Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de junio, 2011

Los Goonies (1985)

Aquella tarde de verano de 1985, con once años recién cumplidos, no estaba en la costa ni en los espacios urbanos habituales de juegos, de travesuras, de pedaleos kamikazes ni de luchas entre barrios vecinos. Me encontraba sentado, tal vez tranquilo o ansioso, en el cine Capitol de Santiago de Compostela, hoy reconvertido en sala de conciertos, donde no era consciente de que estaba ante el canto de cisne de una época en el cine infantil y juvenil. En aquel instante, junto a un grupo de amigos de la infancia y en aquella sala oscura que se iluminó e ilusionó con la proyección que se iniciaba con una fuga carcelaria y la posterior persecución por el pueblo donde viven los héroes y heroínas de la acción, solo me importaban tres cosas: silenciar al de las palomitas, pipas o lo que fuese que armase aquel incordio sonoro, disfrutar de la aventura que tenía ante mí y vivir una similar, aunque esto último lo supe después, cuando salimos a la calle y no paramos de fantasear hasta que llegó...

Pickpocket (1959)

Qué decir tiene que en Pickpocket  (1959) no hace falta ni dos minutos de visionado para reconocer el personal estilo de  Robert Bresson , quien con todo lujo de detalles y con un elenco de actores no profesionales recrea las circunstancias que rigen la existencia de un carterista que reflexiona sobre su vida, pero que es incapaz de enfrentarse a ella, incapacidad que le conduce a su aislamiento interior y que le impide alejarse de la propia sensación de aislamiento que, posiblemente, él mismo ha creado.  Bresson  filma la pesadilla de un carterista ( Martin LaSalle ) empujado al robo por su debilidad de carácter, pero no lo hace desde el punto de vista de un relato policial, sino personal, austero, que se aleja de las florituras innecesarias, y profundo, que se apoya en los sonidos y en las imágenes, con la que  Bresson muestra ese entorno interno y externo en el que se descubre a Michel, inmerso en un mundo en el que no sabe muy bien cómo ha llegado a parar...

Sin perdón (1992)

Transcurridos seis años desde la adquisición del guión de  Sin Perdón  ( Unforgiven , 1992) y del estreno de El jinete pálido ( Pale Rider ; 1985),  Clint Eastwood  regresó al western para despedirse del género que lo convirtió en icono cinematográfico, a ese oeste de celuloide por donde cabalgó y fue más rápido con el revólver que los feos y los malos que le salieron al paso, pero, al igual que aquellos, su Hombre sin Nombre acababa con las vidas de sus oponentes sin que matar supusiera mayor problema que el dinero que perseguía. La intención desmitificadora del cineasta, presente en estado embrionario en sus interpretaciones para Sergio Leone , fue adquiriendo mayor relevancia y complejidad a lo largo de sus cuatro westerns como realizador y protagonista. Su oeste se presenta cual espacio moribundo, oscuro y espectral, habitado por seres ambiguos y mezquinos, pero tan reales en su imperfección como los antihéroes de esta lírica y reflexiva cumbre crepuscular. Aja...

El circo (1927)

El vagabundo chaplinesco no presenta atributos que lo definan valiente y heroico, y sin embargo es lo uno y lo otro. No se rinde en su generosidad y entrega, ni en su rechazo a la opresión, en cualquiera de sus formas. De ahí que simpatice con los desfavorecidos —un chico, una vendedora de flores callejera, una golfilla portuaria o una famélica artista circense—, se acerque a ellos, los proteja y libere. Así es su vagabundo, un errante solidario que lleva esperanza y comida a quienes necesitan ambas. Su discurso cobra cuerpo en su personaje y  El circo ( The Circus ,1927) es una excelente oportunidad para comprobarlo y comprobar que Charles Chaplin  y su vagabundo sin blanca son ricos en sentimientos, en humanidad. Sombrero hongo, bastón, bigote o un traje que ha vivido días mejores son algunos de los rasgos reconocibles de este desheredado social que se ve in...

Ariane (1957)

La ficción cinematográfica posee algo mágico, transforma realidades en reflejos de sueños y fracasos, en comedias y dramas que invitan a la risa y al llanto; a veces, a la indiferencia. Además, si cae en manos de alguien como Billy Wilder , posee el atributo de ser inimitable, característica que él mismo observaría en su admirado Ernst Lubitsch . El mejor Wilder llena la pantalla con su genialidad, con su "toque" propio, que nace en sus guiones, escritos por él mismo, aunque nunca los desarrolló solo. Sobre todo, lo hizo con la complicidad de Charles Brackett y, a partir de Ariane ( Love in the Afternoon , 1957), de  I. A. L. Diamond . Se burla de sus personajes y de las situaciones que sufren o provocan. Le es indiferente porque rige sus destinos y, como "divinidad" creadora, pocas veces se compadece de sus creaciones, aunque haya ocasiones que presencias ...

Fragmentos de nada: sin miramientos

Fragmentos de nada: sin miramientos  Por Antonio Pardines Publicada en 1966,  A sangre fría (In cold blood)  detalla el asesinato de la familia Clutter, padre, madre, hijo e hija, residentes de la pequeña población de Holcomb (Kansas) y los posteriores hechos y reacciones que el crimen provocó en la aparentemente pacífica comunidad. También, a nivel nacional; lo cual podría chocar a un Verdoux que pensase que, por entonces, en Vietnam las muertes y masacres estaban a la orden del día. Los pormenores y las circunstancias de la masacre fueron descritos por  Truman Capote  en esta crónica novelada que le llevó cuatro años de investigación y preocupaciones —he de suponer que tanto emocionales como políticas y económicas—. Probablemente, no podría haber soportado esta carrera de fondo, de no haber contado con la colaboración de  Harper Lee , la autora de la popular Matar a un ruiseñor . El asunto le había llamado la atención, y había seguido el c...

La rosa púrpura de El Cairo (1985)

En uno de los guiones no rodados de  Maiakovski , El corazón del cine , la protagonista de una película que se proyecta dentro de la película desaparece de la pantalla sin que nadie sepa a dónde ha ido. Esto provoca que no continúe la exhibición y que el resto de los personajes permanezcan a la espera de su regreso. Mientras, el público se impacienta, los empresarios salen a buscarla y ella aparece en el cuarto del pintor que, enamorado de la chica, dibujó el cártel promocional de un film que sufre las consecuencias de la ausencia. No resulta extraño encontrar similitud entre  La rosa púrpura de El Cairo  ( The Purple Rose of Cairo , 1985) de  Woody Allen  y el argumento de Maiakovski ; pero, coincidencia o inspiración, como también puede serlo respecto a  Buster Keaton  y  El moderno Sherlock Holmes ( Sherlock Junior , 1924),...

39 escalones (1935)

La popularidad de su etapa hollywoodiense ensombrece las obras inglesas de Hitchcock , pero estas no desmerecen respecto a las estadounidenses y, películas como  39 escalones ( The 39 Steps , 1935), nada tienen que envidiar a los producciones norteamericanas, puesto que no se pueden comparar, ya que una y otra etapa forman parte de un mismo proceso evolutivo. El encanto de 39 escalones  resalta en todo momento, el humor inglés salpica por todas partes, quizá no tan evidente como en Alarma en el expreso  ( The Lady Vanishes , 1938), del mismo modo que lo hace la imagen que, quien mira o escucha, desea creer. No considero exagerado escribir que se trata de la película británica más dinámica de Hitchcock , la que reúne y equilibra su apuesta por el movimiento, la que agiliza mejor que ninguna la carrera contrarreloj de su protagonista, del falso culpable perseguido y co...

La armada Brancaleone (1966)

Admirador confeso del  Quijote  y de la novela picaresca,  Mario Monicelli  simpatizaba con personajes marginales, perdedores y tipos corrientes, individuos que sueñan e intentan abandonar su situación a base de lo que saben hacer, en muchos casos mentir y aprovecharse.  Escrita en colaboración del dúo Age - Scarpelli , Monicelli realizó en La armada Brancaleone ( L'armata Brancaleone , 1966) una comedia grotesca que viaja a un Medievo diferente al que suele asomar en las pantallas cinematográficas, sin héroes y con alguna dama que crea apuros —como aquella de quien, creyéndola apestada, el protagonista huye sin satisfacer su deseo primigenio; o Matelda ( Catherine Spaak ), a la que salva y a quien su honor le impide desflorar—, una Edad Media con la suciedad que se le atribuye, con su brutalidad y la picaresca de caricaturas que sirven para que el director de Rufufú ( Il soliti ignoti , 1958) satirice el Medievo en un alarde de desenfado que recalca l...

La fiera de mi niña (1938)

Suele referirse su fracaso comercial y su fría acogida, pero la ceguera y el ninguneo del ayer no quitan que  La fiera de mi niña ( Bringing up, Baby , 1938) brille hoy en la memoria cinematográfica como lo que es: uno de los más vivos y alegres exponentes de  screwball comedy ,  cuyo máximo apogeo se produjo entre la segunda mitad de la década de 1930 y la primera de 1940. En este estilo de comedias, las confusiones y los enredos toman en control absoluto de la situación. Y partiendo de tan estimable absurdo, un desenfadado  Howard Hawks  invita a la diversión de un instante cinematográfico alocado que encuentra su guía en el guion de  Dudley Nichols y Hagar Wilde . Así,  Hawks camina sobre terreno que le gusta y filma su primera gran comedia, contando con el protagonismo de una pareja en estado de gracia ( Katharine Hepburn y Cary Grant ), un dúo cuya   complicidad —química, quien así lo prefiera— es un regalo para la comedia, y fund...

La dama de Shanghai (1947)

Orson Welles  se decantó por el uso de la voz en off del personaje principal (características reconocida del cine negro) para narrar la trágica experiencia de Michael O'Hara  ( Orson Welles ) a lo largo de  La dama de Shanghai ( The Lady from Shanghai , 1947) , la cual le ha acarreado terribles consecuencias. Michael así lo indica, justo antes de detener el carro que transporta a Rosalyn ( Rita Hayworth ), esa bella mujer por la que se sentirá irremediablemente atraído. Sin embargo, cuando O'Hara descubre que está casada intenta apartarse de ella, aunque en realidad no les es posible dejar de pensar en ella. Como consecuencia del rechazo de O'Hara a la propuesta de trabajo ofrecida por Rosalyn entra en escena uno de los personajes más importantes y mejor desarrollados, Arthur Bannister (marido de Rosalyn). Bannister ( Everett Sloane ) es un famoso criminalista, en quien se descubren aspectos destructivos y una clara dependencia de su joven y hermosa esposa. Arthur es ...