Un rasgo común a la mayoría de las producciones bélicas filmadas en Hollywood durante la Segunda Guerra Mundial fue el intento por plasmar la contienda desde el sacrificio y el heroísmo tanto de soldados como de oficiales norteamericanos que en ella participaban. De esta etapa pocos son las películas que no ensalzasen a aquellos hombres que luchaban contra el enemigo que se presentaba en la pantalla con la intención de someter al mundo, por lo que sería inusual (por no decir imposible) encontrar alegatos antibelicistas como los rodados en periodo de entre guerras, El gran desfile (The Big Parade, King Vidor, 1925), Alas (Wings, William A. Wellman, 1927), Sin novedad en el frente (All Quiet in the Westfront, Lewis Milestone, 1930) o Remordimiento (The Broken Lullaby, Ernst Lubitsch, 1932), o las propuestas más intimistas y crudas que se rodarían una vez concluida la contienda, Un paseo bajo el sol (A Walk in the Sun, Lewis Milestone, 1945) También somos seres humanos (The Story of G Joe, William A. Wellman, 1945), Fuego en la nieve (Battleground, William A. Wellman, 1949), entre tantas otras grandes aportaciones al género. Destino Tokio (Destination Tokyo, 1943) se filmó durante el conflicto bélico más sangriento del siglo XX, cuando el resultado de la contienda todavía era incierto y todavía quedaban muchas batallas por librar. Conscientes de la complejidad y fragilidad del momento, en Hollywood y en otros lugares del globo se rodaron películas de propaganda bélica que ensalzaban a grupos de soldados guiados por oficiales sin tacha que, más que líderes marciales, semejan padres comprensivos que atendían las necesidades de sus hombres por encima de cualquier otra cuestión.
Una alternativa de la realidad Por Antonio Pardines Una de las ideas expuestas por Zach Snyder en Sucker Punch (2010) nos dice que la libertad se genera y se alcanza en la mente, pero el realizador no profundiza en aquello que insinúa y se recrea en el artificio audiovisual que solapa la idea central del film. Condicionada por aquello que el pensamiento fantasea y modifica según los conocimientos adquiridos, la imaginación es la vía de acceso al estado idealizado por la protagonista, un estado para ella real y que plantea interrogantes como ¿qué es fantasía y qué es realidad? ¿Dónde empieza la una y termina la otra? ¿O quién las delimita? Para Baby Doll ( Emily Browning ) la realidad es el gris encierro que sufre antes y durante su estancia en el centro psiquiátrico que su mente transforma en el colorido físico y musical donde sumerge su mente para alcanzar la libertad. Tanto en el espacio opresivo donde vive su encierro como en aquel otro que ella transforma en fantasía prima el bar...



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