La espléndida Hana-Bi (1997) significó el reconocimiento definitivo del Takeshi Kitano cineasta, un realizador que ha construido su universo cinematográfico sobre silencios y primeros planos que hablan por sí mismos, sobre la comicidad (que alcanzaría el grado de autoparodia en Takeshis' ), sobre la violencia, la soledad o la presencia del océano como parte de la poética visual que, en mayor o menor medida, emplea en sus películas. Pero, hasta Hana-Bi , dicha poética no había alcanzado su perfección, provocando que pasase desapercibida para parte del público, que quizá había malinterpretado la creatividad de un director que en El verano de Kikujiro ( Kikujirô no natsu , 1999) ofrecía un enfoque en apariencia distinto al mostrado con anterioridad, aunque solo en apariencia, pues, tras el entrañable, cómico y, en casos puntuales, amargo viaje de Kikujiro ( "Beat" Takeshi ) y Masao ( Yusuke Sekiguchi ) se encuentran rasgos del Kitano de Una escena...