan las voces de dos personajes que no salen en la pantalla. Sin embargo, la comedia de Ben Johnson  a la que hizo alusión se deja notar desde la secuencia de apertura, cuando el telón se abre con una representación de Volpone  que queda inconclusa porque su único espectador, Cecil Fox ( Rex Harrison ), abandona el recinto para sorpresa de los actores. Este hombre sonriente, consciente de lo que se trae entre manos, es el responsable de poner en marcha el juego que marca el desarrollo de Mujeres en Venecia ( The Honey Pot , 1967), ...

Sansón y Dalila (1949)

 En la obra cinematográfica de  Cecil B.DeMille  la presencia de la mujer adquiere suma importancia en el devenir de los personajes masculinos, de ahí que algunas de las que asoman por  El signo de la cruz ,  Cleopatra ,  Piratas del mar Caribe  o  Policía Montada del Canadá  resulten vitales en el desarrollo de los hechos que afectan a los protagonistas, cuestión esta que  cobra mayor relevancia si cabe en Sansón y Dalila ( Samson and Delilah ), ya que la joven a la que alude el título provoca la caída de aquel a quien, más que amar, desea. Pero  ¿y si Sansón no luciese l a melena que le concede su fuerza sobrenatural? ¿Lo desearía de igual manera? Posiblemente no, ni tampoco saldría en las páginas del Libro de los Jueces y seguro que a Cecil B.DeMille no le habría servido como héroe de una película colorista y acartonada en la que, una vez más, empleó una perspectiva simplista y partidista, la suya, que se desentiende del ri...

La sal de la tierra (1952)

Sobre el papel donde se firman sus cartas magnas o sus constituciones, las democracias (y las teorías libertarias e igualitarias) alcanzan una perfección que desaparece llevadas a la práctica, sobre todo cuando el poder, concedido por el electorado, asume una postura basada en la intolerancia o en la tiranía que abusa, somete o persigue a parte de la ciudadanía. Por extraño que suene, y en más ocasiones de las deseadas, esto mismo podría aplicarse al uso de los abstractos igualdad y libertad que dan sentido a cualquier sistema plural, los cuales resultan tan complejos y variables en su significado como lo son los intereses, las ideologías y los posicionamientos de quienes las pronuncian conscientes o no de que las ideas defendidas por unos, pueden afectar a las libertades individuales, de pensamiento, de elección, de credo o de expresión, que por derecho tienen otros, lo cual depara incongruencias tan censurables como la persecución de la que  fueron víctimas los responsables de...

Murmullos en la ciudad (1951)

Cierto que no se encuentra entre los títulos más conocidos y reputados de Joseph L. Mankiewicz , pero Murmullos en la ciudad ( People Will Talk , 1951) es una de las películas más originales y personales del responsable de La huella ( Sleuth , 1972), quizá porque en ella reflejó su sentir hacia la postura inquisitiva adoptada por el Comité de Actividades Antiamericanas durante la caza de brujas y, de manera especial, hacia la no menos desafortunada iniciativa del ala más conservadora de los cineastas de Hollywood, sin ir más lejos, la encabezada por  Cecil B. DeMille , quien, aprovechando la ausencia de Mankiewicz (por aquel entonces presidente del sindicato de directores), presionó al resto de realizadores para que prestasen un juramento de lealtad que llevaba implícito el de no simpatizar ni haber simpatizado con el partido comunista, y quien se negase iría a engrosar a las listas negras. Además de mostrar su inclinación liberal (que nada tenía que ver con cuestiones políti...

Rififí en la ciudad (1963)

El título  Rififí en la ciudad  (1963) puede llevar a engaño y provocar la falsa creencia de que se trata de una secuela de la magnífica película que  Jules Dassin  rodó en 1955, sin embargo, nada más lejos de la realidad, porque el largometraje de Jesús Franco  solo tiene en común con  Rififí  ( Du rififi chez les hommes , 1955)  la presencia de  Jean Servais  y Robert Manuel . La explicación para este título, que nada tiene que ver con el de la novela de Charles Exbrayat  ( ¿Se acuerda usted de Paco? ) en el que se basó su guión, bien pudo deberse a una estrategia comercial que pretendía aprovechar el éxito y el prestigio del largometraje de Dassin , sobre todo en su posible distribución en el mercado francés, ya que inicialmente iba a tratarse de una coproducción hispanofrancesa, y la presencia de los dos actores justificaría el  rififi  que relaciona el film de Franco con el Rififí original. Pero fuese esta u...

Por quién doblan las campanas (1942)

Si no lo expresase la leyenda, y aún así, haría falta mucha imaginación para ubicar Por quién doblan las campanas  ( For Whom The Bells Tolls , 1943 )  en la guerra civil española. La ubicamos porque así nos lo dice el film y porque la famosa novela de que  Ernest Hemingway , publicada en 1940, sitúa a su héroe en España y lo convierte en brigadista que lucha contra el ejército “nacional”. Pero se trata de una novela que se aleja de la realidad. Bien es cierto que todas las novelas se alejan para crear un espacio propio, novelístico, pero el caso es que Hemingway creó uno al estilo Hollywood. Finalizada la española, otra guerra, una a escala mundial, tomaba el relevo para continuar enfrentando a ideologías que venían peleando desde años atrás. Por aquel entonces, nadie sabía cuál iba a ser el resultado de un conflicto internacional que, desde los estudios de Hollywood, se mostró en producciones de cine bélico y de propaganda que pretendían animar, advertir y posicionar ...

Historias de Nueva York (1989)

Algunas ciudades son escenarios propicios y recurrentes para desarrollar historias cinematográficas, sus calles, edificios, monumentos, puentes y parques resultan familiares para quienes nunca los han pisado, porque gracias al cine se han convertido en marcos geográficos populares donde sueños y pesadillas, comedias o dramas encuentran su espacio. Una de estas metrópolis, quizá la más reconocida y con mayor número de historias de película, es Nueva York, a veces una real, a veces una de decorado, pero siempre New York, New York  con símbolos tan emblemáticos como aquel al que trepó  King Kong . Aunque este romántico incomprendido no lo hizo por las vistas que se contemplan desde lo alto del Empire State, unas panorámicas que tienen su encanto, no lo discuto, pero es un encanto distinto al que uno siente cuando llega a casa después de  Un día en Nueva York  recorriendo Las calles de la ciudad  en compañía de Travis, un  Taxi Driver  cuyo in...

Buster Keaton, el rostro serio de la risa

Alguna vez he imaginado a Buster Kearon dándose la vuelta, desaparecido de la pantalla, en lugar de salir de ella, y ya fuera de marco, dejarse llevar por la carcajada que le genera la certeza de que su público se ríe de la ausencia de emociones en su rostro; cuando él es todo lo contrario: un tipo risueño y expresivo. Su apariencia pétrea rebosa vitalidad y emotividad, pues su laconismo y la quietud de sus facciones hablan por sí solas. Dicen lo que siente el personaje, expresa que es un estoico y un tipo que no dejará de perseguir aquello que busca, ya sea una locomotora o una vaca… Pero empecemos por el principio:  Joseph Francis Keaton nació en el seno de una familia de cómicos, circunstancia que le introdujo a muy temprana edad en el mundo del espectáculo. Pero Joseph, conocido posteriormente como Buster , debe su notoriedad a su impagable e inigualable aportación a la comedia cinematográfica, dentro de la cual destaca entre los más grandes de la historia. Su talento, d...