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Mostrando entradas de marzo, 2022

The Wayward Girl (1959)

El último de los diez largometrajes realizados por la directora noruega Edith Carlmar ,  The Wayward Girl ( Ung flukt , 1959), también fue el primero protagonizado por Liv Ullmann , quien dio vida a Gerd, la joven protagonista. La actriz, años después indispensable en el cine de Ingmar Bergman , había participado con anterioridad y sin acreditar en la exitosa comedia de Carlmar , Fools in the Mountains ( Fjols til fjells , 1957), pero entonces su presencia no pasó de ser anecdótica. Aquí, en el décimo largometraje de la directora, la primera mujer que dirigió en Noruega, y el último escrito y producido por Otto Carlmar  —guionista y  productor de nueve de los films dirigidos Edith , con quien, además de matrimonial, formó pareja creativa desde 1949, año en el que fundaron su productora Carlmar Film , hasta 1959—, el protagonismo de Ullmann se hace con la pantalla y llama la atención sobre su personaje. Gerd, apunto de cumplir dieciocho años, huye de sí misma y del futu...

El limpiaparabrisas (2021)

La madurez de la animación de El limpiaparabrisas ( The Windshield Wiper , 2021) los sonidos, las voces y la música que la acompañan por distintos escenarios, en la búsqueda y la contemplación propuestas por Alberto Mielgo , resultan atractivos suficientes para acercarse a este cortometraje sobre el amor, el desamor, la soledad, la incomunicación en la era de la comunicación tecnológica, del debilitamiento de los lazos humanos y de la incapacidad del individuo para reinventarse y liberarse del encierro interior que lo aísla del mundo, un encierro y un aislamiento que disimulan su existencia en los usos de la tecnología mediática que presume comunicar globalmente a la humanidad; lo cual no es mentira, como tampoco lo es su tiranía, la de una comunicación impersonal a escala planetaria que impide o minimiza la personal, la que se establece entre personas reales en el mundo real donde ya nada parece serlo; quizá por ello, alguien, en algún bar de una localidad cualquiera, fume y fume mie...

Los frutos del paraíso (1970)

Desde su primer largometraje, Something Different ( O necem jiném , 1963), y ya antes en su aprendizaje en la FAMU (la escuela de cine de Praga), la cineasta checa Vera Chytilová  apuntaba una personalidad cinematográfica clara, aunque todavía no se mostrase como la cineasta radical que experimenta con el sonido, la música y las imágenes, con los colores, la velocidad, el montaje en Las margaritas ( Sedmikrásky , 1966), su film más conocido; y aunque en menor medida, también experimenta en Los frutos del paraíso ( Ovoce stromu rajskych jime , 1970). Lo hace lo suficiente para confirmar que estamos viendo la película de una directora atípica que, consciente de que el cine carece de gramática, comprende que no existe un lenguaje que la limite y se distancia de cualquier narrativa convencional. Por ello, unir a Chitilová el adjetivo atípica no es un tópico que se use porque no se logre explicar su cine, que por otra parte parece bastante claro para quien acepte salir de la comodid...

West Side Story (2021)

¿A dónde conduce comparar dos versiones cinematográficas de una misma historia que distan en el tiempo sesenta años? ¿Tiene algún sentido, más allá de indicar que las épocas y los cineastas son diferentes? El transcurso de esas seis décadas forma parte de la historia y, por tanto, también de las vivencias de los individuos y de una sociedad en constante transformación. Los cambios están ahí, en la cotidianidad, en la imagen, en el uso del habla, en los tabúes que se borran y otros que permanecen al lado de los nuevos que ocupan las vacantes de los superados. A menudo, los cambios sociales (e incluso los individuales) pasan desapercibidos porque asumen quietud engañosa, como si siempre hubieran estado ahí. Sin posibilidad de volver sobre los pasos dados  —oportunidad que sí se le presenta a Bill Murray en  Groundhog Day ( Harold Ramis , 1993)—  los individuos vivimos atrapados en el tiempo lineal que separa nacimiento y muerte. Y ese es nuestro tiempo, como acertadamente...

Historia de un detective (1944)

La dos primeras adaptaciones a la gran pantalla de dos novelas de Raymond Chandler se produjeron en 1942, cuando Irving Reis y Herbert I. Leeds filmaban respectivamente The Falcon Takes Over , que se inspiraba en el libro Farewell, My Lovely , y Time to Kill , que encontraba su fuente literaria en The High Window . No obstante, al formar parte de los seriales dedicados al “halcón” —aventurero interpretado a lo largo del ciclo   (1941-1948)  por George Sanders , Tom Conway y James Calvert — y a Michael Shayne —a quien dio vida Lloyd Nolan en siete films—, no sería hasta dos años después cuando Philip Marlowe, el personaje más famoso del escritor, asoma en la pantalla en la segunda adaptación de la primera novela arriba apuntada. Lo hace en Historia de un detective ( Murder, My Sweet , 1944) y con los rasgos de Dick Powell —posteriormente, asumiría los de Humphrey Bogart , Robert Montgomery , George Montgomery ,  James Gardner , Elliott Gould , Robert Mitchum o James ...

Hechizo de luna (1987)

Tras sus inicios televisivos, Norman Jewison dio el salto al cine en una serie de comedias que encuentran su tema en el amor de pareja — Su pequeña aventura ( The Thrill of It All , 1963), No me mandes flores ( Send Me No Flowers , 1964), El arte de amar ( The Art of Love , 1965)— pero nada pudo explicar entonces ni quiso explicarlo después, consciente de que no existe un razonamiento lógico que indique los motivos del amor, puesto que sencillamente se vive y no hay resistencia posible a su encanto, al menos hasta que su fuerza se mitigue o su hechizo desaparezca. Rodada cinco años después de Amigos muy íntimos ( Best Friends , 1982), en Hechizo de luna ( Moonstruck , 1987), la cima de su humor romántico, Jewison regresaba al género para hablar, bromear y fantasear con elegancia y estilo que ni el amor ni la familia pueden razonarse, ya que son imprevisibles e ilógicos y, aunque son tan necesarios como vitales, no son perfectos como la esfera que brilla intensa e ilumina su espl...

Relámpago sobre agua (1980)

Algunos cineastas de los nuevos cines europeos de los años sesenta, caso de los “cahieristas” o del alemán Wim Wenders , vieron en Nicholas Ray (también en Sam Fuller ) al artista moderno y rebelde, al autor fuera de la industria cinematográfica —aunque, en realidad, Ray hizo su carrera dentro de ella— en quien mirarse y reflejarse. Lo mitificaron y adoraron, lo situaron en el pedestal cinematográfico donde veneraban obras suyas como Johnny Guitar (1953) o Rebelde sin causa ( Rebel without Cause , 1955). Dicha veneración, se transformó en colaboración cuando Wenders y Ray trabajaron juntos en El amigo americano ( Der amerikanische freund , 1976), para la cual crearon un personaje que interpretó el segundo —y que guarda aspectos comunes con el artista real. Aquel instante marcó el inicio de una relación de amistad, quizá paterno-filial, que volvería a cobrar imagen en Relámpago sobre agua ( Lightning over Water , 1980), la crónica de la agonía del director de En un lugar solitar...

Se armó la gorda (1971)

Aunque se gestaron en el teatro y en apariciones televisivas previas, el humor y la irreverencia de Monty Python se desataron definitivamente en la serie televisiva Monty Python’s Flying Circus , un programa cómico compuesto por sketches que se mantuvo en emisión desde octubre 1969 hasta 1974. La serie apuntaba originalidad, rebeldía y un ingenio corrosivo pocas veces visto, y que suponía un paso más allá del humor inglés que, desde Charles Chaplin hasta las comedias producidas en Ealing Studios , apuntaba y se reía del drama cotidiano y de la idiosincrasia británica. Pero con el grupo formado por Graham Chapman , John Cleese , Terry Gilliam , Eric Idle , Terry Jones , Michael Palin ese humor ya no solo se ríe, sino que se rebela para crear el absurdo que enfatiza lo absurdo de la realidad. En 1971, los cómicos aprovecharon su éxito y rehicieron (en formato cinematográfico) algunos episodios de la primera y segunda temporadas de Flying Circus . El resultado fue Se armó la gorda ( A...

El violín y la apisonadora (1960)

Los trabajos de final de carrera suelen apuntar hacia donde van los intereses de los cineastas, pero solo son un primer paso en su evolución artística y profesional, que suelen estar condicionados ya no por la inexperiencia, sino por la finalidad a la que obedece el propio trabajo. En el caso de Andrei Tarkovski , El violín y la apisonadora ( Katok i skripka , 1960), su cortometraje de graduación en el VGIK, escrito junto a Andrei Konchalovsky y bajo la supervisión del profesor y también cineasta  Mikhail Romm , no sería la prueba que a él le permitiría autoevaluar sus posibilidades de hacer cine. Esta llegaría en su primer largometraje; y aún así, un artista como Tarkovski viviría en una constante evaluación de sí mismo y de su arte cinematográfico. De cualquier manera, su película de fin de carrera apunta momentos entrañables y una intención poética clara, pues, desde la cuna, la poesía es el medio expresivo más cercano al cineasta —cuyo padre era el poeta Arseni Tarkovski — y...

Tarde para la ira (2016)

En El asesino anda suelto ( The Killer Is Loose , 1956), Budd Boetticher muestra a un hombre corriente que, tras ser testigo del asesinato de su mujer, aguarda varios años para poner en marcha su implacable venganza, mientras que en Perros de paja ( Straw Dogs , 1971), Sam Peckinpah concede el protagonismo a un individuo pacífico, pasivo e introvertido que, ante la amenaza y la brutalidad externas, estalla y desata su violencia más expeditiva. En un punto entre los personajes de Boetticher y Peckinpah , se sitúa José ( Antonio de la Torre ), quien, más próximo al primero, guarda en común con ambos una experiencia límite y, debido a ella, que cualquiera puede convertirse en asesino —o cualquier asesino puede ser un hombre corriente. El vengativo protagonista de Tarde para la ira (2016) se trasforma en verdugo como consecuencia de un instante pretérito que marca el presente de los implicados y de quienes, no estándolo, se verán afectados por la decisión de José y los actos consecu...

Andrei Tarkovski y la mirada singular

<<Se puede clasificar a los artistas en los que configuran su propio mundo y los que reproducen la realidad. Yo personalmente pertenezco, sin duda, al primer grupo. Lo cual no cambia para nada el hecho de que el mundo en el que creo es interesante para unos, mientras que deja fríos o incluso irrita a otros>> Andrei Tarkovski : Esculpir en el tiempo. Imagino en el espejo el reflejo del rostro de Tarkovski , su mirada singular refleja la de quien mira y abarca un radio de acción íntimo que se reduce o se amplía según la propia evolución y experiencia de quien contempla. Desde sus primeros tiempos, sea en sus escritos de juventud o en la escuela de cine, bajo la “tutela” de  Mikhail Romm , hasta su último film, rodado en Suecia en 1986, muchas habrían sido las metas y los sueños, las luchas internas y externas, los temores y las frustraciones, las preguntas y las suposiciones confirmadas y rechazadas. Sin duda, dos de las confirmadas fueron la incomprensión y el mínimo i...