¿Quién puede relatar lo inenarrable? Por Antonio Pardines ¿Por qué insistir si no hay películas ni novelas que puedan recrear ni reproducir en pantalla o en papel los hechos ni las condiciones a las que se vieron sometidas las víctimas y los verdugos de los campos nazis? Por diversos motivos, tal vez. Y, aunque las hay como Noche y niebla ( Nuit et brouillard , Alain Resnais, 1956) o Shoah (Claude Lanzmann, 1985) —dos títulos indispensables no por lo que muestran o exhiben sino precisamente por lo contrario— o libros como los de Primo Levi , Eddy de Wind o Viktor Frankl , predominan los films como Escape de Sobibor ( Escape from Sobibor , Jack Gold, 1987), que se sitúa en las antípodas de los otros dos títulos citados. Se decanta por ser un telefilm sobre héroes y monstruos que escapa de la memoria a la que aspiran Resnais y Lanzmann. El de Gold se sitúa en la hazaña que tanto Richard Rashke, el autor del libro en el que se basa el guion de Reginald Rose, y los responsables de la p...