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Mostrando las entradas etiquetadas como frank sinatra

Sinatra: a su manera (y a la de otros)

Sinatra: a su manera (y a la de otros) Por Antonio Pardines La letra de la canción «My Way» no la escribió Frank Sinatra, sino Paul Anka a partir del original francés, pero Sinatra sí fue quien, de todos los cantantes que la han interpretado (Elvis Presley, Julio Iglesias, el propio Anka, Los piratas y tantos más), la hizo suya porque —no me cabe duda— se sentía identificado con la filosofía existencial del tema, ese modo de vivir «a su manera» al que se aferró hasta el final de su vida: siempre siendo un niño grande y caprichoso, impredecible en sus reacciones, despectivo con quienes mostrasen algún signo de debilidad —o lo que él considerase tal—, generoso con aquellos a quienes aceptaba en su radio de cariño y de respeto. No era ningún héroe ni ningún rebelde, tampoco un delincuente juvenil ni, andando el tiempo, senil, mas sí iba a lo suyo y creó su propio reino, aunque fuese un reino vasallo de uno mayor en las sombras y de otro mediático. Un tipo duro como él nunca reconocería ta...

Como un torrente (1958)

Quizás los responsables de Como un torrente ( Something Come Running , Vincente Minnelli, 1958) no supiesen que reunir a Frank Sinatra, Dean Martin y Shirley MacLaine daría origen al “clan Sinatra”, llamado así debido a la popularidad cantante de My Way (tema adaptado al inglés por Paul Anka del original francés). Pero ahí queda el hecho y el origen de la banda: <<La mitología del Clan empezó con Como un torrente en 1958>, (1) recuerda MacLaine en Mis estrellas de la suerte . A Sinatra le gustaba ser el gallo del corral y, junto a Martin, era el más duro del grupo, que tendría como base para sus juergas Las Vegas. Aparte de esa dureza de barrio, ambos tenían en común el ser italoamericanos, cantantes, tener los casinos como escenario para sus actuaciones y, sobre todo, que provenían de los márgenes donde la delincuencia era cotidiana. En aquellas calles de su infancia se convirtieron en tipos duros y conocieron a otros duros que pasarían a la categoría gansteril. Fue en est...

No serás un extraño (1955)

Una enésima novela olvidada en la actualidad, escrita por Morton Thompson, pero en su momento la de mayores ventas en Estados Unidos, apuntaba que la película que iba a adaptarla —a partir del guion de Edna y Edward Anhalt— sería un éxito comercial, más si cabe al leer los nombres que encabezaban el reparto: Olivia de Havilland, Robert Mitchum, quien, al parecer, debido a su imagen de “tipo duro” no era una elección que agradase al público, Frank Sinatra, Gloria Grahame, Broderick Crawford y Charles Bickford; por allí, también asomaba Lee Marvin, pero todavía no era una estrella. Sin embargo, el nombre del director era nuevo en esas lides, aunque no en el mundo del cine donde ya se había labrado una imagen de productor liberal e independiente en títulos como  El ídolo de barro (The Champion, Mark Robson, 1949), Hombres (The Men, Fred Zinnemann, 1950) o Solo ante el peligro (Highnoom, Fred Zinnemann, 1952), aunque su independencia habría que entrecomillarla, pues siempre contó con e...

El diablo a las cuatro (1961)

El cine de catástrofes vivió su esplendor en la década de 1970, pero las catástrofes naturales y también las provocadas asoman en la pantalla desde los orígenes del cine en films como Vida de un bombero americano ( Life of an American Fireman , Edwin S. Porter , 1903) o Los últimos días de Pompeya ( Gli ultimi giorni di Pompei , Luigi Maggi y Arturo Ambrosio , 1908). Pero quizá los antecedentes más sonados de este tipo de cine sean San Francisco ( W. S. Van Dyke , 1936) y Huracán sobre la isla ( The Hurricane , John Ford , 1938). Otro antecedente, aunque en este caso generosamente cómico, se encuentra en un momento puntual de El héroe del río ( Steamboat Bill, Jr. , Charles F. Reisner y Buster Keaton , 1928), cuando Keaton se enfrenta al huracán que arrasa el pueblo a su paso, pero la catástrofe natural funciona como elemento que agudiza la comicidad del slapstick y del genial cómico. Eso no sucede en San Francisco , que introduce durante su metraje el terremoto que provocó el...

Ellos y ellas (1955)

Tanto para un actor dramático de las características de  Marlon Brando como para un realizador de las inquietudes intelectuales de  Joseph L. Mankiewicz , Ellos y ellas ( Guys and Dolls , 1955) supuso un reto en sus carreras, ya que, por primera y última vez, ambos se enfrentaron a un género en el que nunca habían participado y dentro del cual no parecían encajar. Entonces ¿por qué aceptar trabajar en un proyecto aparentemente alejado de sus aptitudes e intereses? En el caso del cineasta la explicación podría encontrarse en su gusto por el teatro, muchas de sus películas están basadas en obras de este género literario, aunque en esta ocasión no se trataba de adaptar un drama sino de hacerlo con un musical de éxito,  Guys and Dolls  (ganadora del premio Tony en 1951), y llevarlo a su terreno. En cuanto al actor, bastó con la confianza que le transmitió el cineasta y con su presencia detrás de las cámaras, ya que ambos se habían entendido a la perfección trabajad...

Un día en Nueva York (1949)

Con permiso de Fred Astaire , Gene Kelly fue el actor-bailarín más importante del musical clásico hollywoodiense, como también fue una de las figuras más destacadas detrás de las cámaras, pues en algunos de los musicales en los que participó como actor también asumió labores de coreógrafo, y en ocasiones ejerció de director o co-director, como sucedió en sus tres colaboraciones con  Stanley Donen , otro de los personajes más reputados del género, que debutó en la realización con este largometraje. A su relación profesional se deben la genial  Cantando bajo la lluvia , una de las obras capitales del género, Siempre hace buen tiempo y esta otra destacada comedia musical que se abre a primera hora de la mañana en uno de los puertos de Nueva York, donde poco después, a eso de las 6 a.m., se descubre a un grupo de marineros entre quienes la cámara encuadra a Gabey ( Gene Kelly ), Chip ( Frank Sinatra ) y Ozzie ( Jules Munshin ) cantando New York, New York  (no confundir c...

La cuadrilla de los once (1960)

Un par de años antes,  Frank Sinatra y Dean Martin  habían compartido cartel en Como un torrente  ( Vincente Minnelli , 1958), pero la película que reunió al "Rat Pack" al completo fue la penúltima que dirigió  Lewis Milestone . Vista su trayectoria anterior ( Sin novedad en el frente , El extraño amor de Martha Ivers o Arco de triunfo ) se deduce que Milestone había vivido tiempos mejores a su encuentro con el quinteto de amigos que se citó en Las Vegas no por casualidad. Para los Sinatra , Martin , Sammy Davis, Jr. , Peter Lawford y Joey Bishop (el menos problemático del grupo) la localidad de Nevada era un entorno habitual donde solían actuar tanto individualmente como en colectivo; de hecho, durante el rodaje fueron un reclamo artístico y turístico de primer orden para que la ciudad del juego se llenase de curiosos que pretendían ver sus actuaciones cada noche en el Sands, casino del que  Sinatra  y  Martin eran accionistas. Más q...

El mensajero del miedo (1962)

La industria cinematográfica como cualquier otro negocio busca ante todo el beneficio, esta realidad provoca que algunos proyectos se queden en el cajón y otros se materialicen cuando se consigue la participación de una estrella que ofrezca garantías de cara a la taquilla. De modo que, con mayor frecuencia de la deseada, ni la idea ni la ilusión de llevarla a cabo abren las puertas para que producciones como  El mensajero del miedo (The Manchurian Candidate)  puedan filmarse; de hecho, este famoso thriller no habría sido realizado si no hubiese contado con el respaldo de un actor de renombre como Frank Sinatra . Pero más llamativo resulta que, poco después de su comercialización,  Sinatra , productor no acreditado de la película, ordenase retirar las copias en circulación. Aunque todo ésto no son más que anécdotas ajenas a los errores y aciertos de George Axelrod como guionista y John Frankenheimer  como director, y a las limitaciones dramáticas de sus dos ac...

El hombre del brazo de oro (1955)

Una década antes de que Otto Preminger rodase El hombre del brazo de oro ( The Man with the Golden Arm , 1955)  Billy Wilder  había realizado un soberbio estudio sobre el comportamiento de un escritor dominado por su sed de alcohol en la excepcional Días sin huella ( The Lost Weekend , 1945). En aquélla, el personaje interpretado por Ray Milland muestra como su adicción al whisky consume su existencia entre estados de ansiedad, impotencia y embriaguez. Algo similar sucede con Frankie Machino ( Frank Sinatra ), el drogadicto del drama de Preminger , que presenta una adicción similar a la mostrada en  Días sin huellas , aunque en este caso no se trata de alcohol, sino de heroína. Tras su reclusión en un centro de desintoxicación, Frankie se cree un hombre nuevo, y posiblemente lo sea en el instante de poner de nuevo los pies en la calle, pero su retorno al barrio que le vio caer se descubre repleto de desencanto, culpabilidad, tentaciones o personas que amenazan ...

Orgullo y pasión (1957)

El ídolo de barro  (1949),  Hombres  (1950),  El francotirador  (1952),  Solo ante el peligro   (1952) u  Hombres olvidados  (1953) son algunos de los títulos que  Stanley Kramer produjo para otros, pero este productor independiente también tenía aspiraciones propias de cineasta y asumió la dirección de algunas de sus producciones. Lo hizo con resultados más o menos afortunados, aunque siempre respetables e incluso atractivos en películas de mensaje liberal y progresista, pero incapaces de asumir riesgos que transgrediesen los límites establecidos por el políticamente correcto y la industria a la que, aun siendo productor independiente, pertenecía.  No serás un extraño  (1955),  Fugitivos  (1958),  La hora final   (1959),  Vencedores y vencidos  (1961) o  El secreto de Santa Victoria   (1969) son ejemplos de sus buenas intenciones y de su “medio” buen...

De aquí a la eternidad (1953)

A pesar de ambientarse en un campo militar durante los días previos y en la jornada del bombardeo a Pearl Harbor,  De aquí a la eternidad  ( From Here to Eternity , 1953)   no es un film bélico propiamente dicho; es decir, que ya que desde su inicio rompe las barreras del género y se decanta por el melodrama que nace de las relaciones, de los sentimientos (amor, amistad, rechazo,...) y de los comportamientos de cada uno de sus protagonistas, de quienes se presentan inquietudes, carencias, sueños y deseos que provocan su unión y su ruptura. El planteamiento realizado por  Fred Zinnemann , a la hora de exponer cuanto sucede en sus personajes, resultó valiente para su época, aunque más lo habría sido de no haberse visto obligado a suavizar ciertos aspectos del film para superar la censura del código Hays (en vigor desde 1934 hasta 1967), sobre todo en cuanto al tono de las relaciones sentimentales que se desarrollan durante la película, aunque también por su crítica a l...