Ir al contenido principal

El secreto de la pirámide (1985)


Sherlock Holmes, personaje creado por Arthur Conan Doyle, ha sido trasladado a la pantalla en numerosas ocasiones, algunas de ellas adaptando los escritos originales del autor y otras tomándose ciertas libertades como la realizada por Billy Wilder en La vida privada de Sherlock Holmes (1970), a la que seguiría el psicoanálisis de Herbert Ross en Elemental, doctor Freud (The Seven per Cent Solution) (1976) o la dirigida por el director Barry Levinson, destinada a un público más joven, basada en un guión de Chris Columbus. El secreto de la pirámide (Young Sherlock Holmes) parte de la idea del hipotético encuentro entre un Holmes (Nicholas Rowe) adolescente, estudiante brillante y de gran capacidad para la deducción, y el joven Watson (Alan Cox), tímido e inseguro cuando llega a la escuela donde se conocen. La voz del Watson maduro, presumiblemente anciano, narra la historia desde la lejanía que le confieren los años transcurridos desde el momento que se produjo la acción que se observa en la pantalla, pero el viejo Watson no ha perdido ni un ápice de sus recuerdos, algo que puede justificarse debido a la asombrosa experiencia que le unió por vez primera al futuro detective. Desde el primer instante Watson siente admiración por el joven Holmes, en quien observa la seguridad, el valor y la sagacidad que a él le faltan, aspectos que le convencen para seguir a su amigo en una aventura que no tarda en comenzar, y en la que serán acompañados por Elizabeth (Sophie Ward), el amor de Holmes y sobrina de su mentor, el profesor Waxflatter (Nigel Stock), muerto en extrañas circunstancias. Al tratarse de un film juvenil, Barry Levinson dotó a la película de un ritmo rápido, que se olvida de profundizar en los personajes o lairse de los cánones establecidos; su puesta en escena nada tiene con las películas anteriormente citadas y sí con otras producciones que se estrenarían en los años ochenta, y que tendrían en común la producción ejecutiva de Steven Spielberg. En definitiva, el film presenta un primer encuentro entre los dos detectives durante la adolescencia, un encuentro que nunca tuvo lugar en los textos de Conan Doyle (reunió a Watson y a Holmes por primera vez en edad adulta), pero es en esa libertad creativa donde reside lo más destacado de la película, pues se sirve de ello para realizar guiños inofensivos que presentan características reconocibles en el Holmes adulto, y que supuestamente serían adquiridas durante este primer misterio; así se descubre como consigue su pipa de fumar, su abrigo o su sombrero de doble visera, y como se producen sus encuentros con personajes como el detective Lestrade (Roger Ashton-Griffiths), futuro inspector de Scotland Yard, o el profesor Moriarty, enemigo del Holmes adulto.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Sucker Punch (2010)

Una alternativa de la realidad Por Antonio Pardines Una de las ideas expuestas por Zach Snyder en Sucker Punch (2010) nos dice que la libertad se genera y se alcanza en la mente, pero el realizador no profundiza en aquello que insinúa y se recrea en el artificio audiovisual que solapa la idea central del film. Condicionada por aquello que el pensamiento fantasea y modifica según los conocimientos adquiridos, la imaginación es la vía de acceso al estado idealizado por la protagonista, un estado para ella real y que plantea interrogantes como ¿qué es fantasía y qué es realidad? ¿Dónde empieza la una y termina la otra? ¿O quién las delimita? Para Baby Doll ( Emily Browning ) la realidad es el gris encierro que sufre antes y durante su estancia en el centro psiquiátrico que su mente transforma en el colorido físico y musical donde sumerge su mente para alcanzar la libertad. Tanto en el espacio opresivo donde vive su encierro como en aquel otro que ella transforma en fantasía prima el bar...

Honor de cavalleria (2006)

Hay que ser quijotesco para pretender trasladar a la pantalla el clásico universal escrito por Miguel De Cervantes , pero, quizá, resulta más quijotesco tomar a sus dos personajes principales y realizar o filmar fragmentos de su monotonía, fragmentos que se unen y que, en su sucesión, establecen la conexión entre la naturaleza y el ser humano, fragmentos que captan vida, comedia y drama (así los interpreto), fragmentos en los que parece no suceder nada, y sin embargo sucede la no aventura, los tiempos muertos y, para quien conecte con ellos (supongo que seremos minoría), estos entretienen. Albert Serra  crea sus propios Quijote ( Lluís Carbó ) y Sancho ( Lluís Serrat ) y los ubica en un espacio abierto natural, rodeados de sonidos, de iluminación natural, golpeados por el viento o refrescando sus cuerpos en corrientes fluviales. Son dos personajes silenciosos, prácticamente los únicos que asoman en las imágenes en las que Sancho guarda silencio mientras escucha como el caba...

El sendero de la traición (1988)

Ismos prematrimoniales Por Antonio Pardines Una de las características del cine de Costa-Gavras es el adentrarse en espacios y en situaciones que desvelan el abuso ya sea de un Estado o de un grupo de poder. Y sus películas suelen funcionar como manifiestos cinematográficos que no temen señalar desmanes y crímenes, sobre todo aquellas en las que contó en el guion con la colaboración de Jorge Semprún y de Franco Solinas, dos escritores igual de comprometidos y con quienes trabajó durante su primera época. Ya considerado uno de los grandes del «cine político», gracias a Z (1969), La confesión ( L’aveu , 1970) y Estado de sitio ( État de siège , 1972), su popularidad se disparó tras el éxito de la espléndida crónica realizada sobre el golpe de estado de los militares chilenos en 1973 y la posterior represión en Desaparecido ( Missing , 1982), cuyo guion corrió a cargo de Donald E. Stewart, que adaptaba el libro homónimo de Thomas Hauser. Más adelante, cuando regresó al cine de habla i...