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Mostrando entradas de mayo, 2016

Cielo negro (1951)

Melodramas como  Cielo negro (1951), Condenados (1953) u Orgullo (1955) convirtieron a  Manuel Mur Oti  en uno de los cineastas españoles más destacados de la primera mitad de la década de 1950, sin embargo hacia mediados de la siguiente sus películas empezaron a caer en el ostracismo que se confirmó con su retiro, tras filmar  Morir... Dormir... Tal vez soñar...  (1976). Como había sucedió con otros antes y volvería a suceder con otros después, su obra se perdió en el olvido, pero, en 1992, la Cinemateca Portuguesa y la Filmoteca Española realizaron una retrospectiva que   sirvió para dar a conocer su filmografía y revindicar su importancia dentro del cine español, al que Mur Oti ofreció excelentes títulos como este drama que se inicia con el plano de un viaducto que volverá a asomar en la pantalla para confirmar la imposibilidad y la desesperación de la protagonista. Emilia ( Susana Canales ),  sufrida y condenada a la soledad que define a los ...

El arpa birmana (1956)

El 2 de septiembre de 1945, el general Umezu firmaba sobre la cubierta del "Missouri" la rendición incondicional de Japón, iniciándose de manera oficial la paz y la ocupación estadounidense del archipiélago japonés (1945-1952). Durante este periodo, las instituciones nacionales, entre ellas los medios de comunicación y la censura cinematográfica, pasaron a manos de la potencia extranjera, lo que propició el cambio político, social y cultural de un país destruido que iniciaba su reconstrucción. Aquel presente, marcado por la inmediatez de la guerra, fue expuesto en películas que tuvieron su raíz en la necesidad de mostrar la realidad provocada por la devastación bélica, pero también en la decisión de la nueva censura de prohibir las producciones de época, para evitar cualquier exaltación de la ideología vencida. La prohibición de jidaijeki , entre los que se cuentan los films de  samuráis, los dramas históricos o las epopeyas mitológicas, limitaba las opciones de guionistas y ...

Corazones del mundo (1918)

Durante los años que precedieron a la Gran Guerra (1914-1918), las potencias europeas se rearmaron conscientes de que tarde o temprano el conflicto bélico sería una realidad, pero ninguno de los gobiernos implicados contaba con que la guerra por venir sería distinta a las anteriores y que esta se prolongaría hasta noviembre de 1918. Aquello que en julio y agosto de 1914 los distintos pueblos europeos vitoreaban, convencidos de que iba a ser un enfrentamiento armado de rápida solución, se convirtió en un largo periodo de lucha durante el cual los países se desangraban en una contienda de desgaste que no parecía tener fin. Los ejércitos de ambos bandos sufrían numerosas bajas (alrededor de ocho millones de soldados al concluir la guerra), la población civil padecía el racionamiento, el hambre, la miseria y otras carestías que, en países como Alemania o Rusia, provocaron protestas y movimientos revolucionarios, los militares empleaban viejas estrategias y nuevas armas (tanques, aviones, ...

La aldea maldita (1930)

El cine español del periodo silente no contaba ni con una infraestructura ni con una distribución adecuada para cimentar una industria que fuese capaz de competir en igualdad de condiciones con las cinematografías alemana, francesa o soviética, ya no digamos con la estadounidense, pero esta escasez de medios no impidió el desarrollo de producciones que, como en otros países, asumía como suyas las novedades técnicas y estéticas de impresionistas, expresionistas o de vanguardias como la soviética. De tal manera, el cine extranjero que llegaba a las pantallas españolas sirvió para ir dando forma a uno nacional, en el que se combinaban influencias externas con características autóctonas, asumidas entre otras de la zarzuela, del sainete o del drama romántico decimonónico. Parte de esta mezcolanza se observa en  La aldea maldita ,  realizada por Florián Rey en un periodo de transición entre el cine mudo y el sonoro, por lo que, consciente de este momento de cambio,  el ci...

Punto de ruptura (1950)

La novela de Ernest Hemingway Tener y no tener  (1937) dio pie a varias adaptaciones cinematográficas, entre ellas la más famosa sería la filmada por  Howard Hawks  en 1944 y la más fiel esta producción realizada en 1950 por Michael Curtiz , que ofrecía una lectura distinta a la expuesta por  Hawks , en la que prevalecía la relación entre los personajes interpretados por Humphrey Bogart , Lauren Bacall y Walter Brennan y su discurso antinazi. Seis años después del rodaje de  Tener y no tener  ( To Have or Have Not , 1944) la guerra era un recuerdo para la mayoría de estadounidenses, no así la situación de aquellos excombatientes que no encontraban su lugar dentro de la bonanza económica y del desarrollo industrial por los que atravesaba el país. Estos ex-soldados, que pocos años atrás soñaban con regresar al hogar para ver cumplidos sus sueños, se encontraron con una realidad distinta a la esperada, que desde el cine se expuso en películas como Lo...

El héroe solitario (1957)

En la cabina de  The Spirit of St. Louis  se cuela una mosca, pero no lo hace por error o por echar por tierra la travesía oceánica de Charles A. Lindbergh ( James Stewart ). Lo hace para posibilitar a  Billy Wilder  una escena similar a la que años atrás, antes de debutar en la dirección en  El mayor y la menor ( The Major and the Minor , 1942), había sido eliminada de  Si no amaneciera ( Hold Back the Dawn ; Mitchell Leisen , 1941). Aquella escena, escrita por Wilder y Charles Brackett , mostraba al personaje de  Charles Boyer hablando a una cucaracha en la habitación del hotel donde aquel se consumía a la espera de cruzar la frontera, pero el actor la consideró una idiotez y convenció a Leisen para eliminarla de la película. Por aquel entonces,  Wilder  no tenía el peso suficiente dentro de la industria cinematográfica para imponer su criterio, pero, dieciséis años después, su importancia dentro de la misma había crecido hasta permiti...

Blow Up (1966)

En las películas de Michelangelo Antonioni  prevalecen silencios e imágenes que enfrentan múltiples realidades, captan vacíos existenciales o transmiten la incomunicación que distancia a sus personajes. Este gusto por ahondar en las complejidades humanas nace de una intención intelectual que podría generar otro tipo de distanciamiento, aquel que se produce entre lo expuesto y quien lo interpreta, en ocasiones, ajeno a la abstracción filosófica y a la rebuscada narrativa del emisor. Este podría ser el caso de  Blow Up  (1966), admirada por unos y rechazada por otros, que parte de la libre adaptación del cuento de Julio Cotázar Las babas del diablo  para mostrar a un fotógrafo incapaz de mantener relaciones más allá de aquellas que experimenta a través de su cámara fotográfica, desde la que capta una realidad que bien podría ser otra muy distinta, y así hasta completar las múltiples opciones que van apareciendo durante el obsesivo revelado, y posterior aumento, de los...

Doble vida (1947)

Se podrían escribir mil y una etiquetas que forman parte de la cultura popular y cinematográfica, tópicos que se repiten y que quizá guarden algo de verdad, pero que no profundizan en las complejidades artísticas de cineastas como  George Cukor , a quien, desde su llegada a Hollywood, se le atribuyó el rol de director de actrices. Esta circunstancia condicionó su carrera y las decisiones de los ejecutivos para quienes trabajó, que pensaban en él como un realizador capacitado para sacar lo mejor de las actrices con quienes trabajaba. Como consecuencia, los directivos de la MGM , y de los estudios a los que fue prestado, le encargaban películas cuyos personajes más atractivos y mejor desarrollados eran mujeres, pero, gracias a la primera de sus siete colaboraciones con Garson Kanin y Ruth Gordon , pudo demostrar que era algo más que un director de mujeres. Si bien en sus películas predominan los personajes femeninos sobre los masculinos, en su primera adaptación de un guión es...