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Mostrando entradas de septiembre, 2016

Botón de ancla (1947)

<<Por primera vez, en 1948, desde que en 1938, diez años antes, me dediqué a este oficio, había logrado un éxito popular. Cuando hacíamos presentaciones en los cines de reestreno, las ovaciones eran estruendosas, los saludos, los abrazos, rebosaban admiración, simpatía, cariño. La gente me reconocía por la calle. No se habían aprendido todavía mi nombre, pero me señalaban y decían: ¡Mira, mira: el que se muere en Botón de ancla !>>.  Fernando Fernán Gómez recordaba en sus memorias que a raíz de su participación en  Botón de ancla  (1947) el público lo reconocía por las calles. Esa popularidad repentina le sorprendía, ya que, a pesar de su juventud, llevaba una década dedicada a la interpretación, había participado en títulos tan populares como  El destino se disculpa  ( José Luis Sáenz de Heredia , 1944), pero su buen hacer había pasado desapercibido. Más allá de su mediocridad, la película de  Ramón Torrado fue un éxito monumental, sin exag...

A hierro muere (1961)

Aunque las mejores películas de  Manuel Mur Oti se decantan por el melodrama, la mixtura genérica es constante, de ahí que asuman características de westerns ( Orgullo o Duelo en la cañada ), de tragedia clásica ( Fedra ) o de cine negro ( A hierro muere ), pero todas tienen en común el protagonismo de una mujer o, en el caso de El batallón de las sombras (1956), de varias. A todas ellas se las descubre atrapadas en su presente, ya sea debido a la tradición heredada, como sucede con la protagonista de  Orgullo  (1955), a su supeditación a la sociedad patriarcal, Aurelia en Condenados  (1953), o a la necesidad de crear y de creer en la mentira que posibilita la ilusión a la que se aferran Emilia en  Cielo negro  (1951) o la ex-convicta de A hierro muere  (1961). La mayoría están condenadas a no ver cumplidos sus deseos, pero no por ello se rinden, al contrario, asumen su situación y, salvo la cantante de Duelo en la cañada  (1959), pasan...

El expreso de Andalucía (1956)

Sin la omnipresente censura, o con una más permisiva y menos partidista, y con empresarios comprometidos a la hora de crear una industria cinematográfica propia, como sí ocurrió en otros puntos del globo, la historia del cine español habría sido distinta. Obvio. Cineastas no faltaban para ello, sin contar con quienes realizaban sus carreras en el exilio ( Carlos Velo , Luis Buñuel o Luis Alcoriza ). Tampoco se carecía de buenos operadores, actores, actrices o guionistas, pero la realidad deparó la falta de apoyo financiero, las precarias distribuciones del producto autóctono y el control por parte de las autoridades de la libertad creativa de directores y guionistas. Aún así, durante el periodo franquista se realizaron producciones más interesantes que las exitosas Locura de amor , ( Juan de Orduña , 1948),  Botón de ancla  ( Ramón Torrado , 1947) o Balarrasa , ( José Antonio Nieves Conde , 1950), producciones que contaron con pocos medios y sin apenas ayuda oficial, pero con...

Los amantes crucificados (1954)

La pérdida de más de la mitad de las películas realizadas por  Kenji Mizoguchi , desde su debut en 1923 hasta poco antes de su fallecimiento en 1956, impide un mayor conocimiento de su evolución como cineasta; aunque los títulos que sí han llegado hasta nuestros días, ofrecen una idea aproximada de su estilo poético, pausado y refinado, así como de las temáticas que se repiten a lo largo de su obra cinematográfica. Una de las constantes que aparece con mayor frecuencia en sus largometrajes, la mujer en el Japón tradicional, encuentra parte de su explicación en un momento puntual de su infancia, cuando, ante una situación económica precaria, su padre vendió a su hermana Suzu a una casa de geishas. Este hecho, que Mizoguchi jamás olvidó ni perdonó, inspiraría su defensa de la mujer en la pantalla, aunque, en su cotidianidad, mostrase un carácter despótico, quizá más acorde con la sociedad tradicional que retrató en muchas de sus películas que con el discurso humanista y progres...

Ava Gardner. Magnetismo innato

Lejos del supuesto glamour que muestran a su paso por los distintos festivales, durante las promociones o en los estrenos de las películas que protagonizan, los actores y las actrices viven una realidad distinta a la que se vende de puertas afuera, realidad que se confunde con la brillante imagen que empezó a ser potenciada en el Hollywood del sistema de estudios. Este brillo ficticio, evidenciado en films como  Espejismos ( Show People , King Vidor 1928) o  Ha nacido una estrella ( A Star is Born ; George Cukor , 1954), surgió de la estrategia comercial de los responsables de las grandes compañías, que, en su afán de generar un reclamo que llenase las salas y que asegurase mayores beneficios económicos a sus producciones, crearon el conocido S tar-system . Dicho sistema, el de estudios, en vigencia hasta bien entrada la década de 1950, estaba compuesto de hombres y mujeres de carne y hueso que alcanzaron en el imaginario popular un esplendor poc...

George Cukor. Destellos de un cineasta elegante

El asentamiento definitivo del sonido en la industria hollywoodiense trajo consigo un retroceso respecto a la movilidad de la cámara y a la calidad alcanzadas en las producciones silentes. Dicha circunstancia vendría provocada por la incorporación de los efectos sonoros, del fondo musical y de los diálogos, los cuales exigían una reinvención del lenguaje cinematográfico, que pasaba de ser visual a contar con el audio como nuevo elemento narrativo. En un primer momento algunos cineastas se mostraron escépticos con las posibilidades que ofrecía el sonido, mientras, los responsables de las productoras no tenían demasiado claro cómo enfocar el avance técnico. Algunas estrellas y algunos realizadores del mudo no supieron, no pudieron o no les dejaron adaptarse, lo que supuso el final de sus carreras y un cambio radical en los estudios cinematográficos. Como consecuencia, las majors vieron prioritario contratar a escritores, directores, técnicos, actores y actrices que estuviesen capa...