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El hombre de MacKintosh (1973)


La experiencia y profesionalidad de John Huston, quien a pesar de no tratarse de un proyecto personal, deparó que El hombre de MacKintosh fuese una excelente intriga de espionaje, que parte de un guion escrito por Walter Hill y que cuenta con las interpretaciones de Paul Newman y James Mason. El hombre de MacKintosh se centra en un hombre, Rearden (Paul Newman), al que han llamado, ¿para qué?. Lo único que se sabe es que trabaja para McKintosh (Harry Andrews), uno de los jefes del servicio de inteligencia británico. La operación que se le propone consiste en asaltar a un cartero y apoderarse de un paquete que contiene diamantes, un delito que le conduce directamente a prisión. ¿Qué trama? Sería la siguiente pregunta, que sería de nuevo la anterior, y que continúa sin respuesta. Sin embargo, resulta obvio que está en la cárcel por algo más que el asunto de los brillantes. Y es en ese recinto al margen de la sociedad donde se descubre la verdadera naturaleza de la misión que Rearden debe llevar a cabo. Pero, ¿es la definitiva o se esconde algo más?. Los dos fugitivos son liberados por una organización que se dedica a las evasiones garantizadas al ciento por ciento, lo que lleva a Slage (Ian Bannen) y a Rearden a permanecer juntos en un lugar desconocido, custodiado por seres que semejan peligrosos y que les cuidarán hasta que sean trasladados definitivamente. Sin embargo, algo ocurre, MacKintosh comenta sus planes y algo falla, ¿es posible que un hombre tan experto haya cometido semejante torpeza?. Con su vida en peligro y sin que nadie le socorra, Rearden debe escapar, algo que no le resultará sencillo. El hombre de MacKintosh es una película que atrapa, que permite ir planteándose cuál será el siguiente paso que va a dar el protagonista en una situación tan delicada como lo es la suya, en la que su vida siempre se encuentra en constante peligro. Paul Newman, en compañía de su socio John Foreman, produce una película hecha a su medida, y que sin la presencia de John Huston tras las cámaras podría haber dado un resultado muy diferente. Sin embargo es un film inteligente, compacto y que no pretende engañar con falsedades de ningún tipo (algo que se agradece), y que se convierte en una de las mejores películas interpretadas por el actor en la década de 1970.

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