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Mostrando entradas de octubre, 2019

Titanic (1943)

La manipulación de los medios de comunicación y de expresión con fines propagandísticos no fue invención del siglo XX, pero a la largo de esta centuria se perfeccionó hasta alcanzar cotas imposibles antes del nacimiento del cinematógrafo. Con el desarrollo y evolución del invento de los hermanos Lumière , la propaganda encontró un recurso inmejorable en la imagen en movimiento y, más adelante, en su capacidad de habla. El nuevo medio aceleraba la propagación del mensaje y ampliaba el radio de acción propagandística a cualquier sector poblacional que tuviese acceso a una sala de proyección. El consumo de películas era económico, instantáneo y, empleado según quienes, apenas exigía esfuerzo intelectual a los espectadores. Los interesados lo sabían, aprovecharon la comunicación inmediata que el cine establecía con el público y la emplearon para sus fines. El caso es que era una herramienta sin par a la hora de difundir ideas o para invitar a la población a la evasión, cuando no a la alien...

El peral salvaje (2018)

En La rebelión de las masas , Ortega y Gasset escribió que <<para formar una minoría, sea la que sea, es preciso que antes cada cual se separe de la muchedumbre por razones especiales, relativamente personales. Su coincidencia con los otros que forman la minoría es, pues, secundaria, posterior a haberse cada cual singularizado.>> (1)  Nuri Bilge Ceylan se singulariza a lo largo de su obra cinematográfica, lo cual la aleja de multitudes y la convierte en minoritaria, afín a un grupo de individuos que, sin premeditación, coinciden en la búsqueda de sustancia en las películas; y que por muy numerosos que sean, nunca dejarán de ser una minoría frente a la masa que mueve el cine más comercial. La singularidad de Ceylan , la conciencia de ser testigo del presente y de realizar un cine donde prima sus razones especiales para hacer este y no otro tipo, la hereda Sinan Karasu ( Dogu Demirkol ) en El peral salvaje ( Ahlat Agaci , 2018), cuyos encuentros y entrevistas, con dist...

Ayer, hoy y mañana (1963)

Debido a su ubicación geográfica, <<Nápoles, Milán y Roma>> es uno de los dos títulos alternativos que Santiago Aguilar y Felipe Cabrerizo proponen para  Ayer, hoy y mañana  ( Ieri, Oggi,Domani , 1963) en su amena y completa monografía sobre  Vittorio De Sica 1 . El otro, quizás menos obvio, <<Pobres, ricos y burgueses>>, remite a la perspectiva socioeconómica de los personajes; y tampoco habría desentonado, el más evidente si cabe, "Adelina, Anna y Mara", en clara alusión a las mujeres que protagonizan los tres episodios. Aunque pueda imaginar cualquiera de estos títulos para nombrar el film de  De Sica , no quiero hacer lo propio con otra pareja protagonista, pues, en definitiva, las presencias de  Sophia Loren  y  Marcello Mastroianni  son parte indispensable del atractivo visible de la película. A la actriz y al actor los unió por primera vez en la pantalla  Alessandro Blasetti , en la comedia...

El barón rojo (1971)

Educado para ser oficial de caballería, Manfred von Richthofen cambió su caballo por el aeroplano y, en las alturas, asumió su periplo bélico como una etapa noble y heroica, la ilusión de nobleza y de heroísmo inculcados junto al militarismo, a la idea de patria y a la tradición aristocrática y familiar que dieron forma a su interpretación tanto del conflicto armado como de sí mismo. De ahí que no resulte extraño que, en sus memorias, recordase que <<una de las satisfacciones más grandes de mi vida fue cuando me llamaron por primera vez "mi teniente"; no cabía en mí de orgullo>> 1 . Tampoco sorprende que, ante la falta de acción en la retaguardia y el hastío que esto le provocaba, solicitase su traslado allí donde se encontrase la acción. <<Mi petición tuvo efecto y a finales de mayo de 1915 ingresé en el cuerpo de Aviación. Por fin mis deseos se veían satisfechos>> 2 . Sus deseos, relacionados con su visión romántica del enfrentamiento, honor, glori...

La Atlántida (1932)

La fatalidad, la fantasía y la pesadilla predominan en La Atlántida ( L'Atlantide ,1932), pero también la capacidad de Georg Wilhelm Pabst  para filmar y generar la sensación de locura, erotismo, desorientación, deseo, misterio, imposibilidad,..., empleando la cámara, los sonidos, el fondo musical, las arenas y la inmensidad del desierto, la parte visible de la ciudadela donde despierta el protagonista tras su secuestro, así como los rostros y los cuerpos de los personajes o los túneles de la ciudad subterránea donde todos están atrapados. Pero, a primera vista, su acercamiento al mito atlante carece de la personalidad combativa y del realismo crítico que el cineasta alemán había mostrado en sus anteriores trabajos fílmicos. Esto fue algo que se le criticó. Y de hacer caso a las críticas contemporáneas, ¿dónde fue a parar el Pabst  de Bajo la máscara del placer  ( Die Freu d lose Gasse ,1925), de  Tres páginas de un diario ( Das Tagebuch einer Verl...

Moana (1926)

Del frío polar a la calidez de la Polinesia. De los quince meses de estancia en la bahía de Hudson, Canadá, a los casi dos años que, junto a su mujer, Frances H. Flaherty , pasó en Samoa para filmar Moana (1926). Ese era  Robert J. Flaherty , un cineasta para quien el tiempo de rodaje era lo de menos. Miento, no era lo de menos, sino que era imprescindible, pues <<era bastante capaz de pasarse años haciendo una película, rodando metraje suficiente como para hacer una docena de películas normales.>> (1)  Tomarse su tiempo, le resultaba necesario para conocer parajes, costumbres, gentes y recrear la cotidianidad del individuo en sus películas, ya que, más allá de documentar, eso fue lo que hizo. Eso mismo había hecho en su exitosa Nanuk, el esquimal ( Nanook of the North , 1922), y lo repitió en este film que Frances y él rodaron en la isla de Savali. Allí convivieron con los nativos, filmaron sus costumbres y su relación con el medio natural donde viven su cotidi...

Un bigote para dos (1940)

Sus labores diplomáticas en Washington no impidieron que Edgar Neville  tuviese vacaciones y viajase hasta Hollywood para comprobar qué se cocía por allí, quizá un buen cocido madrileño. Lo cierto es que por allí se cocía mucho, por ejemplo su amistad con Chaplin , Pickford  y  Fairbanks  y, tras un breve regreso a España, su experiencia como supervisor (director en la práctica) de la versión castellana de El presidio ( The Big House , George Hill , 1930), así como un cameo en la magistral Luces de ciudad ( City Lights ; Charles Chaplin , 1931). Pero, además, observó que los estudios cinematográficos necesitaban escritores, actrices, actores y cualquiera que, conociendo la lengua materna de  Conchita Montenegro  -que también andaba por allí-, contribuyese en la elaboración de las versiones en castellano de sus películas habladas. Por aquel entonces el doblaje no entraba en los planes de los Mayer y compañía, y los subtítulos, o cansaban o no se leían,...

René Clair. La figura del realizador francés

<<Cuando el cine sonoro da sus primeros pasos. Cuando las pantallas de todos los cinemas muestran las siluetas de las bellezas de  Florence Ziegfeld  y de  Earl Carrol . Cuando las mismas pantallas se saturan de teatro fotografiado. Cuando interminables diálogos llenan metros y más metros de film, y cuando los productores vacilan desorientados, ignorantes del rumbo que deben dar a la nueva variedad del cinema, surge, se alza la figura del realizador francés:  René Clair ...>> 1 . La mejor presentación que pude escribir sobre René Clair no me pertenece, es de Carlos Serrano de Osma . Y no es de hoy, es de 1933. En aquella época, Clair se encontraba en lo alto del panorama cinematográfico, más adelante llegarían su breve etapa británica, su estancia en Hollywood durante la década de 1940, su regreso a Francia en 1947 y la posterior indiferencia hacia su obra. Por aquellos primeros años treinta, ya había realizado cuatro largometrajes sonoros y ocho films...