Algunos cineastas de los nuevos cines europeos de los años sesenta, caso de los “cahieristas” o del alemán Wim Wenders, vieron en Nicholas Ray (también en Sam Fuller) al artista moderno y rebelde, al autor fuera de la industria cinematográfica —aunque, en realidad, Ray hizo su carrera dentro de ella— en quien mirarse y reflejarse. Lo mitificaron y adoraron, lo situaron en el pedestal cinematográfico donde veneraban obras suyas como Johnny Guitar (1953) o Rebelde sin causa (Rebel without Cause, 1955). Dicha veneración, se transformó en colaboración cuando Wenders y Ray trabajaron juntos en El amigo americano (Der amerikanische freund, 1976), para la cual crearon un personaje que interpretó el segundo —y que guarda aspectos comunes con el artista real. Aquel instante marcó el inicio de una relación de amistad, quizá paterno-filial, que volvería a cobrar imagen en Relámpago sobre agua (Lightning over Water, 1980), la crónica de la agonía del director de En un lugar solitario (In a Lonely Place, 1950), el narrador cinematográfico del desarraigo, del desplazado que no encuentra su lugar, y el hombre cuya vida se consume ante nosotros en la pantalla, como los cigarrillos que eternamente le acompañan durante el metraje de este film mortuorio y póstumo. Los cigarrillos entre sus dedos o en sus labios no obedecen solo al hábito o al capricho, sino que indican que ya nada de lo que haga puede vencer al cáncer (que sabe terminal) y que, junto a otros excesos, ese mismo hábito fue el causante de la enfermedad pulmonar que provocaría su fallecimiento el 16 de junio de 1979.
Una alternativa de la realidad Por Antonio Pardines Una de las ideas expuestas por Zach Snyder en Sucker Punch (2010) nos dice que la libertad se genera y se alcanza en la mente, pero el realizador no profundiza en aquello que insinúa y se recrea en el artificio audiovisual que solapa la idea central del film. Condicionada por aquello que el pensamiento fantasea y modifica según los conocimientos adquiridos, la imaginación es la vía de acceso al estado idealizado por la protagonista, un estado para ella real y que plantea interrogantes como ¿qué es fantasía y qué es realidad? ¿Dónde empieza la una y termina la otra? ¿O quién las delimita? Para Baby Doll ( Emily Browning ) la realidad es el gris encierro que sufre antes y durante su estancia en el centro psiquiátrico que su mente transforma en el colorido físico y musical donde sumerge su mente para alcanzar la libertad. Tanto en el espacio opresivo donde vive su encierro como en aquel otro que ella transforma en fantasía prima el bar...



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