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De aquí a la eternidad (1953)


A pesar de ambientarse en un campo militar durante los días previos y en la jornada del bombardeo a Pearl Harbor, 
De aquí a la eternidad (From Here to Eternity, 1953) no es un film bélico propiamente dicho; es decir, que ya que desde su inicio rompe las barreras del género y se decanta por el melodrama que nace de las relaciones, de los sentimientos (amor, amistad, rechazo,...) y de los comportamientos de cada uno de sus protagonistas, de quienes se presentan inquietudes, carencias, sueños y deseos que provocan su unión y su ruptura. El planteamiento realizado por Fred Zinnemann, a la hora de exponer cuanto sucede en sus personajes, resultó valiente para su época, aunque más lo habría sido de no haberse visto obligado a suavizar ciertos aspectos del film para superar la censura del código Hays (en vigor desde 1934 hasta 1967), sobre todo en cuanto al tono de las relaciones sentimentales que se desarrollan durante la película, aunque también por su crítica a los métodos empleados por algunos de los oficiales y soldados que salen en este film que se inicia con la llegada de Robert Prewitt (Montgomery Clif) a su nuevo destino en las islas Hawaii, donde no espera los constantes abusos a los que será sometido por orden del capitán Holmes (Philip Ober), como consecuencia de su negativa a boxear en el campeonato de la base. Prewitt se mantiene firme en su postura de no volver a ponerse los guantes porque no puede olvidar el combate en el que hirió de gravedad a un compañero; esa promesa, hecha a sí mismo, le permite aguantar estoicamente cuanto le viene encima. Aunque solo se observan los malos tratos que sufre Prewitt, también se sabe que su amigo, el soldado Angelo Maggio (Frank Sinatra), es víctima de las torturas del sádico sargento Judson (Ernest Borgnine), responsable de la prisión militar donde lo encierran después de saltarse su guardia y acudir a la ciudad en busca de diversión.


La película arranca meses antes del ataque sorpresa japonés a Pearl Harbor, cuando el soldado Prewitt llega a la isla e inicia una nueva etapa en el ejército, sin duda más dura que la anterior, porque en su nueva base se encuentra desprotegido ante los abusos consentidos y alentados por el jefe de la compañía. Prewitt resiste, muestra tozudez y un carácter que llama la atención del sargento Warden (
Burt Lancaster), suboficial en quien, oficiosamente, recae la responsabilidad del funcionamiento de la compañía, ya que el capitán Holmes resulta ser un incompetente que solo piensa en su ascenso, el cual pretende conseguir a costa de ganar el campeonato de boxeo. Fuera del ámbito castrense se producen dos relaciones amorosas: el idilio entre el sargento Milton Warden y la adúltera Karen Holmes (Deborah Kerr), la esposa del capitán (una relación que alcanza su momento más intenso cuando, tendidos sobre la arena de la playa, una ola remoja su pasión), y el romance entre Prewitt y Alma (Donna Reed), la joven que se gana la vida bailando con cualquier soldado que acuda al local y pague por sus servicios. Inicialmente, el suboficial se mantiene al margen de los hechos que rodean a Prewitt, sin embargo no puede permanecer alejado de la solitaria y desengañada señora Holmes, condenada a vivir con un hombre a quien desprecia. El amor que surge entre estos dos seres solitarios les aparta del vacío que ha dominado sus vidas al tiempo que les proporciona una esperanza que también comparten Prewitt y Alma, aunque esta se rompe poco antes de que se produzca el fatídico e inesperado ataque.

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