Ir al contenido principal

Sucker Punch (2010)


Una alternativa de la realidad

Por Antonio Pardines


Una de las ideas expuestas por Zach Snyder en Sucker Punch (2010) nos dice que la libertad se genera y se alcanza en la mente, pero el realizador no profundiza en aquello que insinúa y se recrea en el artificio audiovisual que solapa la idea central del film. Condicionada por aquello que el pensamiento fantasea y modifica según los conocimientos adquiridos, la imaginación es la vía de acceso al estado idealizado por la protagonista, un estado para ella real y que plantea interrogantes como ¿qué es fantasía y qué es realidad? ¿Dónde empieza la una y termina la otra? ¿O quién las delimita?

Para Baby Doll (Emily Browning) la realidad es el gris encierro que sufre antes y durante su estancia en el centro psiquiátrico que su mente transforma en el colorido físico y musical donde sumerge su mente para alcanzar la libertad. Tanto en el espacio opresivo donde vive su encierro como en aquel otro que ella transforma en fantasía prima el barroquismo formal de Snyder, quien parece sentirse cómodo filmando un híbrido —videoclip, videojuego, cómic— discontinuo y artificioso en su narrativa cinematográfica.


Como espectáculo audiovisual, Sucker Punch puede resultar atractivo a la vista y al oído de quienes disfrutan de la pirotecnia audiovisual, aquella que capta la atención por su apariencia, pero, más allá de la estética, ¿qué queda? ¿Una reflexión posmoderna o la sensación de que el realizador intenta ocultar sus carencias narrativas con prolongadas escenas de acción y con la música que las acompaña? ¿Qué sucede con la idea de la libertad insinuada? ¿Se pierde por el camino que debería conducirnos a ella? ¿Es real o solo forma parte de la fantasía de quien la sueña y la persigue? ¿Por qué Baby Doll escoge escenarios a los que (se presupone) no ha tenido acceso y sin embargo imagina seres que sí conoce? ¿Cómo puede imaginarlos? ¿Los ha visto similares en el cine, en la televisión o en la literatura?

Las preguntas y sus correspondientes respuestas me llevan a pensar que en el cine de Snyder no importan ni las unas ni las otras y sí el aspecto externo y los abusivos movimientos de cámara que producen el espejismo de ritmo. Los movimientos vertiginosos o el ralentí señalan la presencia del realizador, que se posiciona por encima de la interesante propuesta planteada a raíz del encierro de la adolescente protagonista. ¿Dónde se encuentra la libertad? ¿Solo podemos fantasearla o es posible alcanzarla en alguna alternativa de la realidad?


El estilo cinematográfico de Snyder provoca que en ocasiones la idea de alcanzar la libertad en la imaginación sea desterrada de la pantalla, lo cual provoca cierto desequilibrio entre lo que se ve (y escucha) y aquello que se esconde detrás de la espectacularidad que se impone desde el inicio de Sucker Punch, un film que si bien encuentra su demiurgo en Snyder —pues todo nace y gira en torno a él—, tiene su origen ficcional en el subconsciente de Baby Doll, quizá de Sweet Pea (Abbie Cornish), pero nunca llega a ser una película narrada desde el punto de vista de sus protagonistas. La subjetividad de Sucker Punch se traslada al público, que observa el encierro de las heroínas en la institución donde supuestamente se tratan trastornos psíquicos, pero donde cabe la posibilidad que ni siquiera el marco espacial sea real.

El tono oscuro, la lentitud de las imágenes y la música (que se convertirá en otra de las protagonistas de la película), así como la constante presencia de la lluvia en los minutos iniciales, provocan la sensación de que Baby Doll se encuentra atrapada en un mundo de sombras, aquel dominado por la figura del padrastro-villano que, sin escrúpulos, acaba con la vida de la hermana pequeña y a ella la encierra en el centro donde se le practicará la lobotomía. Durante su estancia en el hospital psiquiátrico, el color sustituye a los tonos grises, pues, en ese instante, la protagonista idea su fuga, la cual Snyder muestra como una ilusión de la misma, pues sustituye los hechos reales, que se producen en el espacio físico al que no tenemos acceso, por la fantasía ideada por la imaginación de la heroína.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Honor de cavalleria (2006)

Hay que ser quijotesco para pretender trasladar a la pantalla el clásico universal escrito por Miguel De Cervantes , pero, quizá, resulta más quijotesco tomar a sus dos personajes principales y realizar o filmar fragmentos de su monotonía, fragmentos que se unen y que, en su sucesión, establecen la conexión entre la naturaleza y el ser humano, fragmentos que captan vida, comedia y drama (así los interpreto), fragmentos en los que parece no suceder nada, y sin embargo sucede la no aventura, los tiempos muertos y, para quien conecte con ellos (supongo que seremos minoría), estos entretienen. Albert Serra  crea sus propios Quijote ( Lluís Carbó ) y Sancho ( Lluís Serrat ) y los ubica en un espacio abierto natural, rodeados de sonidos, de iluminación natural, golpeados por el viento o refrescando sus cuerpos en corrientes fluviales. Son dos personajes silenciosos, prácticamente los únicos que asoman en las imágenes en las que Sancho guarda silencio mientras escucha como el caba...

Posición avanzada (1965)

Como narrador cinematográfico, Pedro Lazaga era muy bueno; el mejor ejemplo bien podría ser Cuerda de presos (1955), su película preferida, pero un fracaso comercial que le decantó hacia un tipo de cine de consumo fácil. Otro cantar es si aprovechó o desaprovechó su talento en películas y temas que, en su mayoría, estaban destinados a todos los públicos, es decir, a no tener el menor encontronazo con la censura y a hacer buenas taquillas. No era una cuestión de ego ni de política, carecía de las pretensiones de renovar el cine español que podrían encontrarse en un tipo Portabella o Saura, o ideológicas a lo Bardem. Tampoco perseguía un humorismo combativo y berlanguiano ni la suya era la pronunciada personalidad cinematográfica de un Regueiro, por no insistir en que Buñuel solo hubo uno y ese grandísimo “uno” rodó casi toda su filmografía fuera de España. Menos aún pretendía pasar por “autor”. Pero autor ¿de qué?, en una cinematografía controlada por la censura y, como cualquier otra, ...