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Lubitsch, un toque de genialidad


Sería por 1911 cuando el joven Lubitsch fue contratado por la compañía teatral que dirigía el prestigioso Max Reinhardtde quien iría tomando buena nota en cuanto a su dirección de actores y a su puesta en escena, cuestiones éstas que Lubitsch dominaría a la perfección a lo largo de su carrera, tanto la alemana como la estadounidense. En 1913 se produjo su debut como actor cinematográfico; y un año después obtenía su primer éxito popular al protagonizar el cortometraje El orgullo de la empresa (Der stolz der firma), de Carl Wilhelm. Pero, a pesar de alcanzar cierta notoriedad como actor, Ernst Lubitsch se decantó por la dirección cinematográfica, oficio en el que destacó por encima de la mayoría de sus coetáneos, hecho que le permitió tener el control absoluto de sus producciones, desde el guión al casting, pasando por cualquier otro aspecto artístico o técnico. Inteligente, sensible y vital, Lubitsch asentó su carrera de realizador gracias al éxito de Los ojos de la momia (Die augen der mumie Mâ, 1918), su primer largometraje. Carmen (1918), La princesa de las ostras (Die austernprinessin, 1919), Madame Du Barry, 1919), su primer éxito internacional, La muñeca (Die puppe, 1919), Las hijas del cervecero (Kohlhiesels töcher, 1920), personal adaptación de La fierecilla domada, Sumurun (1920), su último papel como actor, Ana Bolena (Anna Boleyn, 1920), El gato montés (Die bergkatze, 1921), posiblemente su mejor película de esta etapa, o La mujer del faraón (Das weib des pharao,1921) fueron algunos de los títulos que le convirtieron en un referente cinematográfico en su Alemania natal.


Su primer paso en Hollywood fue un fiasco comercial,
 Rosita, la cantante callejera (Rosita, 1923), sin embargo, el fracaso en la taquilla de su debut americano no impidió que firmarse un contrato con una pequeña productora llamada Warner Bros, en cuyo seno rodó entre otras: Los peligros de Flirt (The Marriage Circle, 1924) (revisionada años después en Una hora contigo (One Hour with You)) o Mujer, guarda tu corazón (Three Women,1924). Tras finalizar su contrato en 1926, Irving Thalberg le produce para la Metro El príncipe estudiante (The Student Prince in Old Heidelberg). Pero fue en la Paramount de Zukor donde se convirtió en uno de los directores más importantes del Hollywood de aquellos años, con comedias como El desfile del amor (The Love Parade, 1928), su primera película sonora, Una hora contigo (One Hour with You, 1932), Un ladrón en la alcoba (Trouble in Paradise,1932), Una mujer para dos (Design for Loving, 1933), La viuda alegre (The Merry Widow,1934) o Ángel (1937). En 1935 asumió el control absoluto de todas las producciones rodadas dentro del estudio de la montaña, sin embargo, el escaso éxito de los films estrenados, entre ellos Deseo (DesireFrank Borzage, 1935), provocaron que Lubitsch decidiese dedicarse en exclusiva a sus películas. Ernst Lubitsch fue fundamental en el desarrollo de la comedia, así como en el paso del cine silente al sonoro, en su cine se descubre la evolución de la opereta a la comedia musical y posteriormente a la de situación, la misma que se impondría a mediados de los años treinta, Si bien es cierto, la obra del Lubistch americano se compone de comedias, en ella se descubre una magistral excepción: 
Remordimiento (The Broken Lullaby, 1932), drama antibélico que resultó otro fracaso de taquilla.


Después de diez años en la Paramount, en 1938 finalizó su unión contractual
, hecho que le llevó a crear su propia productora, aunque ésta tuvo un periodo de vida breve, durante el cual no se produjo su siguiente película, pues esta se rodaría bajo el sello MGM. En 1938, la productora del león, anunciaba a bombo y platillo que "Garbo sonríe, y el responsable de este hecho insólito era, ni más ni menos, Ernst Lubitsch. La mítica Greta Garbo, también conocida como "la divina" sería la estrella de Ninotchka, un monumental éxito de taquilla que, a pesar de no aparecer acreditado, él mismo escribió en colaboración de Walter ReischCharles BrackettBilly Wilder —estos últimos también fueron los guionistas de su anterior comedia, La octava mujer de Barba Azul (Bluebeard's Eighth Wife, 1938). Tanto Wilder como Joseph L.Mankiewicz, entre otros muchos, aseguraban que Lubitsch poseía un toque único que hacia que cada una de sus películas fuesen especiales, llenas de referencias, alusiones u omisiones, que apuntan pequeños detalles capaces de desvelar aspectos de los personajes, sin que para ello se tengan que dar explicaciones orales de los mismos. A Lubistch le gustaba más el silencio, el ritmo, centrarse en aparentes pequeñeces como: puertas, lámparas que se encienden o apagan, relojes que señalan más que las horas, una botella de champagne, un pijama, escalera o la música que acompaña situaciones que comunicaban mucho sin necesidad de forzar, solo sugiriendo, realzando de esa manera la elegancia de sus comedias, que no tardarían en ser imitadas, aunque en estas se descubre la ausencia de esa claridad narrativa que algunos denominaron el toque Lubitsch. En sus últimos años realizó, sin olvidarnos de Ninotchka, sus títulos más famosos en la actualidad: la exitosa El bazar de las sorpresas (The Shop Around the Corner, 1940), la satírica Ser o no ser (To Be or Not to Be, 1942), la colorista El diablo dijo no (The Haeven Can Wait, 1943) o la ácida El pecado de Cluny Brown (Cluny Brown, 1946), a la postre, su último film completo, ya que fallecería durante el rodaje de La dama de armiño (The Lady in Ermine, 1947), película finalizada por Otto Preminger, a quien había producido La zarina (A Royal Scandal, 1945).



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